31.7.17

Precarios, jóvenes, emigrados, autónomos, desempleados de larga duración, desanimados… Sin ellos no habríamos 'bajado' de cuatro millones de parados.

"Para celebrar el Acontecimiento Histórico que supone bajar de cuatro millones de parados, ayer Rajoy entregó medallas al Mérito en el Trabajo a los responsables de este éxito nacional. Y no, no son la ministra Báñez ni la Virgen del Rocío.

Para empezar, Rajoy condecoró a los más de dos millones de trabajadores que en los últimos cuatro años han dejado las listas del paro, y para los que tuvo palabras de agradecimiento: “Desde que en 2013 el desempleo tocó techo, os habéis incorporado a un mercado laboral diferente, sin importaros las peores condiciones, la pérdida de derechos y los sueldos más bajos. La mayoría sois temporales, a menudo con contratos de días, incluso de horas; y a los demás os seguimos llamando indefinidos, aunque como bien sabéis en esta vida nada es para siempre, y mucho menos un contrato de trabajo, por muy indefinido que se llame”.

El presidente se dirigió especialmente a los trabajadores a tiempo parcial, el 58% de los cuales desearía trabajar a jornada completa pero no puede: “Sé que con las horas que sumáis no os da para juntar un sueldo decente, pero ahí estáis, sosteniendo las cifras de creación de empleo”. Las palabras más emotivas fueron para los trabajadores pobres, ese 15% que vive bajo el umbral de pobreza pese a tener un sueldo. “Héroes de la recuperación”, los llamó Rajoy.

El momento más distendido de la ceremonia llegó con el galardón a los jóvenes, algunos de los cuales aprovecharon la entrega para compartir anécdotas laborales que arrancaron risas entre los presentes: “Llevo tres años de becario”, “Estoy siempre disponible, me llaman de un día para otro, y el transporte me lo pago yo”, “En la última empresa conocí a un mileurista, os lo juro, creía que eran una leyenda urbana”.

A continuación, el presidente colocó medallas a 1,6 millones de parados de larga duración, a los que agradeció “su presencia fiel y constante en las listas del paro, lo que sirve como acicate para que otros parados acepten cualquier tipo de oferta laboral”. Pidió un aplauso para el millón largo de hogares con todos sus miembros en paro, y para ese 50% de desempleados que ya no recibe ninguna prestación: “Sin vuestra encomiable capacidad de aguante no habrían sido posibles todos estos años”.

No pudieron asistir a recoger su medalla los 800.000 españoles que en la última década ha emigrado, ni los cientos de miles de trabajadores extranjeros que han vuelto a sus países, “permitiendo con su generosa ausencia que sean otros los que se repartan el poco empleo creado”.

Tampoco estuvieron presentes, por no tener ya ganas ni de una medalla, los muchos desanimados que en estos años han dejado de buscar empleo y cuya retirada del mercado también se nota en las cifras. Ni los autónomos, falsos autónomos y demás “emprendedores”, que no pudieron recoger la medalla porque a esa hora estaban autoexplotándose.

Para todos tuvo unas palabras finales el presidente, por su contribución a “este día histórico en que hemos bajado de cuatro millones de parados. Si todos ponéis de vuestra parte, precarios, autónomos, parados, emigrantes, pobres, desanimados; si cada uno sigue contribuyendo como hasta ahora, en otros cinco años habremos vuelto a niveles de empleo previos a la crisis. Ánimo, que podemos lograrlo.”                    ( , eldiario.es , 27/07/2017)

Los españoles tienen menos trabajo pese a caer el paro y subir el empleo. En España se trabajan 108 millones menos de horas cada semana que antes de la crisis, el equivalente a 2,6 millones de empleos a jornada completa

"Los españoles cada vez tienen menos trabajo, por mucho que el Gobierno se jacte de que el número de parados se sitúe por debajo de los cuatro millones por primera vez desde 2008 y de que la cifra de ocupados vuelve a acercarse a los 19 millones.

Esa dos realidades, la caída del paro y el aumento del empleo, enmascaran otras como el constante deterioro del mercado de trabajo por la vía de la precarización y como la merma de la ocupación: el tiempo de trabajo, las horas que cada ocupado dedica a sus tareas, lleva una década reduciéndose, en un proceso que se ha acelerado con los brotes verdes.

El número total de horas semanales trabajadas por los ocupados en el segundo trimestre de este año ha sido de 613,8 millones, 36,07 más que en el cierre de junio de 2014 (577,78), cuando comenzó la recuperación de las variables macroeconómicas, pero 108,1 millones menos que en la misma fecha de 2008 (722), cuando el país batía su récord de ocupación.

Dos horas y media menos por trabajador

La salida de la crisis con recetas precarizadoras como una reforma laboral que en cinco años ha arrollado a más de un millón de trabajadores (235.914 despidos, 228.085 reducciones de jornada y 733.747 suspensiones de contrato), junto con la escasa eficacia de las herramientas de distribución de la renta, ha hecho el país registre al mismo tiempo las mayores cotas de riqueza y de desigualdad a base de devaluar las condiciones de trabajo.

Y esa tendencia se está agudizando, según revela el cruce de los datos de ocupación con los de tiempo de trabajo de la EPA, tomando como referencia el ecuador de cada año, que marca el mayor volumen de trabajo de cada ejercicio.

Al final del segundo trimestre de 2008, en la fase de mayor ocupación laboral de la historia de España, 20,6 millones de personas trabajaban una media semanal de 722 millones de horas, lo que da una media de casi 35 horas (34,97). Seis años después, en junio de 2014, tras el mayor proceso de destrucción de empleo del que hay datos en el país, ese promedio se había reducido en casi una hora y 45 minutos: 17,3 millones de ocupados trabajaban 577,78 millones de horas, a 33,29 por cabeza. Y, tres años después, tras un trienio de recuperación, el ratio había bajado otros 42 minutos, hasta las 32,6 horas que salen de repartir 613,8 millones de horas por 18,81 millones de trabajadores.

Una merma de 2,7 millones de empleos

Es decir, que, pese a la creación de empleo, los sectores productivos españoles ofrecen 5,6 billones menos de horas de trabajo que antes del estallido de la burbuja y el inicio de la crisis internacional, que se llevaron por delante 144,2 millones de horas de trabajo semanal.

En números redondos, desde el inicio de la recuperación macroeconómica el paro ha caído un tercio (de 6 a 4 millones de desempleados), la ocupación solo ha aumentado un 11,2% (de 16,9 a 18,8 millones de empleados) y el trabajo únicamente ha aumenta un 6,2%: de 577 millones de horas semanales a 613.

Esas 108,1 millones de horas semanales pendientes de recuperar para alcanzar los niveles de ocupación del verano de 2008 equivalen a 2,7 millones de puestos de trabajo de jornada completa.

Del 84% de la jornada al 60%

La pérdida por ocupado desde 2008 es de casi dos horas y media semanales (de 34,97 a 32,6), y nada indica que vaya a mejorar. La EPA revela una clara tendencia a reducir el tiempo ocupación. Los 1,46 millones de empleos creados entre los meses de junio de 2014 y de 2017 han coincidido con un aumento de 36,07 millones de horas trabajadas por semana, lo que supone una media de 24 horas por puesto.

El desplome es algo menor, hasta 26,65 horas, si la referencia se atrasa al primer trimestre de 2014, fecha inicial de la recuperación, desde la que hay 1,82 millones más de ocupados mientras el volumen semanal de horas trabajadas ha aumentado en 49,64 millones.

En cualquier caso, nueve años y una crisis después, los españoles ocupados han pasado de trabajar un 87,4% de la jornada máxima de 40 horas que contempla en Estatuto de los Trabajadores, como media, a convivir con una creación de empleo que cubre únicamente un 60% de ese tiempo.

Desplome salarial

Ese recorte de las horas de trabajo, del que hay que detraer seis millones de horas extraordinarias, la mitad de ellas realizadas por 338.200 trabajadores que no las cobran, afecta a todos los sectores productivos y tiene efectos obvios en las nóminas de los trabajadores.

Así, las estadísticas de la Agencia Tributaria rebelan cómo entre 2008, el año récord de empleo en España, y 2011, en plena crisis, la nómina de los españoles se redujo en casi 2.000 millones de euros. Los ingresos computables en el IRPF, con aportaciones a planes de pensiones y cobro de atrasos incluidos, pasaron de 397.317 millones de euros a 395.337 mientras el número de declarantes aumentaba en casi 80.000 (de 19,38 a 19,46 millones) lo que supone un claro indicio del avance de la precariedad: más gente trabajaba menos tiempo por una menor cantidad de dinero.

Ese proceso se intensificaría en los cuatro años siguientes, entre 2011 y 2015, cuando, tras la entrada en vigor de la reforma laboral, la nómina conjunta cayó a 393.321 millones de euros y el volumen de contribuyentes que habían trabajado a lo largo del año subió a 19,48."               (Eduardo Bayona, Público, 28/07/17)

El ejemplo de Grecia demuestra que el euro tal como está diseñado no funciona, es inútil. Se reduce a una mera relación acreedor-deudor, donde el sur de Europa está condenado a la miseria. Alemania es el problema

"Se cumplen dos años del OXI, el intento de la ciudadanía griega de no someterse al dictado de poderes no democráticos. Es la enésima historia de cómo las aspiraciones de mejoras de un pueblo, en este caso el griego, fueron abruptamente finiquitadas por la guillotina de unas élites incapaces de asumir su alícuota parte de responsabilidad.

 Es la historia de un saqueo, y un ejemplo clarividente del fracaso de la Unión Europea.

En el momento actual estamos en un período de transición, falsa ilusión, que ha permitido a la Unión Europea ganar tiempo. Pero no nos engañemos, o se modifica radicalmente la concepción de la misma tal y como la conocemos ahora –ojalá Emmanuel Macron enarbole esta bandera de manera activa-, o, cuando vengan mal dadas, volveremos a las andadas. (...)

 El ejemplo de Grecia demuestra que el euro tal como está diseñado no funciona, es inútil. Se reduce a una mera relación acreedor-deudor, donde el sur de Europa está condenado a la miseria. Lo que se derivó de dicho acuerdo, aceptado incomprensiblemente por Syriza, fue más austeridad, más recortes de pensiones y salarios, más privatizaciones, más pobreza. Grecia debía haber abandonado el euro (...)

Nos referimos, claro está, a Alemania y a Francia. Y sólo después de que sus bancos redujeran considerablemente su exposición a dicha deuda gubernamental, aceptaron, mejor dicho, promovieron, una reestructuración de la deuda estatal griega, que se trasladó básicamente a los ahorradores griegos, ya de por sí suficientemente vilipendiados y humillados por las políticas de la troika. (...)

Alemania es el problema. De manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora. 
Estos superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de endeudamiento en los países del Sur. Cuando al final las burbujas acaban estallando, se entra en una dinámica perversa acreedor-deudor, que acaba hundiendo al deudor. (...)

Como Alemania no quiere incurrir en un déficit por cuenta corriente, saludable para el resto, la solución requiere una extinción de la deuda porque ésta inhibe la demanda y lastra el dinamismo de la economía. ¿Cómo se puede extinguir esta deuda en el seno de la UEM? Varias posibilidades: quiebra de los deudores, expropiación del patrimonio de los países deudores (privatizaciones, recortes salarios y pensiones), o el default.
Pero siempre hay una alternativa, que los países del Sur se salgan del euro. De esta manera el crecimiento hipertrófico de la deuda cesaría y la existente podría pagarse sin conflicto, de forma acordada entre países deudores y acreedores, si a éstos, los acreedores, les interesa cobrarla. 
Conforme pasa el tiempo, y ante la negativa a un proceso de reestructuración de la deuda, hasta aquellos que defendíamos nuestra permanencia en el euro empezamos a tener nuestras serias dudas."            (Juan Laborda  , Vox Populi, 16/07/17)


Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica de circulación interna
 
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:



Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

El Partido Popular y la exCDC han decidido no pisarse la manguera... de su corrupción. Todo un idilio...

"Hay fuerzas políticas conservadoras que cuando pierden peso no dudan en emplear todas las herramientas posibles para sobrevivir aun a costa de desacreditar a las instituciones que aseguran defender. En Madrid se están impartiendo lecciones magistrales del género. Fiscales y ministros son incapaces de dar explicaciones convincentes sobre actuaciones con las que, presuntamente, pretendían proteger a corruptos en el caso Lezo.

 El Congreso de los Diputados los reprueba, pero nada obliga al Gobierno a destituirlos. La reprobación es un brindis al sol que consagra el derecho a pataleta de la oposición y conduce a los ciudadanos a la melancolía. Los reprobados salen de la Cámara con la cabeza alta, anunciando que no dimitirán, y los ciudadanos con la cabeza baja y la fe perdida en una democracia que languidece.

 El ministro de Justicia, Rafael Catalá; el fiscal general, José Manuel Maza; y el fiscal Anticorrupción, Manuel Moix, a pesar de los rapapolvos sufridos, siguen desafiantes en sus puestos, aun habiendo ofrecido lamentables explicaciones en sede parlamentaria.


En este contexto, la Guardia Civil, nacida para combatir a bandoleros y salteadores, se ha revelado tremendamente incómoda y subversiva. El Instituto Armado se antoja de lo más sólido en esta lamentable sociedad líquida, aunque ahora son las gentes presuntamente de orden las que la ponen en tela de juicio. Los registros de la Unidad Central Operativa (UCO) a las sedes del PP no son paseíllos que gocen del favor del tendido de autoridades.

Cataluña, tierra nada taurina, también está contaminada por virus tan hispánico. La derecha nacional, la nostra, se comporta como cualquier asiduo al taurino palco de notables, mientras afirma que prepara el alumbramiento de la república ideal. Y como el roce hace el cariño, ya son varios los asuntos relacionados con la corrupción en los que el PP y la exCDC, solidariamente, han decidido no pisarse la manguera.

 Primero fue el relevo de los incómodos dos fiscales del caso 3%, que investiga la financiación ilegal de Convergència en base a adjudicación de obra pública. Moix, el fiscal anticorrupción favorito del investigado expresidente de Madrid Ignacio González, tomó la medida ahora en stand by de que José Grinda y Fernando Bermejo dejaran el caso tan engorroso para CDC y el exconsejero y exgerente convergente Germà Gordó.

Pero sin duda el momento estelar ha llegado hace unos días con el caso Palau, cuando el odiado PP ha venido a socorrer a la antigua Convergència. Hace apenas una semana, la ausencia de los representantes del Gobierno central en la reunión del consorcio del Palau de la Música permitió por tres votos contra dos que el organismo no acusara a la vieja CDC y que el PDeCAT se saliera con la suya.

 Es decir, los Gobiernos catalán y español daban por bien empleado que no se acusara al partido que presuntamente contribuyó al expolio del Palau y que tiene embargadas 15 sedes por orden del juez. Pero el clímax en ese juego que hace la boca agua a los trileros todavía no había llegado. Mientras el pleno del Parlament instaba por medio de dos propuestas de resolución a que la Generalitat mantuviera la acusación contra Convergència, el abogado del consorcio —siguiendo el mandato de la última reunión del organismo— hacía lo contrario, contra el criterio del Ayuntamiento de Barcelona que había pedido una revisión del procedimiento.

Un nuevo episodio pues de descrédito y de cinismo político que contó con todos los ingredientes escenográficos. Primero el supuesto enfrentamiento entre PDeCAT y Esquerra Republicana, que votaron en sentido opuesto, a pesar de haber actuado en el Consell Executiu como Jesús y María; segundo un PP que votó las propuestas de resolución acusatorias para CDC a pesar de que minutos antes sus jefes de Madrid explicaban que habían decidido no acudir a la reunión del Consorcio para no entrar “en el juego” político entre Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona, según aclaró el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, en el Congreso de los Diputados.

Para los amantes del final feliz, es mejor creer que todo es atribuible a los rescoldos del viejo romance entre PP y CDC. Sería lamentable que todo hubiera sido fruto espurio de ese acuerdo furtivo por el que el PDeCAT ha permitido a los populares sacar adelante la reforma de la estiba en los puertos españoles."                     ( , El País, 21/05/17) 

28.7.17

Tenemos un crecimiento impulsado por actividades intensivas en empleo (y de baja productividad), y un empleo inestable, de baja calidad laboral y salarios... que no permite altos niveles de vida, pero sí de desigualdad y pobreza

"(...) en el segundo trimestre de 2017:
  • El empleo crece al son que le marcan los dos grandes factores que empujan el mismo: la estacionalidad de la hostelería y actividades conexas con el turismo, y la degradación de las condiciones del nuevo empleo como consecuencia del marco legal de funcionamiento del mercado de trabajo, lo que aumenta su elasticidad respecto al PIB, pero inevitablemente a costa de la bajísima calidad de ese empleo.
  • El empleo temporal, en consecuencia, crece más intensamente que el indefinido, y no solo en este trimestre más estacional (6,5% el primero frente a 0,8% el segundo), sino en el conjunto del último año (7,7% frente a 1,8%). La tasa de temporalidad vuelve a ascender un trimestre más hasta el 26,8%, más de un punto por encima del mismo trimestre del año pasado.
  • Y, simultáneamente, continúa creciendo el empleo a tiempo parcial, aunque lo haga desde la recuperación económica a tasas inferiores a las del empleo a tiempo completo (2,5% frente a 2,9% en el último año). Asimismo, continúa acentuándose la feminización del mismo (...)
  • La población activa continúa cayendo a pesar de la levísima recuperación de este trimestre (+0,15%). En el último año casi ciento cincuenta mil personas menos, y la mayoría de ellos, españoles. La evolución de la población activa continúa con una tónica que es radicalmente diferente a la que ha caracterizado nuestro mercado laboral durante los treinta años anteriores.(...)
  •  La combinación de la aceleración de la creación de empleo y la evolución de la población activa hace que el desempleo haya descendido intensamente en este trimestre (-8,0%), si bien esa caída es menor a la registrada en los últimos doce meses (-14,4%).(...)
  • El paro a medida que desciende se va haciendo más estructural: aumenta la proporción de parados de muy larga duración. El desempleo desciende, pero el que permanece se compone de un 55% de parados de larga duración (tres de cada cuatro, en realidad de muy larga o larguísima duración), que están en la práctica apartados de las oportunidades de empleo, y un 45% que rotan del empleo al paro y viceversa, a través de contratos temporales mayoritariamente fraudulentos.
El desempleo de más de cuatro años de duración ininterrumpida (incluidas la búsqueda de empleo y la disponibilidad inmediata para ocupar un puesto de trabajo por parte de esos desempleados) ha ascendido desde el 13% de los desempleados en 2013, a un 24,1% en 2016 (uno de cada cuatro desempleados). 

Su tendencia es imparable y paralela a la reducción de la cifra global de paro: en el desempleo quedan los marginados y los precarios que rotan. Es el fracaso de las desastrosas políticas de empleo españolas (como nos repiten todas las instituciones internacionales), que se une a la desregulación laboral.  (...)

En suma, la estrategia combinada de un crecimiento impulsado por actividades intensivas en empleo (y de baja productividad), y un empleo inestable, de baja calidad laboral y salarios, está dando sus frutos, qué duda cabe: el empleo crece y el paro se reduce a una notable velocidad.

Aunque es preciso tomar en consideración inseparablemente la otra cara de la moneda: la profundización en un modelo económico y laboral que no es solvente desde el punto de vista económico, ni sostenible social, territorial y medioambientalmente, y que no permite altos niveles de vida, pero sí de desigualdad y pobreza.

Si a los datos de la EPA, añadimos los últimos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral sobre los salarios y, junto a ellos, la imposibilidad de llegar a un pacto salarial que corrija las tendencias a la devaluación salarial y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores es inevitable concluir que es muy difícil, si no imposible, frenar las tendencias al aumento de la desigualdad, de la pobreza y exclusión social.  (...)

Los modelos alternativos, y el aprovechamiento de la recuperación económica para, de una vez, hacer las cosas de otra forma, son cuestiones de nuevo olvidadas. Por eso Economistas Frente a la Crisis EFC considera necesario llamar la atención de la sociedad española sobre los grandes desafíos que pueden ocultar las cifras del empleo y del paro, para contribuir con ello a evitar el adormecimiento colectivo."                   (Economistas Frente a la Crisis EFC, 27/07/17)

En Inglaterra, el aumento de la esperanza de vida, una constante durante cientos de años, se ha estancado desde 2010

"Está bastante claro que un programa de recortes motivado por la ideología nos está robando vida. El constante aumento de la esperanza de vida debería ser algo que todos diéramos por sentado. Después de todo, Reino Unido es una de las sociedades más acaudaladas que ha existido nunca en la historia de la humanidad. A esto se le suman también las continuas y espectaculares mejoras en medicina y tecnología.

Sin embargo, una nueva investigación llevada a cabo por un exconsejero del Gobierno, Sir Michael Marmot, sugiere que el aumento de la esperanza de vida –una tendencia que se ha mantenido constante durante cientos de años– se ha estancado desde 2010. ¿Qué pasó ese año exactamente? ¿No fue ese año cuando David Cameron, George Osborne y sus secuaces liberal demócratas comenzaron a recortar los servicios públicos con un falso pretexto económico?

No, no es que la esperanza de vida esté disminuyendo. Algo así sería realmente un signo de desastre social en un país avanzado como este. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de privación de años de vida. Las vidas de la gente se han visto truncadas porque no están viviendo tanto como deberían haberlo hecho si la tasa de crecimiento hubiera continuado. 

Y, terriblemente, esta tasa de crecimiento está "muy cerca de haberse estancado", dice Marmot. Comenta también que está "profundamente preocupado" y "espera que esto empiece otra vez a mejorar".

Marmot no dice directamente que los recortes sean los responsables. Lo que sí que dice es que, en 2010, los ministros tomaron una "decisión política" para recortar el gasto. Y destaca que el gasto reciente en cuidados sociales y de salud es "miserable".  (...)

Y sí, los efectos combinados del colapso bancario y de la austeridad mataron en el Reino Unido. Hasta el momento de la quiebra de Lehman Brothers, el número de hombres que se suicidaba estaba disminuyendo a un ritmo constante. Entonces empezó a aumentar de nuevo: cientos de personas que murieron hoy estarían todavía entre nosotros si la tendencia hubiera continuado. 

Y a finales de 2015 el Reino Unido superó el mayor aumento en las tasas de mortalidad registradas durante casi medio siglo. Tal como apuntó el doctor Mark Green de la Universidad de Liverpool: "Es factible que los efectos de los recortes en los servicios públicos estén empezando a materializarse".

¿Existe alguna prueba más clara que demuestre lo absolutamente en bancarrota que se encuentra nuestra estructura social? El progreso humano y social está a punto de paralizarse en el Reino Unido. La vida es cada vez más precaria y más pobre para millones –pronto, puede que incluso sea más corta-. 

Esto es por lo que no solo necesitamos un cambio en el Gobierno del Reino Unido, necesitamos un cambio en cuanto a cómo organizar nuestra sociedad. Hace mucho tiempo que necesitamos una revolución pacífica y democrática en el Reino Unido, por el bien de nuestras condiciones de vida, por nuestra salud y por el bien de nuestras propias vidas."               (Owen Jones , El diario/The Guardian, eldiario.es)

Los delitos por los que Rajoy debería ser procesado

"(...) Sin ánimo de ser exhaustivos y desde toda duda razonable, estos serían los presuntos delitos que figuran en el Código Penal a los que podría estar expuesto Mariano Rajoy.

Financiación del Partido Popular

Si los tribunales determinaran que existió financiación ilegal, Rajoy podría ser investigado “De los delitos de financiación ilegal de los partidos políticos” y ser castigado con una pena de multa del triplo al quíntuplo del valor de las donaciones o aportaciones.

También podría ser acusado de “Delito de falso testimonio”, si hubiera negado previamente que existió el delito en su testimonio como testigo y el tribunal encontrara evidencias de lo contrario, y, por lo tanto, de que mintió a conciencia, pudiendo ser castigado con penas de prisión de seis meses a dos años y multa de tres a seis meses.

Otro posible delito que se le podría imputar es el “De la omisión de los deberes de impedir delitos o de promover su persecución”, si el tribunal encontrara probado que era conocedor de los delitos objeto de la causa judicial y no los impidió o denunció.

Contabilidad B del Partido Popular “caso Bárcenas”

Si los tribunales concluyeran que existió delito de contabilidad paralela, existencia de dinero negro destinado a cobros de sobresueldos y financiaciones opacas al fisco procedente de concesiones y comisiones ilegales a cambio de favores, Rajoy podría ser procesado por “Delitos de cohecho y tráfico de influencias” en su calidad de autoridad pública, así como de “Delitos contra la Hacienda Pública” pudiendo sufrir pena de prisión de dos a cuatro años, multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de cinco a nueve años.

Nuevamente, se podrían repetir el “Delito de falso testimonio” el “De la omisión de los deberes de impedir delitos o de promover su persecución”, del mismo modo y forma que en el punto anterior.

Asimismo, Rajoy podría ser acusado de un presunto “Delito de encubrimiento” si el tribunal concluye que la destrucción de los discos duros dónde debían de estar las pruebas fue realizada de forma deliberada para ocultar la verdad, pidiendo ser castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años de cárcel.

Finalmente, si el tribunal encontrara probado que el partido y algunos de sus dirigentes (entre los que se podría encontrar Rajoy) formaron parte de una organización criminal (se entiende por organización criminal la agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos) el presidente podría ser castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años de prisión.  (...)

Endeudamiento indiscriminado del país

El pasado lunes, un grupo de autores desvelamos cómo el gobierno está endeudando indiscriminadamente a España , utilizando normativas de rango menor y en contra de lo que determinan la Constitución Española y la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, sin someter las emisiones de deuda a la aprobación del Congreso de los Diputados.

El daño que puede provocar esta actitud de Rajoy y su gobierno podría desembocar en la ruina y el sometimiento de España a la voluntad de potencias extranjeras por varias generaciones debido a la inmensa deuda, o incluso desatar hostilidades, militares o económicas, por parte de los países acreedores.

Si la justicia entendiera que Rajoy obró en contra a la Ley en la emisión de deuda pública, podría ser procesado por delitos “De la prevaricación de los funcionarios públicos y otros comportamientos injustos” si se probara que realizó actos, a sabiendas de su injusticia, o por haber dictado resoluciones arbitrarias en asuntos administrativos, pudiendo ser castigado con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años.

Además, Rajoy y su gobierno podrían estar cometiendo delito “De la malversación”, ya que la autoridad que, teniendo facultades para administrar un patrimonio público, emanadas de la ley, las infrinjan excediéndose en el ejercicio de las mismas y, de esa manera, causen un perjuicio al patrimonio administrado, puede ser castigada con una pena de prisión de dos a seis años, inhabilitación especial para cargo o empleo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de seis a diez años.

Paralelamente, otro posible delito imputable podría ser el “De la usurpación de atribuciones”, ya que la autoridad que, careciendo de atribuciones para ello, dictare una disposición general o suspendiere su ejecución, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años, multa de seis a doce meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis a doce años.

Finalmente, en el peor de los casos, si el endeudamiento tuviera la terrible consecuencia de que la independencia de España se viera seriamente comprometida, se perdiera, o si se pusiera en riesgo el estado de paz, Rajoy podría ser acusado de cometer delitos “Que comprometen la paz o la independencia del Estado”. 

La Ley dice que todo aquél que, con actos ilegales o que no estén debidamente autorizados, provocare o diere motivo a una declaración de guerra contra España por parte de otra potencia, o expusiere a los españoles a experimentar vejaciones o represalias en sus personas o en sus bienes, será castigado con la pena de prisión de ocho a quince años si es autoridad. Si la guerra no llegara a declararse ni a tener efecto las vejaciones o represalias, se impondrá, respectivamente, la pena inmediata inferior.

Es bastante probable que muchos lectores, tras esta exposición, puedan quedar alarmados o estupefactos. Yo, me limito a transcribir lo que dice la Ley.  (...)"                   ( Juan Carlos Bermejo 

Los directores de campaña sí controlan el dinero. Es imposible ser jefe de campaña y no saber a quién se contrata y de cuánto dinero se dispone para hacerlo. Rajoy ha mentido... si un edificio se cae, va a la cárcel el arquitecto, por no comprobar la calidad del cemento, no el albañil

"La reacción es unánime. Todos los directores de campaña de los principales partidos políticos restan credibilidad a la afirmación ante el juez de Mariano Rajoy, asegurando que carecía de conocimientos sobre la financiación de las campañas que dirigió para la formación conservadora. eldiario.es se ha puesto en contacto con PSOE, Podemos, Ciudadanos, ERC, PDeCAT, PNV e Izquierda Unida.

 Lo que sigue es la reflexión de quienes lideraron las campañas de las formaciones citadas con una conclusión común: es imposible ser jefe de campaña y no saber a quién se contrata y de cuánto dinero se dispone para hacerlo. 

César Luena (PSOE): "Como director de campaña del PSOE he sido conocedor y partícipe, junto al Comité Electoral y a mi equipo más directo, de todas las decisiones financieras relacionadas con la misma. En mi equipo hemos sido estrictos en garantizar concursos para adjudicar las principales partidas económicas de las campañas electorales. Me impliqué en buscar la máxima austeridad en las mismas. Las relaciones con el gerente del partido han sido en ese proceso fluidas y las decisiones han sido tomadas conjuntamente con él. (...)

 Íñigo Errejón (Podemos): "He visto atónito la declaración de Rajoy en el juzgado diciendo que él, como coordinador de campaña, desconocía por completo lo que tenía que ver con los presupuestos de campaña. Cualquier persona que haya dirigido una campaña sabe que eso es imposible. Los recursos son escasos siempre y hay que tomar decisiones que implican elegir por qué cuestiones se apuesta más fuerte.  (...)

José Manuel Villegas (Ciudadanos): "No es creíble que un director de campaña no conozca ni el presupuesto, ni los grandes números, ni cómo se gasta el dinero de su campaña electoral. Yo he dirigido campañas electorales y precisamente el presupuesto es uno de los asuntos que forman parte de la responsabilidad de ese puesto. (...)

Sergi Sabrià (ERC): "Yo dirigí la última campaña de Esquerra Republicana a las elecciones generales y como director de campaña conocía al detalle todos los gastos, entre otras cosas porque el responsable económico forma parte del Comité de Campaña para permitir o impedir, en caso de no ser posible, el gasto".

Jordi Cuminal (PDeCAT): "Fui director de campaña en las dos últimas elecciones generales. Cualquier director de campaña sabe que tiene dos limitaciones: el tiempo y el presupuesto. Por lo tanto, es indispensable que esté al corriente de ambas cosas".

Clara Alonso (Izquierda Unida): "Dirigí las campañas de IU del 20D y el 26J. En el equipo de campaña había una persona responsable del presupuesto, que se aprobaba junto al Plan de Campaña en los órganos de IU. Los grandes gastos, así como los proveedores se debatían en la Comisión de Campaña. Las partidas estaban muy limitadas (viajes, mailing, comunicación y publicidad...). Yo, como directora de campaña, más allá de los imprevistos y de la gestión ordinaria de gastos, sí tenía conocimiento de las partidas y la gestión económica de la campaña. Una directora de campaña conoce el presupuesto y las grandes partidas, sobre todo porque el desarrollo de la estrategia requiere de financiación".

El PNV ha declinado el ofrecimiento de eldiario.es para que su último director de campaña nos ofreciera las impresiones que el resto de formaciones sí han querido remitirnos a los efectos de publicarlas entrecomilladas."                  (eldiario.es, 26/07/17)

27.7.17

Quienes están acumulando capital de forma desaforada en los últimos 30 años son los propietarios de suelo urbanizable, que pueden extraer rentas a la ciudadanía y con ello hundir aún más los salarios

"Todo es una mascarada, un montaje. El sistema financiero, roto; la inversión privada inexistente; la pobreza, creciente; la acumulación de capital, neo-feudal. Lo último, lo del Popular. No hay recuperación alguna, todo es una construcción artificial, casi farsa por y para el uno por ciento más rico, y nadie más.

 Nada podría ser más obvio sobre la base de los resultados económicos de los últimos veinte años. Desde la crisis monetaria asiática y la primera burbuja tecnológica del 2000, Occidente solo sobrevive generando inflaciones de activos que simplemente benefician al 1% más rico. Y España con sus burbujas inmobiliarias, un alumno aventajado. Todo lo demás, teatro del Barroco. (...)

Aquí, más de lo mismo, la gran mascarada, otra burbuja inmobiliaria. Lo que está ocurriendo en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia con los alquileres turísticos promovidos por distintos vehículos de inversión, incluidos fondos buitres, se parece al viejo oeste, no hay ley alguna. 

Y el gobierno y las élites patrias encantados de conocerse, sonrientes, ufanos, incapaces de entender la dinámica económica patria. Salarios miserables, rentistas en plena faena, oligopolios y monopolios depredadores. Y un aspecto preocupante, una ruptura inter-generacional. Jóvenes sin futuro, pensionistas sosteniendo el Régimen.

Pero vayamos a lo último, a la burbuja en alquileres y vivienda en nuestra querida España. Cuando desagregamos el capital para saber qué está provocando el aumento de sus retornos que vio Piketty en su libro el Capital del Siglo XXI, observamos algo brutal, feudal. Matthew Rognlie del MIT en “A note on Piketty and diminishing returns to capital”, cuando separa el capital en sus distintos componentes observa que el único factor con retornos crecientes en los últimos 60-70 años es la tierra, las propiedades inmobiliarias.

 Quienes están acumulando capital de forma desaforada en los últimos 30 años son los terratenientes, no Silycon Valley u otros titanes tecnológicos. En las grandes áreas metropolitanas se observa que los propietarios de suelo urbanizable se encuentran en una posición única para extraer rentas a la ciudadanía y con ello hundir aún más los salarios.

 Pero aquí paz y después gloria, no pasa nada, hasta que estalle esta nueva burbuja de muy corto recorrido, profundamente distópica. 

La solución al problema ya fue ideada hace más de 100 años por un economista de San Francisco, Henry George. La tierra, y a través de ella de los inmuebles, tienen valor porque las distintas administraciones públicas proporcionan "bienes públicos", desde escuelas, hasta centros sanitarios, pasando por el transporte público, parques y sistemas de alcantarillado.

 Henry George, Joseph Stiglitz, Richard Arnott, Fernando Scornik o Fred Harrison han demostrado que si el valor de un lugar proviene de los bienes públicos, entonces tiene sentido gravar el valor de la tierra en sí para pagar por cosas como la infraestructura. En otras palabras, las personas que reciben el beneficio del gasto público deben ser también los que paguen los costes.

A diferencia de los impuestos sobre la renta, sobre las ventas o sobre los beneficios empresariales, el impuesto sobre el valor de la tierra no tiene ninguna posibilidad de asfixia de la actividad económica. La razón es muy sencilla, la cantidad de tierra es fija, por lo que no hay carga impositiva excesiva, es un impuesto neutral.

 Y, como el propio Henry George señaló, el impuesto redistribuye la riqueza de los ricos a los pobres sin castigar la creación de riqueza. Y más cuando se ha demostrado que son estos nuevos terratenientes del siglo XXI, propietarios del suelo, quienes diariamente sorben la sangre a la ciudadanía. Ya es hora de parar a estos vampiros."              (Juan Laborda, Vox Populi, 15/06/17)

Las políticas económicas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos

"(...) ¿Por qué estamos atrapados en este ciclo de generación burbujas y sus estallidos, sin recuperación sostenible? La respuesta es muy sencilla. Debido a una política monetaria y fiscal distorsionada, que continúa creando riqueza de papel y entregándola a la superclase -el 1% más rico-, inflando los activos financieros, poniendo un martillo sobre los salarios y permitiendo que los monopolios depredadores sigan expandiéndose y financiando sus posiciones de poder. 

Y aquellos que justifican un estímulo de arriba hacia abajo, puro pensamiento feudal, dicen chorradas, una más a unir a la idea de desregular para crear mercados eficientes. No hay ningún efecto riqueza que levante todos los barcos. Es mentira.

 Entonces, ¿por qué el “establishment” y sus voceros mediáticos mantienen una posición tan agresiva de negación de la realidad después de todos estos años de fracaso? Muy sencillo. La superclase está siendo remunerada no por ver aquello que deberían ver, la realidad, sino por manejar y manipular una situación de farsa completa. 

Y la mayoría de los denominados expertos y de nuestros políticos se limitan a seguir el dictado de aquellos a pies y puntillas, no vaya a ser que sufran el exilio del acceso a las salas de privilegio y poder. Por eso la generación de nuevas burbujas va a continuar. 

La reforma no vendrá de los viejos partidos establecidos o de aquellos que la propia superclase financia y promociona. El dinero y el impulso de la hipocresía y la codicia son demasiado atractivos.

 Las políticas económicas significativas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente, bajo el marco de las actuales políticas económicas, solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos. Pero la implementación de dichas políticas monetarias activa distintas burbujas financieras y/o inmobiliarias. 

Ello supone de antemano reconocer el fiasco de una de las hipótesis más falsas del actual paradigma dominante: la eficiencia de mercados. Además, pone de manifiesto cómo las élites económicas y políticas diseñaron, en ausencia de subidas salariales, un sistema encaminado a sostener una expansión artificial de la demanda. 

La implementación de una política monetaria excesivamente expansiva conlleva procesos de endeudamiento y la activación de distintas burbujas financieras a cual más grande. Primero la tecnológica, después la inmobiliaria, y finalmente la de los balances de los Bancos Centrales. 

Ello permitió, a su vez, la financiación de un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo a favor de los más ricos. Sin embargo, sabemos que cualquier intento de fuga hacia delante vía burbujas acabará siendo abortado. Y ahora también. (...)"       (Juan Laborda, Vox Populi, 15/06/17)

La emoción que cosechó la campaña de Trump no fue la ira, ni siquiera la protesta, sino la vergüenza... de un sector demográfico que una vez fue un privilegiado social pero ahora ha sido privado económicamente de sus derechos y que no ve oportunidades, sólo amenazas

"En un vuelo en avión el pasado mes de noviembre me senté junto a una mujer blanca, de unos cincuenta años, una profesional católica del Midwest que me confesó a regañadientes haber votado al cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Decía repudiar el racismo a pesar de estar en contra de las “cuotas” en educación y contratación. 

Estas visiones sintetizan un debate actual sobre si el apoyo a Trump se debe más a la desposesión económica – gran parte de las clases trabajadoras y medias sienten ansiedad y abandono en la economía global – o al racismo, una reacción violenta blanca contra los esfuerzos por acabar con la discriminación y la injusticia.

Este debate sin embargo pasa por encima una confusión crucial: qué significa ser blanco y de clase media depende de concepciones de la raza y la clase que están históricamente entretejidas. Aunque la élite y los profesionales blancos urbanos han mantenido su estatus cultural y social en una economía globalizada, los empleos estables han desaparecido para mucha gente – no sólo industriales, también posiciones directivas. 

Y mientras los empleos técnicos de alta cualificación y bien remunerados  (una forma de trabajo “intelectual”) se concentran en enclaves urbanos, el trabajo de clase media gira en torno a trabajo de servicios con bajos salarios en la precaria Gig Economy, esto es, trabajo temporal sin prestaciones ni seguridad.  (...)

La ‘blancura’ tiene un largo historial como pilar del estatus de clase, asegurando respetabilidad y legitimidad para aquellos que se imaginan a sí mismos como protagonistas de la historia (blanca) americana. Para muchos blancos, perder estatus económico implica una profunda pérdida de identidad y pertenencia cultural – no sólo ansiedad económica, sino también ansiedad cultural.

Puede parecer contra intuitivo para los cristianos blancos de clase media, por ejemplo, sentirse perseguidos cuando ellos siguen siendo una mayoría nacional y controlan puestos en el gobierno y la dirección de empresas. Pero la victoria de Trump (ajustada e impopular) amplifica las quejas de los blancos desposeídos culturalmente, en un sentido antropológico amplio.  (...)

Los desplazamientos económicos asociados con la globalización neoliberal exacerban las divisiones entre los blancos urbanos y profesionales y las crecientes capas plebeyas precarizadas, en formas que se desarrollan tanto a través del gusto y el consumo cultural como de ansiedad económica.  (...)

Hoy día la blancura sigue estando vinculada al estatus de clase (y la posición cultural), donde ‘blanco’ a menudo es una marca de ‘clase media’. Los blancos pobres, por el contrario, están racialmente marcados, denigrados por ejemplo como ‘basura blanca’ (la gente pobre de color directamente no requiere una designación específica). (...)

Después de la crisis económica de 2008 los empleos de alta tecnología y alta cualificación se recuperaron, así como lo hicieron los empleos del sector servicios temporales y de baja cualificación; fue propiamente el estrato medio el que se evaporó, dando lugar a “la transformación de América de una economía industrial a una de servicios que ha privilegiado la élite educada y limitado las posibilidades de movilidad social para aquellos sin educación superior”, como subrayó la antropóloga Kaushik Sunder Rajan. 

Describiendo a los blancos que perdían derechos, especialmente hombres, continúa diciendo: “lo que queda es un sector demográfico que una vez fue un privilegiado social pero ahora ha sido privado económicamente de sus derechos y que no ve oportunidades, sólo amenazas – tanto a su subsistencia como a sus derechos – que a menudo vienen de otros que no se parecen a ellos”.

El antropólogo David Graeber vincula especialmente el vaciamiento de la clase media – trabajo del conocimiento muy bien remunerados en un extremo, ‘curros’ poco fiables en el sector servicios en el otro – a la financiarización de la economía en la cual el beneficio del negocio no viene de bienes manufacturados, sino de instrumentos financieros (a menudo opacos). 

Al mismo tiempo, las clases directivas (los “PMC” de los Ehrenreich) recientemente alineadas con las élites financieras reemplazan al electorado de clase trabajadora en la política de izquierdas (como los “Nuevos Demócratas” de Bill Clinton). 

Los PMC se convierten así en el rostro del capitalismo para las clases trabajadoras crecientemente desposeídas, excluidas tanto de la creación de riqueza como de las instituciones de reparto de credenciales (como las universidades) necesarias para unirse a los escalones medio-altos.  (...)

Pero finalmente, sostiene Haslett, la emoción que cosechó la campaña de Trump no fue la ira, ni siquiera la protesta, sino la vergüenza.  Y es precisamente vergüenza lo que muchos sintieron cuando perdieron su capacidad de subsistencia, especialmente aquellos hombres que vivieron el desempleo como una pérdida de su masculinidad.

 En su libro de 2012 El fin del hombre, Hannah Rosin detalló las dificultades que tenían los hombres blancos de clase media, particularmente en las ciudades empresariales, cuando los empleos respetables se dieron a la fuga.

 Ella describe esposas que asumieron el tradicional rol de ganador-del-pan porque estaban dispuestas a aceptar posiciones menos prestigiosas – y peor pagadas – que sus maridos. Aunque la dominación masculina no ha desaparecido, la explicación de Rosin captura la política de género de una economía de servicios postindustrial que trastoca radicalmente los roles de género tradicionales y mina la autoestima de muchos hombres.   (...)

Pero las elecciones de Trump ponen al desnudo las amenazas que mucha gente blanca percibe no sólo a su posición económica, sino a su sentido básico de identidad y pertenencia.

La insufrible blancura de la clase media evanescente

En el malestar general postelectoral del pasado noviembre, yo traté desesperadamente de entender a los votantes de Trump, especialmente a los más reacios. Mi compañera de asiento en el vuelo del avión estaba igualmente frustrada con el estado del debate político en EEUU, y (a pesar de haber votado una vez como demócrata) se sintió calumniada por los liberales de la costa este.

Como alta directiva en una institución financiera, había crecido en el rural Iowa y estaba viviendo en la suburbana Miinneapolis. Aunque había tenido éxito profesionalmente sin un título universitario, eventualmente obtuvo uno auxiliar requerido para la promoción. No le gustaba Trump y se atormentaba con el voto. 

Pero odiaba más a Hillary, percibiendo a esta candidata como irremediablemente corrupta, a pesar de su deseo porque hubiese una mujer presidente – “solo que no ésta”. La mañana de las elecciones, me contaba, se levantó desgarrada, pero finalmente sus visiones pro-vida triunfaron sobre otras consideraciones – principalmente la perspectiva de una Corte Suprema de justicia que fuese conservadora.

 De muchas maneras, ella encajaba con el perfil del votante reacio a Trump – blanca, estable financieramente, sin titulación universitaria, y ansiosa sobre el futuro económico de sus hijos.  (...)

Estaba resentida con las familias migrantes que conocía, convencida de que estaban teniendo “bebés para echar el ancla” en vez de vivir según las reglas. Y se sintió censurada en sus puntos de vista por una familia y unos colegas liberales, moviendo el dedo e imitando a una sobrina que despreciaba sus puntos de vista sobre el feminismo y los derechos de los homosexuales.

Este sentido de persecución refleja el sentimiento de exclusión respecto de la clase credencializada y la esfera cultural de las élites costeras. Los defensores de un mundo igualitario tienen razón al denunciar la primacía de los sentimientos blancos sobre las privaciones de los marginalizados, especialmente porque la marginalización asegura un orden social devastadoramente desigual. 

Pero es también necesario fundamentar la pérdida de estatutos y reconocimiento cultural percibidos – de sentir que la experiencia de clase media blanca y cristiana se ha descentrado – en la reorganización de la clase media y los perversos incentivos del capital global. Contrarrestar el apoyo que recibe el nativismo y el autoritarismo en los EEUU y otros lugares significa enfrentar estos desplazamientos económicos y culturales más amplios."                        (Jordan Kraemer, Sin Permiso, 04/07/2017, en Counterpuch)

26.7.17

En Holanda os llaman vagos, a los españoles, a los italianos, a los griegos, pero los holandeses se quedan vuestros impuestos... pues Holanda es un paraíso fiscal que ha servido a las multinacionales españolas para eludir su pago en España

"¿Por qué su ministro de Economía Dijsselbloem nos llama vagos tan a menudo?
 
Porque sabe que la mayoría de los holandeses piensa que los españoles, los italianos y los griegos se aprovechan de ellos para llevar una buena vida de fiesta y siesta al sol.

Pues me alegro de que no le haya ido bien en las elecciones: su partido se ha hundido.

Pero él aún es el político más popular de Holanda gracias a ese tipo de declaraciones que halagan los más bajos instintos supremacistas y tribales de mis conciudadanos.
De esos hay en todas partes.

Pero lo que no cuenta Dijsselbloem es que, en realidad, Holanda es un paraíso fiscal que ha servido a las multinacionales españolas para eludir el pago de sus impuestos en España con esquemas que acaban llevándose el dinero que debería financiar la sanidad y la educación ­españolas a paraísos fiscales.

Y de paso financian la sanidad y la educación de holandeses que nos llaman vagos.

Las multinacionales obtienen beneficios en España y en otros países de la UE, pero pagan sus impuestos en Holanda –con un tipo mucho más bajo– y, desde allí, los reenviamos a las Antillas Holandesas y otros paraísos fiscales donde ya no tributan nada.

A esa triangulación la llaman el sandwich holandés y hace años que se practica.

Maniobras parecidas diseñó en su día el presidente de la Comisión Europea, Juncker, cuando trabajaba en su país, Luxemburgo.

Debería haber dimitido ya sólo por eso.

Lo curioso es que esos mismos que, cuando proponemos avances sociales, nos acusan de utópicos son los que luego fomentan la elusión fiscal. Y esa sí que la consideran realista.

Lo bueno es que, legal o no, la mayoría de los europeos ya no la toleramos

Es que no podremos financiar más pensiones ni mejores servicios para todos si ellos se llevan el dinero de los beneficios, tras pagar sueldos menguantes, a paraísos fiscales.

¿Qué propone usted para aumentar nuestro bienestar?

¿Sabe por qué la socialdemocracia europea está en crisis?

Podríamos discutirlo durante horas...

Pues porque ha tenido éxito. Ha logrado que nadie discuta las pensiones, antaño sólo de izquierdas, ni la sanidad gratuita y universal ni el derecho a la educación. Su programa ha triunfado tanto que ya nadie lo cuestiona. (...)"               (Rutger Bregman  , Sin Permiso, 21/06/2017)

¿Qué pueden hacer los ayuntamientos para crear empleo?

"Uno de los fenómenos más interesantes y positivos para el país ha sido el surgimiento de nuevas fuerzas políticas enraizadas en los movimientos sociales y vecinales que han iniciado una dinámica de cambio a nivel municipal que está transformando España.  (...)

No es por casualidad que los países donde los ayuntamientos tienen menos poder sea también donde los Estados han estado más centralizados y donde las fuerzas conservadoras han tenido mayor influencia sobre tales Estados. España (junto con Italia, Grecia y Portugal) es un claro ejemplo de ello.

Por el contrario, los países donde los ayuntamientos son más poderosos tienden a ser los países en los que las fuerzas progresistas han tenido mayor poder, como ha sido el caso de los países escandinavos, tales como Suecia y Noruega.

Cosas que podrían hacer los ayuntamientos para crear empleo

 (...) Y una de las políticas más interesantes es que a partir de la expansión de los servicios públicos municipales y su desprivatización que está ocurriendo en muchos de estos municipios, sus ayuntamientos están utilizando la actividad contractual de las autoridades locales para influenciar los salarios y condiciones de trabajo de la entidades y empresas que trabajan para el ayuntamiento, sean éstas públicas o privadas.

 Pero hay otras medidas que no se han introducido todavía en España, y que merecen explorarse. Me permito sugerir dos. 

Una es aprobar una norma de manera que en cualquier tipo de preparación de alimentos, la persona que maneja el dinero no pueda manejar el alimento (preparar el bocadillo y/o ofrecerle una tapa). 

Esta medida debería ser obligatoria, pues el dinero es muy anti-higiénico (no estoy haciendo una valoración moral sobre el dinero como tal, sino una observación higienista). (...)

Tal medida, además de mejorar la higiene en la provisión de alimentos, crearía mucho empleo, pues no permitiría que una persona que manipula los alimentos también manipulara el dinero. Y donde dicha medida se ha aprobado y llevado a cabo, se ha creado mucho empleo. Soy consciente de que se me dirá que las nuevas máquinas que se han estado instalando para poder pagar en los bares están ya eliminando a los trabajadores que hacían antes tal función. 

Ahora bien, el impacto ahorrador en fuerza de trabajo de dicha maquinaria se está exagerando, pues verán ustedes que siempre hay una persona detrás de la máquina para asegurarse de su correcto funcionamiento. En realidad, el objetivo mayor de tal inversión no ha sido tanto eliminar puestos de trabajo, sino controlar mejor la manipulación del dinero, pues siempre hay una persona que comprueba el uso y el funcionamiento de dicha máquina.

El control de la calidad de los restaurantes: otra medida higiénica y de creación de empleo

Otra medida de gran importancia -y de un gran impacto en el control de la higiene de los alimentos- es poner en la entrada de todo restaurante, la nota de salubridad e higiene del local y de la cocina provista por la inspección de salud pública de la ciudad. Si usted va a Nueva York, verá que estos locales tienen una letra, A-B-C y D (tienen que ponerla). Y si un restaurante tiene una C o una D, tiene problemas graves de imagen.

 Más de un restaurante famosísimo ha tenido que soportar el oprobio y vergüenza de tener una evaluación negativa. Se ha convertido en una carta de presentación de enorme valía. Y ha sido sumamente eficiente y popular. En realidad, siempre que las autoridades locales apuestan por la defensa de la salud de la población, el apoyo popular es enorme.

No hay asociaciones de restaurantes que puedan parar tales medidas. Ni que decir tiene que esta medida crearía muchísimo empleo en el área de inspección sanitaria, tema en el que las autoridades locales siempre encontrarán un gran apoyo.

¿Cómo se pueden pagar estas medidas?

 Sé que mucha gente se preguntará cómo se puede pagar todo esto. Y la respuesta no es difícil. Lo que las autoridades locales tienen que hacer es relacionar la popularidad de las medidas públicas (y, repito, que si estas medidas son para proteger la salud de la ciudadanía, garantizo pleno apoyo popular a ellas) con la fuente del dinero para pagarlas.

 Hace unos días di una charla en Palma de Mallorca sobre estos temas. Uno de los retos en tales ciudades o autonomías turísticas es precisamente obtener más fondos de los turistas para beneficiar a toda la población. La evidencia económica de que el monocultivo del turismo no es bueno para una ciudad, o para una autonomía, o para un país es enorme. 

He sido crítico con la excesiva dependencia que hay en España del turismo, el cual está dañando la calidad de vida de la mayoría de la población. Y lo que encuentro auténticamente escandaloso es que la sociedad y su Estado se beneficien muy poco de tal sector. El pago de 1 ó 2 euros por noche (el impuesto turístico) es indicativo de ello.

Para empezar, la tasa turística solo existe en dos Comunidades Autónomas, en Cataluña que surgió en 2012 y en Islas Baleares que surgió en 2016. Por tanto, el primer gran problema que hay que resolver es que se debería expandir la tasa turística al resto de España. 

No solo eso, nos encontramos que el pago de 1 ó 2 euros por noche (el impuesto turístico) es indicativo de lo poco que se beneficia la población de este sector. En Palma de Mallorca la tasa turística varía de 25 céntimos (campings) a 2 euros (hoteles) por noche y persona, una de las tasas más bajas en las zonas turísticas del mundo; en París, tal tasa oscila de 22 céntimos a 4,4 euros; en Bruselas de 2,15 a 8,75 euros; en Berlín la tasa turística representa el 5% de la factura de estancia por día y persona; en Ámsterdam también un 5%; en EEUU va de un 5% a un 7,5% de la factura, dependiendo del tipo de alojamiento; y así un largo etcétera.

 Y una nota interesante a añadir, es que tales fondos van al ayuntamiento para el uso que consideren apropiado. En España se distribuyen los fondos recaudados con las CCAA, como por ejemplo, ha sido el caso de Barcelona que pese a sus reiteradas peticiones de recaudar el 100% del impuesto, solo se queda con la mitad del mismo. Y ahí está parte del problema. 

Es esencial que en la muy necesaria redefinición de la Constitución Española se de mucha mayor autoridad y poder a los ayuntamientos. El caso del turismo es un claro ejemplo de ello. (...)"        

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 7 de julio de 2017, en www.vnavarro.org, 07/07/17)

En Galicia ganó Errejón

"No era tan esperado como la séptima temporada de Juego de tronos, pero casi. El decisivo plenario de En Marea, la confluencia rupturista gallega que decidió convertirse en un partido de adscripción individual en una asamblea fundacional de Vigo, hace exactamente un año. 

En el Palacio de Congresos de Galicia, el pasado sábado, Luís Villares, el que había sido candidato a las autonómicas, impuso sus tesis, y sobre todo su liderazgo. Las propuestas de la coordinadora que él encabeza obtuvieron sobre el 55% de los apoyos, con un 45% de rechazo, pero esa sería una lectura tan apresurada, llamativa e inexacta como un titular de apertura de un informativo de televisión. 

Si pasamos los porcentajes a números absolutos y redondos, fueron 250 a 200: la segunda fuerza política de Galicia ―aunque empatada a escaños con el PSdeG-PSOE― no logró reunir ni medio millar de personas en una asamblea decisiva, después de meses calentando el ambiente con debates sobre liderazgos y proyectos políticos. Como los boxeadores que, agotados, se apoyan el uno en el otro para mantenerse. Y con el público empezando a abandonar el recinto.

Pese a que había dos bandos claros, ni eran claramente definibles, ni el dilema era mar o montaña, nacionalismo o unidad popular, a quién quieres más a mamá o a papá. Si quieren un titular televisivo, sería “En Galicia ganó Errejón”. Por ejemplo, Villares, al igual que el antiguo número 2 de Podemos, consideró públicamente un error no haber aprovechado el resultado de las primeras elecciones generales para descabalgar a Mariano Rajoy. 

Pero Errejón ni estuvo en el Palacio de Congresos, ni se le esperaba, ni nadie lo reivindicó. De hecho, Podemos ni apareció por allí. Lo que ganó, por los pelos, fue la apuesta de consolidar la organización (la conversión en un partido tradicional, según los críticos) y quizá una visión política más transversal (socialdemócrata o directamente de centroderecha, en la versión de los perdedores). 

La confluencia gallega no es Juego de tronos (no hay tronos, ni bodas sangrientas, y los apuñalamientos son simbólicos), pero sí juegos de alianzas tan cambiantes como en la ficción de George R. R. Martin. Los primeros pasos de cualquier proceso de crecimiento son ilusionantes, pero en el caso de En Marea viene a cuento aquel consejo de Churchill de que no se llega al final de un viaje si te paras a tirar piedras a cada perro que te ladre. 

En Marea era en origen la alianza de tres fuerzas, Podemos, Esquerda Unida y Anova, que en 2015 habían generado ―no todos no siempre― mareas municipalistas varias, con éxitos como las alcaldías de Santiago, A Coruña y Ferrol. Un año después logró asaltar ―en sentido figurado, ojo― el Congreso de los Diputados, seis diputados al primer intento, cinco en el segundo. 

La Marea es la heredera de la también exitosa Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), la suma de Anova (una organización conformada por el partido que creó Xosé Manuel Beiras al irse del BNG, organizaciones independentistas y ecologistas) y EU para las elecciones gallegas de 2012. La heredera en todos los sentidos: AGE había protagonizado otro blitzkriegen el Parlamento de Galicia, de 0 a tercera fuerza, pero acabó la legislatura con dos de los nueve diputados en el grupo mixto y los dos líderes, Beiras y la secretaria de EU, Yolanda Díaz, distanciados.  (...)

Así que un mes después de las elecciones generales la convocatoria de autonómicas los cogió sin candidato. Beiras tenía una edad, Yolanda Díaz se había autodescartado al haber escogido la Carrera de San Jerónimo, y los alcaldes de A Coruña, Xulio Ferreiro, y Santiago, Martiño Noriega, acababan de aterrizar en las alcaldías. 

Menos de dos meses antes de la jornada electoral aceptó el reto Luís Villares, un magistrado del Tribunal Superior de Galicia que había llegado a la Audiencia Nacional con 32 años. Fue refrendado como candidato ―único― por el 86% de los 8.000 participantes en las primarias. Sin embargo la emoción se mantuvo hasta el último minuto. 

Podemos Galicia, en donde los cargos duran menos que un Stark en la corte de Desembarco del Rey, se resistía a la integración e incluso había elegido una candidata a la presidencia de la Xunta. El acuerdo llegó in extremis, mediante un tuit de Pablo Iglesias, cuando quedaban apenas tres semanas para el comienzo de la campaña electoral.  

Pese al resultado (un 20% de los votos, sorpasso al PSdeG), o a consecuencia del incumplimiento de las expectativas propias, desde entonces el debate derivó hacia la cuestión de si la portavocía de la organización debería ser una fija ―Villares― o trina y rotatoria, y si ser portavoz(-es) orgánico(-s) era compatible o no con ocupar cargos institucionales o partidarios. 

En las elecciones para el Consello Nacional, en enero, concurrieron una lista oficialista (con el beneplácito de los tres partidos más Marea Atlántica, la que gobierna en A Coruña) que encabezaba Villares y llevaba en su programa las tres portavocías, y dos listas más que sí preconizaban que el exmagistrado fuese, además de portavoz parlamentario, el de la organización. La lista oficial sacó más representantes, pero en ella también había partidarios de un liderazgo único. 

Xosé Manuel Beiras lo resumió sin tener que echar mano de su enorme bagaje teórico: "Si llegamos a ganar las elecciones, hoy sería presidente de la Xunta ¿Y qué iban a decir? ¿Que no podía ser portavoz de no sé qué? ¿Están de broma o qué coño es eso? Hay que dejarse de caralladas y apoyar a Villares”. 

Quienes no estaban por la labor eran los alcaldes de A Coruña y Ferrol. Es decir, Marea Atlántica y Esquerda Unida preferían la opción trina y en Podemos y en Anova unos sí y otros no, como los pimientos de Padrón. En abril, la elección de la coordinadora (la ejecutiva) se saldó con 18 votos a favor de la portavocía única, y 12 (Marea Atlántica, la dirección de Anova) que se negaron a votar.  (...)

En la resaca del plenario, no es que ninguno de los bandos se muestre satisfecho. Yolanda Díaz pidió la "refundación" de En Marea. El alcalde compostelano, Martiño Noriega ―que tampoco―, asumió un perfil bajo: “Soy dueño de mis silencios y mis asistencias”, señaló. Luis Villares se limitó a comentar que “los que no asistieron es que tendrían otras ocupaciones”, pero reconoció que “sería un irresponsable si no estuviese preocupado”. 

La verdad, la mayoría de los que conocen por dentro el proceso, quieran ser identificados o no, coinciden en que la brecha va a ser muy difícil de soldar. “La convivencia entre gente que se enfrentó a cara de perro, que protagonizó escisiones, es prácticamente imposible”, reconoce una fuente. Rodríguez ve cercana incluso la posibilidad de una escisión: “Podemos solo quiere una coalición electoral, el volante está en Madrid, y allá no interesa una En Marea que vuele mucho por sí misma. 

Y EU tampoco quiere que se consolide un partido”. “Si se consolida la fusión IU-Podemos, probablemente lo que intenten en Madrid es hacer algo con Xulio Ferreiro de referente institucional y el soporte orgánico de EU”, aventura un exdirigente de Anova que no se considera representado en ninguno de los bandos. Daniel Cao se muestra más optimista. 

"Estamos en un punto de inflexión grave, pero esto no es una cuestión de nacionalismo o no, aquí nadie defiende esas posturas reaccionarias de la unidad de España, como alguna izquierda tradicional. El debate es entre concepciones políticas antagónicas. Pero en las elecciones que vengan seguiremos apostando por un espacio de unidad”.  

Quizá el titular televisivo apresurado, llamativo e inexacto sea aquello que le decía Humpty Dumpty a Alicia: “La cuestión es saber quién manda..., eso es todo”.                  (Xosé Manuel Pereiro , CTXT, 19/07/17)

El gigante de la sanidad privada ha ingresado 2.608 millones de dinero público en cuatro años

"El holding de empresas de sanidad privada IDCSalud ha ingresado 2.608 millones de euros de dinero público entre los ejercicios de 2012 y 2015, los últimos de los que consta información en el Registro Mercantil, tal y como ha verificado infoLibre. 

Esta cifra supone el 55,6% de la facturación total del grupo en este periodo –que alcanzó los 4.689 millones de euros– y proviene principalmente de concesiones administrativas y diferentes tipos de conciertos (procedimientos diagnósticos, prestaciones sanitarias…) en diversas comunidades autónomas, según confirma un portavoz autorizado de la compañía a preguntas de este periódico. (...)

IDCSalud –que cambió su denominación a Capio Sanidad entre los años 2005 y 2013– se hizo hueco en el sector sanitario a mediados de los noventa especializándose en un jugoso negocio, el de la disminución de las listas de espera del sistema público prestando esos servicios (diagnóstico por imagen, intervenciones quirúrgicas, diálisis, rehabilitación…) en centros privados. 

Desde entonces y hasta ahora esa línea de negocio centra buena parte de sus ingresos. De hecho, según datos de la Fundación IDIS, organismo en el que están representadas las principales empresas de la sanidad privada junto a algunas compañías suministradoras, el 11,8% del gasto sanitario público se destina a la partida presupuestaria de conciertos.

De ahí IDCSalud pasó a la gestión privada de centros sanitarios públicos a través del llamado modelo Alzira de concesiones administrativas que incluyen la gestión de servicios sanitarios y por el que actualmente gestiona cuatro hospitales públicos en Madrid. 

La Fundación Jiménez Díaz, que mantiene un concierto singular por el que tiene transferida la atención sanitaria de más de 420.000 pacientes del sistema público; el General de Villalba, en Collado Villalba; el Rey Juan Carlos, en Móstoles; y el Universitario Infanta Elena, en Valdemoro.

El modelo de centros sanitarios públicos gestionados totalmente por empresas privadas es el siguiente: la Administración encarga a una empresa la construcción del edificio y, a cambio, ésta recibe un canon anual por prestar la atención tanto sanitaria como no sanitaria a los ciudadanos de la población de referencia de ese centro. 

Cuando las concesiones vencen, si no hay prórrogas, revierten a la Administración que, mientras tanto, es simplemente una inquilina en el edificio. Ribera Salud, pionera de este sistema en la Comunitat Valenciana, e IDCSalud son los principales agentes de este modelo de sanidad privatizada."                  (Elena Herrera  , infolibre , en Attac , Madrid, 11/07/17)