29.6.15

El objetivo del órdago de Tsipras: un referéndum para mantenerse en el euro y renegociar la deuda

"El primer ministro griego, Alexis Tsipras, echó el pasado viernes su órdago final para conseguir las dos promesas aparentemente irreconciliables con las que llegó al poder el pasado enero: mantenerse en el euro y, al mismo tiempo, romper con un programa de rescate de condiciones draconianas y renegociar la deuda con los europeos.

La jugada pasaba, si era necesario, por una quiebra dentro de la unión monetaria, de la que su economía no puede ser expulsada, como recordó este sábado el ministro de Finanzas heleno, Yanis Varoufakis. 

Sin embargo, el pánico bancario que se avecina en el país a partir de hoy, y que ha obligado a imponer controles de capital y cerrar los bancos, puede terminar por provocar su quiebra dentro del euro y su posterior salida sin que los europeos le den el apoyo que necesita para mantenerse en la moneda común. (...)"           (Jorge Valero, El Economista, 29/06/2015)

Alemania debe su despegue económico a la condonación de la mitad de su deuda en 1954. Pero no ceja en que se reconozca una montaña de deudas que la economía griega jamás podrá saldar

"(...) Estamos otra vez en crisis con Atenas porque a la canciller alemana, ya en mayo de 2010, los intereses de los inversores le importaban más que una quita de la deuda para sanear la economía griega. 

En este momento se ha puesto en evidencia otro déficit institucional. El resultado de las elecciones griegas representa el voto de una nación que se defiende con una mayoría clara contra la tan humillante como deprimente miseria social de la política de austeridad impuesta al país. 

El propio sentido del voto no se presta a especulaciones: la población rechaza la prosecución de una política cuyo fracaso ha experimentado de forma drástica en sus propias carnes. Investido de esta legitimación democrática, el Gobierno griego ha intentado inducir un cambio de política en la eurozona. Y ha tropezado en Bruselas con los representantes de otros 18 Gobiernos, que justifican su rechazo remitiendo fríamente a su propio mandato democrático.  (...)

La comicidad involuntaria de su estrecho pensamiento nacional-estatal expuso con la mayor elocuencia ante la opinión pública europea qué es lo que realmente hace falta: formar una voluntad política ciudadana común en relación con las trascendentales debilidades políticas en el núcleo europeo.

 Las negociaciones para llegar a un acuerdo en Bruselas se gripan porque ambas partes culpan de la esterilidad de sus negociaciones no a los fallos de construcción de procedimientos e instituciones, sino a la mala conducta de sus socios. El acuerdo no fracasa por unos cuantos miles de millones de más o de menos, ni siquiera por uno u otro impuesto, sino únicamente porque los griegos exigen hacer posible que la economía y la población explotada por élites corruptas tengan la posibilidad de volver a ponerse en marcha con una quita de la deuda o una medida equivalente; por ejemplo, una moratoria de los pagos vinculada al crecimiento. 

Los acreedores, por el contrario, no cejan en el empeño de que se reconozca una montaña de deudas que la economía griega jamás podrá saldar. Es indiscutible que una quita de la deuda será irremediable, a largo o a corto plazo. No obstante, los acreedores insisten en el reconocimiento formal de una carga que de hecho es imposible pagar. 

Hasta hace poco mantenían incluso la exigencia, literalmente fantástica, de un superávit primario superior al 4%. Es verdad que esta demanda se ha rebajado al 1%, que tampoco es rea­lista; pero, hasta el momento, el intento de llegar a un acuerdo, del que depende el destino de la Unión Europea, ha fracasado por la exigencia de los acreedores de sostener una ficción.

 Naturalmente, los “países donantes” tienen razones políticas para sostenerla, ya que a corto plazo eso permite demorar una decisión desagradable. Temen, por ejemplo, un efecto dominó en otros países deudores; y Angela Merkel tampoco está segura de su propia mayoría en el Bundestag. 

Pero está fuera de toda duda la necesidad de revisar una política equivocada a la luz de sus consecuencias contraproducentes. Por otro lado, tampoco se puede culpar del desastre solo a una de las partes. 

No puedo juzgar si a las maniobras tácticas del Gobierno griego subyace una estrategia meditada, ni qué hay que atribuir a imposiciones políticas, qué a la inexperiencia o a la incompetencia de los negociadores. Estas difíciles circunstancias impiden explicar por qué el Gobierno heleno pone difícil incluso a sus simpatizantes discernir un rumbo en su errático comportamiento. 

 La exigencia de una quita de la deuda, bajo continuo de sus negociaciones, no basta para despertar en la parte contraria la confianza de que el nuevo Gobierno va a ser diferente, de que actuará con mayor energía y responsabilidad que los Ejecutivos clientelistas a los que ha sustituido. Tsipras y Syriza hubieran podido desarrollar el programa reformista de un Gobierno de izquierda y “presentárselo” a sus socios de negociación en Bruselas y Berlín.

La discutible actuación del Gobierno griego no suaviza un ápice el escándalo de que los políticos de Bruselas y Berlín se nieguen a tratar a sus colegas de Atenas como políticos. 

Aunque tienen la apariencia de políticos, solo se permiten hablar en su condición económica de acreedores. Esa transformación en zombis busca presentar la dilatada situación de insolvencia de un Estado como un suceso apolítico propio del derecho civil, un suceso que podría dar lugar al ejercicio de acciones ante un tribunal. Pues de este modo es tanto más fácil negar una corresponsabilidad política. (...)

Como miembros de la troika, las instituciones europeas también se funden con este actor, de tal modo que los políticos, en la medida en que actúen en esta función, pueden retirarse al papel de agentes que se rigen estrictamente por normas y a los que no se les pueden exigir responsabilidades. 

Esa disolución de la política en la conformidad con los mercados puede explicar la desvergüenza con la que los representantes del Gobierno federal alemán, todos ellos personas sin tacha moral, niegan su corresponsabilidad política en las devastadoras consecuencias sociales que han aceptado, en tanto que líderes de opinión en el Consejo Europeo, como consecuencias de la imposición de un programa neoliberal de austeridad. 

El escándalo dentro del escándalo es la obcecación con la que el Gobierno alemán percibe su papel de liderazgo. Alemania debe el impulso inicial para su despegue económico, del que todavía se alimenta hoy, a la generosidad de las naciones acreedoras que en el Tratado de Londres de 1954 condonaron más o menos la mitad de sus deudas."         (   , El País 28 JUN 2015)

El 'grexit' comenzó con la expulsión de Varufakis de la reunión del Eurogrupo el sábado... un punto y aparte en la historia de la unión monetaria

"Por primera vez, el Eurogrupo se reunió el sábado sin todos los socios de la zona euro. El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, tuvo que abandonar la sala, una humillación que permitió a los otros 18 ministros de Economía de la zona euro demostrar que nadie tiene garantizado el hueco en tan poderosa mesa. Una decisión que puso fin a la inocencia del euro.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, abandona Bruselas el viernes a mediodía tras 72 horas en la capital europea intentando salvar el principio de acuerdo. Tsipras fracasa y advierte a sus socios de que Europa “no se basa en chantajes ni ultimátums”.

La canciller alemana califica la última oferta de la troika como “tremendamente generosa” y pide a Tsipras que firme un acuerdo que le daría acceso a unos 15.000 millones en préstamos y ayudas a cambio de recortes en pensiones y subidas del IVA.

A pesar de las diatribas, las dos partes mantienen las negociaciones durante la noche del viernes. Fuentes europeas aseguran que la cita avanzaba bien cuando la delegación griega se percató de ciertos mensajes en su teléfonos móviles y a través de Twiter y abandonó inopinadamente la sala. Minutos después Bruselas descubría por qué.

Pasada la medianoche en Grecia, una hora menos en Bruselas, termina el consejo de ministros en Atenas. El primer ministro anuncia en un mensaje televisado un referéndum para el 5 de julio sobre la última oferta de rescate. “Os llamo a decidir, con la soberanía y la dignidad que exige la historia griega, si debemos aceptar el ultimátum de extorsión que nos reclama una humillante y estricta austeridad interminable”, proclama.

A mediodía del sábado, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, llega a Bruselas para la cuarta reunión extraordinaria en una semana. Dijsselbloem califica el referéndum griego como “una lamentable sorpresa” y advierte de que es una ruptura unilateral de las negociaciones.

Los ministros rechazan la propuesta griega de prorrogar un mes el rescate. Varufakis intenta bloquear el acuerdo sin éxito. A continuación, el Eurogrupo celebra una segunda reunión, pero ya sin el ministro griego. Varufakis abandona en solitario el edificio. Y antes de montarse en una furgoneta camino del aeropuerto se despide con un “es un día triste para Europa, pero lo superaremos”.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tuitea a medianoche del sábado: “Grecia es y debe seguir siendo miembro de la zona euro. [Estoy] en contacto con los líderes para garantizar la integridad de una zona euro con 19 miembros”. Quizá lo consiga. Pero será difícil volver a mirar al euro como la moneda nacida para sembrar la concordia y la unidad del continente."                (  , Cinco Días, Madrid29-06-2015) 

Varoufakis: Merkel tiene la llave...

"La canciller alemana, Angela Merkel tiene en su mano "la llave" que podrían ayudar a Grecia a llegar a un acuerdo con los acreedores internacionales (la Comisión Europea, el BCE y el FMI) y evitar así un resultado "terrible" para la crisis de la deuda. Así lo sostiene el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, en una entrevista que este lunes se publicará en el diario alemán Bild. (...)

En la entrevista en Bild, el ministro griego explica la decisión del Gobierno de Alexis Tsipas de convocar un referéndum sobre las propuestas de ajustes y recortes planteados por los acreedores internacionales para mantener la financiación al país: "No podíamos aceptar sus propuestas; pero tampoco podíamos rechazarla, a la vista de su importancia para el futuro de Grecia.

 Por eso decidimos dar la oportunidad a los ciudadanos; les explicaremos por qué consideramos que es una propuesta negativa, pero que ellos sean los que decidan".

Varoufakis asegura que el Ejecutivo heleno "está abierto a que los acreedores planteen nuevas propuestas", que podrán  incluirse en la pregunta del referéndum si resultan ser "significativamente mejores" que lo que ahora está sobre la mesa. 

"Entonces podríamos cambiar nuestra recomendación y aconsejar a los votantes el sí", añadió antes de insistir en que su Gobierno sigue estando dispuesto a seguir negociando.

No obstante, rechazó la posibilidad de que Atenas presente una nueva propuesta porque, a su juicio, ya puso sobre la mesa sus iniciativas y ahora es el momento de que las instituciones "muestren buena voluntad".  (...)

En declaraciones al diario Bild, el líder del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y de los socialcristianos bávaros, Volker Kauder, denunció lo "absurdo" de la situación, con los ciudadanos de Atenas llamados a votar en un referéndum sobre una propuesta que desde ayer sábado ya no está sobre la mesa."      (Público, 28/06/2015)

Paul Krugman: Quebrar a Grecia, ¿para qué?... si ocurre un "Grexit", será porque los acreedores, o al menos el FMI, lo quisieron

"Me he mantenido prudentemente callado en relación con Grecia: no quería gritar "¡Grexit!" en un teatro lleno a rebosar. Pero dadas las informaciones sobre las negociaciones en Bruselas, algo hay que decir: ¿qué se creen los acreedores, y en particular el FMI, que están haciendo?

Ésta tendría que ser una negociación sobre objetivos de superávit primario y, luego, sobre una reducción de la deuda que eliminara la perspectiva de interminables crisis futuras. Y el gobierno griego ha aceptado lo que en realidad son objetivos de superávit bastante altos, habida cuenta especialmente de que el presupuesto se hallaría ya en una situación de enorme superávit primario si la economía no estuviera deprimida.

Pero los acreedores mantienen su rechazo a las propuestas de Grecia aduciendo que se basan demasiado en impuestos y demasiado poco en recortes de gastos. De modo que estamos todavía por la labor de dictarles la política interior.

La pretendida razón para rechazar una propuesta basada en los impuestos es que dañaría el crecimiento. La obvia respuesta es: ¿están de cachondeo?

Los tipos que manifiestamente han fracasado a la hora de ver el daño que podría hacer la austeridad –vean la imagen que compara las proyecciones hechas en el acuerdo de 2010 con la realidad-, esos mismos tipos ¿pretenden impartir ahora lecciones de crecimiento?

Además, las preocupaciones por el crecimiento son todas del lado de la oferta ¡en una economía que funciona con toda seguridad al menos un 20% por debajo de su capacidad!
Si hablas con la gente del FMI te dirán que es imposible tratar con Syriza, el hartazgo que les produce su grandilocuencia, etc., etc. Pero no estamos en un instituto de enseñanza secundaria aquí.

Y precisamente ahora son los acreedores, harto más que los griegos, quienes están alterando las reglas del juego. ¿Qué está pasando? ¿El objetivo es quebrar Syriza? ¿Forzar a Grecia a una bancarrota presumiblemente desastrosa para desanimar a otros?
Llegó la hora de dejar de hablar de "Grecaccidente"; si ocurre un "Grexit", será porque los acreedores, o al menos el FMI, lo quisieron."                (Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, Diagonal, 29/06/15)

La crisis de Grecia hunde las Bolsas europeas y dispara la prima de riesgo

"Auténtica locura en la apertura de los mercados europeos: las Bolsas europeas sufren fuertes caídas en su apertura, en torno al 5%,  por la delicada situación en Grecia. Los inversores están demostrando que no les gusta nada el estancamiento de las negociaciones entre el Gobierno griego y sus acreedores. De paso, el poder financiero está demostrando que no le gusta nada Syriza. (...)

En el mercado de deuda, la prima de riesgo española se disparaba hasta los 155,6 puntos básicos, con el interés en el 2,317%, frente a los 119 puntos en los que cerró el pasado viernes, cuando el interés se situaba en el 2,115%.

La situación es inédita en la Unión Europea y ha provocado un enorme nerviosismo entre los inversores, tanto en el mercado de renta variable como en el de deuda soberana, en el que la prima de riesgo de España ha oscilado desde la apertura entre 140 y 180 puntos básicos, desde los 118 con los que cerraba el viernes.

Dentro del IBEX el pánico era visible en la cotización de valores como Acerinox, cuya cotización era inhibida tras desplomarse casi un 14 %, y en entidades financieras como Santander, que perdía un 7,80 %; Bankia, un 7,74%, y BBVA, un 6,37%. (...)

Los bancos griegos estarán cerrados y el mercado de valores de Atenas no abrirá en toda la semana. Habrá un límite de 60 euros todos los días para las retiradas de efectivo de cajeros automáticos, que reabrirán el martes 6 de julio. (...)"  (Público, 29/06/2015)

Las negociaciones con Grecia obvian el hecho de que una reestructuración de la abultada deuda es inevitable. Se podrían condonar los intereses, por lo menos

"(...) El ministro heleno de Finanzas, Yanis Varoufakis, comenzó un artículo que publicó el domingo pasado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el influyente diario conservador de Alemania, con una anécdota. 

En una visita reciente a Berlín para ver a su homólogo Wolfgang Schäuble, un funcionario del Ministerio de Hacienda alemán le preguntó en tono medio jocoso: “¿Cuándo me devolverá mi dinero?”. 

Y ahí radica el problema. El gobierno de la canciller Angela Merkel no se atreve a explicar a sus compatriotas que será prácticamente imposible que Berlín recupere los miles de millones de euros que Alemania, al igual que otros países de la UE, ha destinado al rescate de Grecia.

Merkel mantiene la ilusión de que sí es posible, siempre y cuando se le apriete suficientemente a los griegos. Lo hace porque cualquier nueva ayuda a Atenas necesitará la aprobación del Bundestag, el Parlamento alemán, donde hay muchas voces escépticas.
Es obvio que recortar gastos y subir impuestos puede mejorar la situación financiera de Grecia a corto plazo, pero no sirve para reactivar su economía y garantizar un crecimiento sostenido.  (...)

Se debería liberar a los griegos de la losa del pago de los intereses, aunque sean ya muy bajos, y mantener el nominal de la deuda con la condición de que parte del superávit presupuestario se dedique a devolverlo poco a poco. Esto daría al gobierno de Tsipras tiempo para acometer reformas de calado que realmente ayudarían a la economía y a la gente.

Tensar la cuerda puede provocar que Grecia se salga del euro, con lo cual el dinero del contribuyente alemán –y el español, italiano, lituano etc.– estaría definitivamente perdido. Merkel y Schäuble deberían explicárselo bien a los ciudadanos como aquel funcionario que increpó a Varoufakis."              (heraldo publlicado en El Heraldo (Colombia), en La Marea, 25/06/2015)

El peor revés para Europa desde su fundación en 1957... el Grexit

"Un minúsculo grupo de funcionarios de la Comisión Europea, combinado con un segundo equipo algo más nutrido del BCE, lleva meses diseñando un plan B: los planes de contingencia de la eurozona ante una posible salida del euro de Grecia. (...)

El código usado en las últimas semanas por esa task force para referirse a ese delicado asunto es Operación Albania, según fuentes europeas: básicamente, se trata de pensar en posibles cortafuegos para evitar que los mercados vuelvan a activar un efecto contagio que fue letal en anteriores episodios de la crisis. (...)

Europa se ha equipado para evitar sorpresas como las que se vieron desde 2008. Tiene cortafuegos para la deuda, para el mercado interbancario, para todos los flancos por los que ha sufrido durante estos años. Está lista para lo imaginable. Pero nadie sabe por dónde puede romper esta crisis: pese a los planes B y a las declaraciones de confianza, entramos de nuevo en aguas desconocidas."         (   , El País, Bruselas 27 JUN 2015)


"Ahora, la tarea más urgente de la eurozona es doble: no precipitarse respecto a Grecia, establecer vallas protectoras para el euro.  

(...) asumir que este es el peor revés para la mejor criatura de Europa desde su fundación en 1957.

Implica, en lo concreto, actuar racionalmente en defensa del propio interés, no vindicar ningún orgullo herido. Evitar cualquier deje de venganza. No agravar lo que ya es de por sí demasiado grave. (...)

¿Por qué? Por sentido de la ponderación, para no dar pasos irreversibles, para no enajenarse en bloque a la opinión pública griega. Porque en un escenario tan político como el de una convocatoria de referéndum de repudio, puede pasar de todo. Casi todo, malo. Pero también pueden darse reacciones positivas imprevistas, como la negativa de la ciudadanía helénica (...)

Al mismo tiempo, hay que darse prisa en establecer vallas protectoras de los países periféricos del euro. Para evitar que el inevitable contagio (subirán las primas de riesgo) sea letal. Hay al menos dos herramientas clave. La liquidez infinita del BCE. 

Y la firmeza política del Consejo Europeo, que debe traducirse en acelerar la mayor integración económica de la unión monetaria. Como propone el informe de los cinco presidentes, titulado Realizar la Unión Económica y Monetaria europea."            ( , El País,   27 JUN 2015)

¿Y España? si Grecia cae, será la siguiente de la lista...

"Se ha llegado a un punto en que, legítima o ilegítima, la deuda es ya imposible de devolver. Ni Grecia, ni España, ni otros países pueden hacerlo. Nos esperan meses, y tal vez años, de tiras y aflojas  (...)

Si en Grecia ocurre lo peor, España será el siguiente país en el foco de atención de los mercados y los especuladores, lo que acelerará la quiebra porque nuestra deuda es imposible de devolver. La deuda total o pasivos en circulación del 148% del PIB o del 131% –la computable más la deuda oculta según Bruselas– es inferior a la griega, pero en todo caso impagable.

 Nuestro déficit primario es del -4% del PIB si sumamos los 1,5 puntos del déficit de la Seguridad Social, que seguirá creciendo aunque, de momento, se financie con la caja de las pensiones, que desaparecerá en dos o tres años; es mucho peor que el griego, que estima un superávit del 1%.  (...)

El PIB crecerá este año un 3% pero el PIB pm, que mide la riqueza creada, será de poco más del 2% porque los precios van a caer en torno al 1%, y el año que viene y siguientes se estima una reducción significativa del crecimiento. Dicho en corto, la deuda y el déficit son insostenibles. 

Esto, sumado a una brusca subida de la prima de riesgo y con los tipos de interés al alza (EEUU los subirá dos veces este año), nos llevará a la necesidad de un rescate antes o después. Si a eso le añadimos una deuda exterior neta que supera el 100% del PIB, la mayor de la OCDE, y que, además, sigue creciendo porque el saldo del comercio exterior sigue en negativo, nos coloca en la peor situación de toda la zona euro. No hace falta ser economista para ver que, si Grecia cae, España será el siguiente en la lista.



A mediados de 2012, Grecia aceptó un primer rescate en el que, a cambio de importantes recortes de gasto, le fue condonada el 70% de su gigantesca deuda. En sentido contrario, el irresponsable de Rajoy, que no estaba dispuesto a recortar un solo euro el disparatado gasto político, tomó una decisión tan increíblemente insensata que algún día debería responder por ello: optó por la vía del endeudamiento aprovechando la barra libre ofrecida por Draghi, en la que se entregaban ríos de dinero sin control ni condición alguna. 

Rajoy vendió y sigue vendiendo su disparatada decisión, que ha arruinado a varias generaciones de españoles –la deuda total se incrementó en 590.000 millones de euros desde entonces– diciendo que se había negado a aceptar bajar pensiones o subir impuestos que ya había llevado a las nubes.

Nada más lejos, la exigencia de la eurozona era una reducción del gasto del orden de los 25.000 millones de euros cuando sólo en duplicidades entre Administración Pública se despilfarran anualmente 32.000 millones de euros, la mendacidad de Rajoy resulta inaudita. En cuanto a los impuestos, los seguiría subiendo sin pausa para alimentar a la gigantesca hidra de sus redes clientelares.  (...)


Pero claro, esto solo fue posible porque los nuevos prestamistas, todos institucionales ya que ningún privado prestó un euro a Grecia después del rescate, entregaban dinero sin freno y sin control, exactamente igual que lo que está ocurriendo con el QE del BCE respecto a España. 

Es obvio que esta deuda es en su mayor parte ilegitima porque no ha sido contraída en beneficio de los pueblos y con pleno conocimiento por parte de los prestamistas de que ese dinero estaba siendo despilfarrado. Moralmente no existe obligación de devolverla; sin embargo, la realidad legal no entiende de ética, máxime cuando los que han prestado ese dinero no están dispuestos a reconocer su incompetencia al entregar ríos de dinero a gobiernos insensatos que sabían que no lo iban a poder devolver.

Solo la historia juzgará estos hechos y su veredicto será indudablemente muy duro para con los responsables, pero de momento se ha llegado a un punto en que, legítima o ilegítima, la deuda es ya imposible de devolver. Ni Grecia, ni España, ni otros países pueden hacerlo, por lo que nos esperan meses y tal vez años de tiras y aflojas que al final no pueden conducir más que a un final: la necesidad de pactar con la realidad. 

Que sea por las buenas o por las malas es imposible saberlo, pero siempre con hambre, sudor y lágrimas de los no tuvieron culpa de nada. El hecho de que las deudas no podrán ser devueltas más que parcialmente es algo incontrovertible, porque, como decía Lenin, los hechos tienen la cabeza muy dura.  (...)"           (Roberto Centeno, El Confidencial, 29/06/2015)