18.12.14

Existía una clase media que disponía de un nivel de vida por encima de la clase trabajadora. Rajoy ha derrumbado todo eso...

"(...) Actualmente, el sistema capitalista (neoliberalismo) ha hundido a nuestro país en una profunda crisis que ha afectado no sólo (mayoritariamente) a la clase trabajadora, sino también a capas sociales que hasta no hace muchos años formaban parte de una clase acomodada (pequeños y medianos empresarios, autónomos, profesionales liberales, funcionarios), una clase media que disponía de un nivel de vida por encima de la clase trabajadora.

 El grave deterioro social, esta desastrosa situación de los últimos años (paro, pobreza, exclusión, desahucios, bajada de salarios, pérdida de derechos laborales, privatizaciones…), ha afectado a la inmensa mayoría de la población. 

 También a esa clase media hasta ahora era intocable, porque llegaba en algunos momentos a sentirse más cerca de los de arriba y porque mantenía un cierto equilibrio entre los poderosos y las clases trabajadoras.

Todo esto se ha derrumbado. El nuevo estatus social se ha separado radicalmente en dos bloques que vuelven a ser antagónicos. 

Dos clases cuyas diferencias se han acrecentado. Por una parte, están las grandes fortunas (cada vez más voraces), las grandes empresas (cada vez exigiendo más ganancias a costa de esclavizar a los trabajadores) y grandes entidades financieras y bancarias (rescatadas con dinero público, cada vez más depredadoras y con el poder para imponerse a los gobiernos) y, por otra, la inmensa mayoría de la población (trabajadores, jubilados, amas de casa, parados, pequeños y medianos empresarios, autónomos, profesionales liberales, funcionarios…) que sienten como le recortan el poder adquisitivo, como no pueden mantener a su familia, como los desahucian de sus viviendas, como pierden derechos laborales y sociales, como tienen que emigrar buscando un puesto de trabajo, como privatizan servicios públicos imprescindibles (sanidad, educación dependencia, justicia,…) y como sienten la desesperanza de una vida sin futuro.

¿Por qué hemos llegado a esta situación? 

Es indudable que la crisis mundial ha tenido un efecto multiplicador en todos los países, pero el capitalismo, que siempre sale triunfante y reforzado de las crisis, se ha servido de esta difícil situación no sólo para imponer un nuevo orden mundial en el que los “mercados” sean los auténticos soberanos, capaces de cambiar gobiernos y de regir los destinos económicos de los países, sino también para acabar con el llamado “estado del bienestar” que mejoró la calidad de vida de una parte importante de las sociedades después de la Segunda Guerra Mundial.

En nuestro país la crisis se ha agudizado por factores endógenos: la burbuja inmobiliaria y el bipartidismo (PSOE y PP), obediente y sumiso, que ha cargado sobre las espaldas de la inmensa mayoría de la ciudadanía las órdenes de la Troyka y los dictados de las entidades financieras y bancarias. Los sucesivos gobiernos se han mostrado dominantes con los de abajo pero dominados por los de arriba. (...)"         (Juan García Ballesteros

Los afectados por la hepatitis C acusan a Mato de homicidio... por permitir que murieran 10 personas al día sin proporcionarles tratamiento adecuado

"La Plataforma de Afectados por la Hepatitis C presentará una querella por “homicidio involuntario” contra la ex ministra de Sanidad, Ana Mato, según ha podido saber cuartopoder.es.

 “Presentaremos una querella criminal en la Audiencia Nacional contra la ministra que permitió que murieran una media de más de diez personas al día en los últimos años por no proporcionarles el tratamiento adecuado”, comenta Mario Cortés, presidente de esta plataforma.  (...)

“Queremos pedir a los responsables políticos en una reunión que creen un plan nacional contra este enfermedad, así como que se establezca un presupuesto especial para prevenirla, diagnosticarla y tratarla”, explica el portavoz. Por ello, la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C tiene previstas más acciones de protesta. Entre ellas, la ocupación del hospital madrileño 12 de Octubre mañana, jueves 18 de diciembre. 

“Nos encerraremos en el hospital indefinidamente hasta que se apruebe una partida presupuestaria especial contra la enfermedad y accedan a reunirse con nosotros en el Ministerio”. “Estamos recopilando enfermos que tienen la prescripción médica y que no obtienen el tratamiento por falta de presupuesto, son personas que están condenadas a muerte”, dice Cortés. 

“En el encierro participarán personas que vienen no sólo de Madrid, sino de otras comunidades autónomas. Va a participar mucha gente”, añade. Al igual que a Ana Mato, al actual ministro que la sustituyó cuando esta se vio afectada directamente por casos de corrupción, ya le han solicitado reunirse para que escuche las reclamaciones de los afectados por esta dolencia. “Se lo volveremos a pedir, estamos dispuestos a pasar las navidades y el tiempo que haga falta en el hospital si no nos escucha”.   (...)

Los enfermos exigen la incorporación del tratamiento para esta enfermedad en la sanidad pública. Piden un incremento del presupuesto para que el medicamento sofosbuvir (Sovaldi es su nombre comercial) pueda dar cobertura a un mayor porcentaje de enfermos. 

Actualmente, unas 170.000 personas están diagnosticadas de hepatitis C en este país, sin embargo, se estima que la cifra de infectados es mayor, unos 600.000 en total, debido a que muchos de ellos lo desconocen, pues la hepatitis C es una enfermedad asintomática hasta un estadio muy avanzado en el que se empiezan a notar los efectos.

La combinación del sofosbuvir con otro medicamento, el simeprevir (comercializado como Olysio) es eficaz en un 95 por ciento, aproximadamente, de los tratamientos en los que se utiliza. 

Según explicó a este diario el doctor Rodríguez Agulló, que fue presidente de la Comisión Nacional del Aparato Digestivo y jefe del Servicio de Digestivos del hospital de Fuenlabrada , esto es “una revolución, ya que con los anteriores tratamientos sólo se podía tratar a un 50 por ciento de los infectados y, entre ellos, únicamente eran eficaces en otro 50 por ciento de los casos”. 

Este nuevo tratamiento tiene un coste de 25.000 euros por paciente tratado. El presupuesto destinado por el Ministerio para estos tratamientos es de 125 millones de euros, por lo que “sólo da cobertura a un 0,6 por ciento de los casos”.           (Sato Díaz, Cuarto Poder, 17/12/2014)

Rajoy, el burócrata malvado, inventa el pago de impuestos por adelantado... va a ser imposible montar pequeñas empresas tecnológicas en Españ

"(...) hemos pasado al más prosaico “todo el poder para los burócratas” de nuestros rajoyanos días. Hace tres años, cuando el barbas y la metro y medio se presentaban en los mítines, hablaban de regeneración y de devolver a España a la primera división.(...)

 Al final la regeneración se ha quedado en un centón de leyes redactadas al milímetro por el equipo soráyico habitual. Leyes cuyo único objetivo era blindar el desastre y, especialmente, a los causantes del desastre. Para muestra dos botones que el Gobierno acaba de coserse en la guerrera del despropósito. (...)

Primero vino el ya famoso impuesto de salida o “exit tax”, una aberración fiscal parida en las zahúrdas del draculín de Hacienda. Con ese impuesto en la mano va a ser materialmente imposible montar pequeñas empresas tecnológicas en España… bueno, tecnológicas y de cualquier otra cosa. 

El invento es de una maldad casi absoluta, implica que alguien que posee un porcentaje de una empresa recién fundada pero que tiene gran potencial de crecimiento deba pagar por adelantado ese potencial sin siquiera haberlo ganado. Es lo más parecido a liquidar a la gallina de los huevos de oro años antes de que haya puesto su primer huevo.

Algo como el impuesto de salida solo cabe en la mente enferma de un legislador compulsivo cruzado con un salteador de caminos. Puedo llegar a entender que los burócratas quieran apropiarse por las bravas de lo que los demás producen, pero no que estos mismo burócratas impidan la producción misma. ¿Pero saben lo peor de todo? Nadie ha dicho ni mu de este disparate a excepción de los liberales  (...)

La otra idea que ha salido del recalentado caletre sorayino es la del canon AEDE, gracias al cual los españoles seremos los primeros en privarnos de un servicio tan útil como Google News

 La historia pertenece más al género de la picaresca que al de la política. Los dueños de los periódicos de papel pensaron que el mejor modo de aliviar las fatigas de sus ruinosas cuentas de resultados era propinar un zapatillazo a Google. Acudieron a Moncloa con sus cuitas y allí, a metro y medio del suelo, les dieron la solución. Google aflojaría la mosca sí o sí. Una ley obraría el milagro.

 A cambio de ellos, de los periódicos, se esperaba cierto sentido de Estado, es decir, que no se metiesen con el jefe y, mucho menos, con la jefa en estos meses tan movidos que se avecinan. Sobre el papel funcionaba la idea. Google, esa perversa multinacional que tiene el “monopolio” de las búsquedas en Internet, pagaría sin rechistar. La realidad ha sido muy otra.

 Los chicos de Mountain View no saben quien es Soraya ni quieren saberlo, por no saber no saben ni donde está Valladolid ni qué diablos es un abogado del Estado (...)"          

  (Rajoy o la persistencia del burócrata, de Fernando Díaz Villanueva en vozpopuli.com, en Caffe Reggio, 13/12/2014)

España acumula el 10,7% del total de la deuda en la eurozona... lo que le da una posición de relativa fuerza, en caso de imponer una quita

"(...) Hay que ser claros y contundentes: no afrontar una auditoría, reestructuración, quita e impago es irresponsable política y económicamente. La justificación política es directa, la sociedad española no tiene por qué pagar proyectos megalómanos que solo han servido para beneficiar a amigos, constructores, familiares y demás fauna neoliberal. 

Aquella deuda que ha sido contraída por el Estado y que responde a procesos de corrupción, es ilegítima y odiosa, y no existe argumento democrático alguno para obligar a una sociedad entera a soportar esta especie de señoreaje neofeudal. (...)
 
(...) no se puede salir del agujero negro en el que ya estamos metidos sin resolver el problema de la deuda.  (...)

España a pesar de ser deudor, tiene una posición de relativa fuerza en este proceso, ya que acumula el 10,7% del total de la deuda en la eurozona, lo que supone el 12,4% del total de los pagos por intereses de deuda pública.

 Pero hay un equilibrio entre el hecho de que cuanta más deuda acumulemos, más capacidad de negociación tendremos (somos sistémicos), y la realidad de que si acumulamos demasiada deuda -y estamos en camino-, perdemos cualquier tipo de capacidad negociadora y quedamos en las manos de los mercados que impondrán sus condiciones.  (...)

Por eso es tan importante para España reestructurar su deuda, pero además, entrar a la negociación intentando agrupar el mayor número de países deudores posibles. Grecia y Portugal han de ser dos de los principales apoyos políticos a buscar, pues su situación periférica es de la misma naturaleza que la de España.

 Las poblaciones de estas periferias están condenadas a soportar una desindustrialización masiva, un incremento de su fragilidad económica –más sometida a los vaivenes financieros–, y una desaparición de instituciones asociadas al Estado de Bienestar.  (...)

Pero si el apoyo político de Grecia y Portugal es importante, no es suficiente en términos económicos, por lo que tenemos que pensar en Francia e Italia cuya situación económica está empeorando notablemente en los últimos tiempos. 

No sería descabellado pensar en buscar apoyos en ese sentido, y aunque no es el caso en ninguno de ellos, apoyar cambios políticos que compartan esta perspectiva en ambos países, ya que la periferia europea (PIIGS) más Francia supondrían más del 60% del total de deuda pública de la eurozona, lo que nos situaría en una posición de fuerza.  (...)

Es un cambio desde el centro de Europa hacia la periferia, y desde el centro de la oligarquía económico financiera hacia el conjunto de la sociedad europea. Frente a este cambio, podemos y debemos proponer otro basado en principios diferentes, cuyo punto de partida sea la auditoría, reestructuración, quita e impago parcial de parte de la carga de la deuda de las periferias europeas.

 Si la UE quiere sobrevivir democráticamente, este es el único camino que le queda, pues ningún sistema institucional puede perdurar en contra de los intereses de la mayor parte de su sociedad si no transita caminos peligrosamente autoritarios. 

Por tanto si la UE quiere seguir existiendo, el proceso de construcción será desde la periferia hacia el centro, desde abajo hacia arriba, impuesto desde las necesidades de las multitudes a los intereses de las minorías. Esta nueva Europa está en marcha, y su punto de partida pasa necesariamente por España y su cambio político.  (...)"         (Iván H. Ayala, Econonuestra, 09/12/2014)

La emigración continúa: España perdió casi 50.000 habitantes en solo seis meses

"España continuó perdiendo población durante el primer semestre del año. Según los datos que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población disminuyó en 48.146 personas (-0,28%) y se situó en 46.464.053 habitantes a 1 de julio de 2014, la cifra más baja en cinco años. España lleva ya dos años perdiendo habitantes.  (...)

Los principales destinos de emigración fueron Reino Uido, Francia y Ecuador. En este último caso, destaca que de los más de 4.000 españoles que fueron al país sudamericano, apenas 1.300 eran nacidos en España, y de estos, la gran mayoría de ellos menores de 15 años. Estos datos sugieren que muchos ecuatorianos nacionalizados españoles decidieron volver a su país. Algo similar sucede con Colombia. 

Es más, la estadística muestra que los sudamericanos son los que más están abandonando España, ya que en términos relativos, las mayores caídas de población son entre ciudadanos de Perú (-14,8%), Bolivia (-14%) y Ecuador (-12%). (...)"         (El Economista, 10/12/2014)

España gasta el doble en beneficios sociales para los más ricos que para los más pobres. Es que nadie les quiere, pobriños...


"Miren esta gráfica situada debajo de este párrafo. Deténganse en ella un minuto o dos. Mide los porcentajes de beneficios sociales en dinero contante y sonante que se pagan a los quintiles* de población más ricos y a los más pobres.

 Es una gráfica que aparece en un reciente informe de la OCDE sobre gasto social y del que he conocido gracias al politólogo (y amigo) José Fernández Albertos

Lo que muestra en esencia esta gráfica es que el gasto social en España no se reparte con equidad entre las distintas clases sociales. Bien al contrario, parece estar sirviendo para aumentar la desigualdad: Mientras que el 20% de la población de renta más baja recibe un apenas un 10% del total del gasto público social, el 20% de población más rica recibe algo más del 25%.

 El gasto público, tal como está diseñado en España, tiene efectos regresivos y no permite redistribuir la riqueza, sino al contrario. El país se sitúa así en el entorno de países como Italia, Grecia o Portugal, pero también como Austria o Luxemburgo. En el otro extremo, Australia, Noruega y Dinamarca, entre otros, muestran altísimos niveles de redistribución en favor de los quintiles más pobres. (...)

La lucha contra la desigualdad no es solo un tema moral o político. La evidencia muestra que es un tema de eficacia económica. Está claro que toda sociedad que quiera disponer de incentivos para la innovación y la creación de riqueza ha de sufrir con ciertos niveles de desigualdad, pero ésta no puede ser (en mi opinión) extrema, ya que en ese caso destruye los fundamentos de los sistemas democráticos tal cual los conocemos y genera un montón de externalidades negativas. 

Así, hay estudios recientes que concluyen que los países menos desiguales son los que luego crecen de forma más estable y resisten mejor las crisis. 

Los datos de Eurostat (ver gráfico inferior) demuestran que España está muy por debajo aún en el gasto público social respecto a la media europea (6.026 euros por persona, por debajo incluso de Grecia). Pero a nivel de PIB per cápita el país está mucho más cerca de la convergencia con la UE.

 Es decir, que en teoría hay margen para cambiar y mejorar la recaudación y el gasto público, así como la distribución del mismo. La sostenibilidad futura de la economía española depende de ello. No es posible continuar con estos niveles de desempleopobreza infantildesahucios y pobreza energética. No son asumibles más bajadas de salarios “lentas ineficaces e injustas”. No es propio de un país todavía rico. Lo diga Podemos o lo diga quien sea.

La lucha contra la desigualdad no es solo un tema moral o político. La evidencia muestra que es un tema de eficacia económica. Está claro que toda sociedad que quiera disponer de incentivos para la innovación y la creación de riqueza ha de sufrir con ciertos niveles de desigualdad, pero ésta no puede ser (en mi opinión) extrema, ya que en ese caso destruye los fundamentos de los sistemas democráticos tal cual los conocemos y genera un montón de externalidades negativas.

 Así, hay estudios recientes que concluyen que los países menos desiguales son los que luego crecen de forma más estable y resisten mejor las crisis. 

Los datos de Eurostat (ver gráfico inferior) demuestran que España está muy por debajo aún en el gasto público social respecto a la media europea (6.026 euros por persona, por debajo incluso de Grecia).

 Pero a nivel de PIB per cápita el país está mucho más cerca de la convergencia con la UE. Es decir, que en teoría hay margen para cambiar y mejorar la recaudación y el gasto público, así como la distribución del mismo. La sostenibilidad futura de la economía española depende de ello.

 No es posible continuar con estos niveles de desempleopobreza infantildesahucios y pobreza energética. No son asumibles más bajadas de salarios “lentas ineficaces e injustas”. No es propio de un país todavía rico. Lo diga Podemos o lo diga quien sea.  (...)"           (Nicolás M. Sarriésblogs.20minutos, Attac España, 06/12/2014)

17.12.14

Rajoy superó todos los límites de la mendacidad y del cinismo. “La crisis es cosa del pasado”, afirmó con toda su barba. Cuando lo que hay es deflación, estancamiento y empleo basura

"(...) El gran farsante Mariano Rajoy Brey superó el pasado jueves todos los límites de la mendacidad y del cinismo. “La crisis es cosa del pasado”, afirmó con toda su barba. 

¿Pero cómo osa decir eso, cuando acabamos de entrar en deflación? ¿Cómo osa, cuando llevamos cuatro trimestres estancados y con crecimientos irrisorios? Rajoy nos toma por imbéciles y no le falta razón, porque son muchos los que se han creído esta patraña.

 Llevamos seis meses consecutivos de IPC negativo, lo que significa que estamos en deflación, que es el peor de los escenarios económicos posibles porque destruye la riqueza de las familias, eleva los tipos de interés efectivos, aplaza las decisiones de compra y de inversión y, lo que es peor, al ser España un país superendeudado y reducirse los recursos para hacerlas frente, nos lleva a  un “largo y obscuro valle de lágrimas”. 

Solo la faraónica subvención que supone la barra libre del BCE ha impedido hasta ahora el desastre.

En los últimos cuatro trimestres, el PIB a precios de mercado –único válido para medir la actividad económica– ha crecido tres al 0,4 % intertrimestral y uno al 0%, mientras que la tasa de crecimiento interanual a septiembre ascendía al 0,7%, menos de la mitad de la cifra del Gobierno y del Banco de España junto con el Instituto Nacional de Estadística, que llevan falsificando las cifras de Contabilidad Nacional desde 2007, y que calculan el PIB a precios constantes que sobrevaloran la realidad en el deflactor.  (...)

¿Por qué no explica que la economía está estancada y además en deflación, o que, cuando se destruyen 28,5 millones de horas de trabajo, hablar de creación de empleo es un insulto? (...)

Rajoy presumió también de que la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en 400.000 personas en un año. Pero lo que no dice es que, como se trata de empleos basura con remuneraciones de 600 a 800 euros en su mayoría, su aportación a las arcas resulta irrisoria, poco más de 300 millones.   (...)

Y luego se le calentó la boca y en un alarde de mendacidad afirmó: “La repercusión económica y social ya se vive en los mostradores de los pequeños negocios o en los pedidos a proveedores, en las barras de las cafeterías o en las nóminas de muchos españoles”. Realmente alucinante.

 Lo dice la persona que ha subido o creado más de 85 impuestos, una carga fiscal confiscatoria y la mayor de toda nuestra historia. El que ha llevado la deuda pública a niveles imposibles de devolver. El que ha arruinado decenas de miles de esos pequeños negocios por falta de financiación y ha aplastado a impuestos, y que ahora resulta están felices.

 El que ha recortado brutalmente gasto social y reducido los salarios más que en cualquier otro país europeo. Estancamiento, deflación y la ruina de la juventud que vivirá entre el paro y el empleo basura serán la gran herencia de Rajoy y del PP. (...)"  
  
 (Deflación, estancamiento y empleo basura, de Roberto Centeno en El Confidencial, en Caffe Reggio, 15/12/20144)

Si se crea empleo pero baja el número de horas trabajadas... lo que sucede es que se está repartiendo la pobreza

"(...) Lo primero que hay  que entender en materia de empleo es que para afirmar que este se crea, es imprescindible que se incremente el número de horas trabajadas, porque si se crea empleo y se destruyen estas, lo que está sucediendo es otra cosa: se está repartiendo la pobreza. 

Que es lo que la ministra de Trabajo en un alarde de imaginación y miseria moral denomina “nuevo modelo de trabajo”. Carlos Sánchez explicó muy bien este fenómeno el pasado 29 de agosto. España había perdido en el segundo trimestre de 2014 28,5 millones de horas de trabajo respecto a la situación en el segundo trimestre 2013.

Por tanto, la primera conclusión es obvia: Rajoy y sus secuaces no están creando empleo, lo están destruyendo y repartiendo lo que queda entre más gente, que es algo muy diferente. 

Lo segundo es preguntarse ¿y cómo es que hay más empleos? Pues muy sencillo, destruyendo puestos de trabajo a tiempo completo y sustituyéndolos por otros a tiempo parcial. Si se destruye un empleo de 40 horas semanales y se crean dos de 10 horas, se han destruido horas de trabajo pero se ha creado empleo.

 Una estafa faraónica, pero habitual en estos mafiosos que nos gobiernan, como cuando dicen que bajan impuestos y los suben.  Y es que hablan de creación de empleo como si fuera la misma clase que el que la crisis ha destruido, y ocultan la aterradora realidad de que el empleo que se está creando es temporal y con remuneraciones de miseria que ni siquiera respeta las leyes laborales.

Salarios de 600 a 800 euros son los más habituales. Denominar creación de empleo a esta basura tercermundista es simplemente una vergüenza. Y este es el gravísimo problema del que la gente parece no ser consciente. En materia laboral estamos derivando hacia una sociedad tercermundista y dual. 

Según los datos de la Agencia Tributaria, más del 60% de los declarantes de IRPF tiene ingresos netos inferiores a mil euros mensuales y subiendo, y de un 20% salarios inferiores a 500 euros/mes. Eso representa un desastre inimaginable para las próximas generaciones. (...)

Me contaba hace pocos meses el director de una escuela de ingeniería de Madrid que en la Universidad Politécnica que agrupa todas las ingenierías más arquitectura, cuyos alumnos no solo nos colocábamos todos al terminar la carrera con sueldos excelentes sino que teníamos hasta tres y cuatro opciones para elegir, a día de hoy el 50% no lo hace, por lo que muchos tienen que emigrar, y del 50% que encuentra trabajo, el 80% lo hace con sueldos medios de 1.500/2.000 euros. 

Este es el desastroso legado de la Transición en general y del PP y  Rajoy en particular a las futuras generaciones. Que Rajoy afirme que está a punto de devolver a los españoles el nivel de bienestar que tenían antes de la crisis es un insulto inaceptable. Desde un punto de vista laboral, África empezará pronto en los Pirineos. "   

       (Deflación, estancamiento y empleo basura, de Roberto Centeno en El Confidencial, en Caffe Reggio, 15/12/2014)

El desempleo crónico español en España lo sufren 3,36 millones de personas


"El número total de desempleados en España ascendió a 5.427.700 personas en el penúltimo trimestre de 2014. ¿Saben ustedes cuántas personas, de la anterior cifra mencionada, buscaban empleo desde hace al menos un año? 1.016.300. ¿Y saben cuántas lo hacían desde hace por lo menos dos? Les respondo: 2.343.600 personas.

Conclusión, el desempleo en España es crónico, se cuantifica en 3,36 millones de personas y encontrar un trabajo hoy en día en el mercado laboral es una tarea de muy difícil materialización. De los 5,4 millones de personas paradas -según el Instituto Nacional de Estadística- el 62% lo está desde hace al menos un año. Vértigo, sí.

En el gráfico se ve con claridad.  En el cuarto trimestre de 2008, los 648.600 desempleados con una antigüedad superior al año tan sólo suponían el 21% del desempleo total. Transcurren seis años y casi dos terceras partes de los parados son de larga duración. ¿Magia? No. Probablemente, la simple consecuencia de la peor gestión que jamás se haya realizado en España de una crisis laboral."            (El captor, 07/12/2014)

Todo el sistema financiero que impulsó la burbuja del 'fracking' petrolero se puede ir a pique... otra vez, vaya por dios


"(...) Como apuntábamos en el post anterior, desde que el petróleo alcanzara en julio de 2008 los 145 dólares el barril, la industria del fracking estadounidense se disparó y la producción de petróleo pasó de 4 millones de barriles diarios (mbd) a 9 mbd compitiendo, en volumen de producción, con Arabia Saudita y Rusia (10 y 9 mbd, respectivamente, datos EIA). 

El shale-oil fue el gran repunte que tuvo la economía de Estados Unidos y lo que la hizo diferenciarse de la economía europea.  (...)

Ahora que todas las inversiones del fracking dejan al descubierto que su nivel mínimo de mantención es con el precio del barril de petróleo en torno a los 70 dólares (sin incluir los costes financieros), el descenso del precio del petróleo está significando el cierre de numerosas empresas vinculadas al fracking. 

Estas empresas apostaban a un precio del barril de petróleo en torno a los 100 - 110 dólares. Pero ahora que ha caído a los 60 dólares el barril, su operación se hace insostenible.

Esto confirma que el precio del petróleo fue manipulado al alza por las instituciones financieras tal como éstas lo hicieron con las tasas Libor y Tibor. En el período de la euforia, y cuando el petróleo se estabilizó en torno a los 100 dólares el barril, era fácil hacer apuestas de que se mantendría en ese nivel (como lo hicimos en este post del año 2011 cuando desconocíamos la potente especulación del fracking, y cómo se manipulaba abiertamente el precio del petróleo para facilitar las inversiones de la fractura hidráulica. 

Sin embargo, una vez que la manipulación del precio fue detectada comenzaron a percibirse las anomalías en la determinación de su precio y el petróleo entró al purgatorio de la industria financiera. Una vez confirmada la especulación de su precio, el petróleo ha descendido un 40 por ciento en cinco meses destapando nuevos escándalos de la industria financiera.  (...)

Si el Ibex, el Dax o el Dow Jones descendieran un 40 por ciento en cinco meses la economía de estos países se paralizaría. Esto puede ocurrir con el desplome del precio del petróleo dadas las fuertes conexiones que lo mantuvieron en 115 dólares el barril para apoyar la industria (y burbuja) del fracking. 

Una vez que ésta ha reventado, y cuando el precio se inclina a los 60 dólares, todo el sistema financiero que impulsó la burbuja se puede ir a pique tal como ocurrió con el estallido de la crisis inmobiliaria el año 2008.

 Por eso no debe sorprender que la nueva banca en problemas que resulte de esta nueva crisis haga uso de las nuevas atribuciones que le permite el G-20 y confisque los depósitos y los fondos de pensiones de los ciudadanos. (...)"         ( , El blog salmón, 10/12/2014)

La Segunda Guerra Fría. Todo indica que está en preparación la tercera guerra mundial. Provocada por los EE.UU. con la complicidad de la UE

"Todo indica que está en preparación la tercera guerra mundial. Es una guerra provocada unilateralmente por los EE.UU. con la complicidad activa de la UE. Su objetivo principal es Rusia e indirectamente China. El pretexto es Ucrania. 

En un raro momento de consenso entre los dos partidos, el Congreso de los EEUU aprobó el pasado día 4 la Resolución 758, que autoriza al Presidente a adoptar medidas más agresivas de sanción y de aislamiento contra Rusia, a proveer de armas y otras ayudas al gobierno de Ucrania y a fortalecer la presencia militar de los EEUU en los países vecinos de Rusia. La escala de provocación a Rusia tiene varios componentes que, en conjunto, constituyen la segunda guerra fría. (...)

Los componentes de la provocación occidental son tres: sanciones para debilitar a Rusia, instalación de un gobierno satélite en Kiev y guerra de propaganda. Las sanciones son conocidas, siendo la más insidiosa la reducción del precio del petróleo, que afecta de modo decisivo a las exportaciones de petróleo de Rusia, una de las más importantes fuentes de financiación del país. 

Esta reducción conlleva el beneficio adicional de crear serias dificultades a otros países considerados hostiles (Venezuela e Irán). La reducción es posible gracias al pacto sellado entre EE.UU. y Arabia Saudita, por el cual EE.UU. protege a la familia real (odiada en la región) a cambio de mantener la economía de los petrodólares (transacciones mundiales de petróleo denominadas en dólares), sin los cuales el dólar colapsaría como reserva internacional, y con ello, la economía de los EEUU, el país con la mayor y más impagable deuda del mundo.

El segundo componente es el control total del gobierno de Ucrania, de manera que el país se transforme en un estado satélite. El respetado periodista Robert Parry (que denunció el escándalo de Irán-Contra) informa de que la nueva ministra de Economía de Ucrania, Natalie Jaresko, es una ex-funcionaria del Departamento de Estado, ciudadana de los Estados Unidos, que obtuvo la ciudadanía ucraniana días antes de asumir el cargo. 

Ella era hasta ahora presidente de varias empresas financiadas por el Gobierno norteamericano, creadas para actuar en Ucrania. Ahora se comprende mejor la expresión, en febrero pasado, de la Secretaria de Estado norteamericana para los asuntos europeos, Victoria Nulland: “Fuck the UE”. Lo que ella quiso decir fue “¡Rayos! Ucrania es nuestra. Pagamos para eso”.

El tercer componente es la guerra de propaganda. Los grandes medios y sus periodistas están siendo presionados para difundir todo lo que legitima la provocación occidental y ocultar todo lo que la cuestiona. (...)

¿Estamos en democracia cuando el 67% de los norteamericanos están en contra de la entrega de armas a Ucrania y el 98% de sus representantes votan a favor? ¿Estamos en democracia en Europa cuando una discrepancia semejante o mayor separa a los ciudadanos de sus gobiernos y de la Comisión de la UE? ¿O cuando el Parlamento Europeo sigue en sus rutinas, mientras Europa está siendo preparada para ser el próximo teatro de guerra, y Ucrania, la próxima Libia?"              (Boaventura de Sousa Santos, Público, 13/12/2014, en Rebelión, 15/12/2014)

Los griegos podrían haber llegado a su límite... ya no aguantan más

"(...) resulta impresionante contemplar la devastación de Grecia. 

Algunos informes de prensa que he visto indican que el país ha estado fingiendo sus males, para evitar las medidas drásticas que la situación exige. En realidad, ha hecho ajustes enormes: reducir drásticamente el empleo y los salarios públicos, recortar los programas sociales, subir los impuestos. 

Si quieren hacerse una idea de la escala de las medidas de austeridad, sería como si Estados Unidos hubiese aplicado unos recortes del gasto y unas subidas de impuestos equivalentes a más de un billón de dólares al año. Al mismo tiempo, los sueldos del sector privado se han desplomado. Pero la cuarta parte de los trabajadores griegos, y la mitad de los jóvenes, sigue en paro.

Mientras tanto, la situación de la deuda no ha hecho más que empeorar, porque la relación entre deuda pública y el PIB ha alcanzado una cifra de récord —sobre todo por la bajada del PIB, no por el aumento de la deuda— y porque ha surgido un gran problema de deuda privada, a causa de la deflación y la depresión. 

 Hay algunos aspectos positivos; la economía está creciendo un poco, por fin, gracias en gran medida a la recuperación del turismo. Pero, en general, han sido muchos años de sufrimiento para obtener una recompensa muy pequeña.

Lo llamativo, teniendo todo eso en cuenta, ha sido la buena disposición de la ciudadanía griega a asumirlo, a aceptar las afirmaciones de la élite política sobre que el dolor era necesario y que, al final, conduciría a la recuperación. Y la noticia que ha agitado a Europa estos últimos días es que los griegos podrían haber llegado a su límite. 

  Los detalles son complejos, pero en esencia, el actual Gobierno está intentando recurrir a una maniobra política bastante desesperada para posponer las elecciones generales. Y, si fracasa, es probable que las elecciones las gane Syriza, un partido de izquierdas que ha exigido una renegociación del plan de austeridad, lo que podría llevar a un enfrentamiento con Alemania y a una salida del euro.

Lo importante aquí es que los griegos no son los únicos que están hartos de lo que pasa en Hellas (el nombre de su país en griego) y no van a seguir soportándolo. Fíjense en Francia, donde Marine Le Pen, la dirigente del partido anti-inmigración Frente Nacional, supera en los sondeos a los principales candidatos de la izquierda y la derecha.

 Fíjense en Italia, donde alrededor de la mitad de los votantes apoya a partidos radicales como la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas. Fíjense en Gran Bretaña, donde los políticos anti-inmigración y los separatistas escoceses ponen en peligro el orden político.

Sería terrible que cualquiera de estos grupos —a excepción, sorprendentemente, de Syriza, que parece relativamente benigno— llegase al poder. Pero hay una razón por la que están en auge. 

Esto es lo que pasa cuando una élite se arroga el derecho de gobernar basándose en sus supuestos conocimientos, su comprensión de lo que se debe hacer, y luego demuestra que, en realidad, no sabe lo que hace y es demasiado inflexible ideológicamente para aprender de sus errores. (...)"             ( El País 13 DIC 2014)

Las familias contribuyen con el 90% de la recaudación y las empresas aportan el 10% restante

"(...) Hasta la fecha, las familias aportan casi 50 veces más a las arcas públicas que las grandes empresas, lo cual no se corresponde ni por asomo con lo que representa la riqueza de unos y otros.

 Las familias contribuyen con el 90% de la recaudación y las empresas aportan el 10% restante (y de ese porcentaje, menos del 2% corresponde a las grandes compañías), pese a que las rentas del trabajo suponen menos del 50% del total de renta generada en el país. 

No podemos admitir que 28 empresas del Ibex 35 hayan pagado 800 millones de euros como impuestos a pesar de haber ganando 13.100 millones de euros; no supone ni el 7% de presión impositiva, 23 puntos menos que el tipo nominal del Impuesto de Sociedades previsto para ellas; todo en el marco de una dudosa legalidad y al amparo de incontables artificios fiscales.

A estos datos alarmantes (súmese que los grandes grupos económicos tributaron apenas al 3,5% por sus beneficios en el año 2011) se añade la intolerable permisividad política con el fraude fiscal. 

Según un estudio publicado por la Comisión Europea, España perdió en 2012 un total de 12.400 millones de euros de ingresos de IVA —el 18% de lo que teóricamente debería haber recaudado— debido sobre todo al fraude fiscal, pero también a quiebras de empresas, errores estadísticos o formas “legales” de elusión.  (...)

Por una vía u otra, legal o fraudulentamente, se llega a que el sistema tributario en España recauda poco, siete puntos por debajo de la media europea. 

 (...) esto exige irreversiblemente recaudar con una nueva política fiscal, con una virtuosa política tributaria socialmente eficiente. ¿Cómo? Con impuestos directos y progresivos para que pague más quien tiene mucho más. (...)

Con un Impuesto de Sociedades que proteja a la pequeña y mediana empresa de las abusivas ventajas competitivas de la gran transnacional como forma de contribuir a democratizar la estructura económica. También con otra forma de aplicar impuestos indirectos (como el IVA) que acaba tratando igualmente a desiguales lo que encierra una gran injusticia. 

O estableciendo impuestos de verdad al capital financiero, desmontando sus incentivos para jugar a la economía de casino. ¿O acaso en aras del pragmatismo debemos tolerar que los fondos de inversión (como las Sicav) sigan abusando de sus privilegios ahora que está de moda pedir sacrificio a todo el mundo?  (...)

Se trata de diseñar una política tributaria que coadyuve también al nuevo orden económico, que limite prácticas especulativas, y se centre en el fomento de la inversión productiva, generadora de empleo digno y estable, sin ambages. Es fundamental defender el objetivo de soberanía tributaria para lograr que una buena parte de la riqueza generada en un país se emplee para acometer todo lo que se necesita para seguir generando riqueza económica en forma inclusiva. (...)"        (Alfredo Serrano MancillaRebelión, 12/12/2014)

16.12.14

El indicador de confianza del consumidor, de confianza industrial y de servicios siguen bajando. La caída de estos indicadores ha sido hasta ahora el preludio de un desplome del PIB

"(...) la economía se encuentra estancada. Los crecimientos del segundo y tercer trimestre fueron iguales, 0,4 %. 

Llamar a esto crecimiento es una golfada propia de mafiosos y de unos servicios de estudios (Funcas, BBVA, etc.) convertidos desde hace años en colaboradores necesarios en el engaño a todo un pueblo (afirmaron que no había ninguna burbuja inmobiliaria y que el sistema financiero era el más sólido de la galaxia).

 Y en el cuarto trimestre, con un deflactor del PIB que puede estar en -0,7 %, un saldo comercial negativo que superará los 5.000 millones de euros y con un indicador de actividad económica tan importante como el consumo de electricidad cayendo el -1 % en octubre y el -0,9 % en noviembre, muchas más trampas van a tener que hacer para ocultar esta bajada.

Pero el tema es aún peor: el indicador de confianza del consumidor que elabora el CIS ha acelerado su caída hasta un -11,8 % en noviembre, el indicador de confianza industrial cayendo y, lo que es más importante, el indicador PMI del sector servicios también en noviembre –el más importante de la economía–, sigue bajando desde agosto; esto no augura nada bueno para los meses venideros

La caída de estos indicadores ha sido hasta ahora el preludio de un desplome del PIB. 

Adicionalmente, tanto la Comisión Europea como el BCE realizaron el jueves una seria advertencia sobre la vulnerabilidad de la banca española (¡¡después de un rescate de 350.000 millones!!) cuyo volumen de créditos sigue contrayéndose, algo que se da de patadas con la supuesta recuperación. (...)"

 (Deflación, estancamiento y empleo basura, de Roberto Centeno en El Confidencial, en Caffe Reggio, 15/12/20144)

¿Qué está pasando para que los casos de fraude contable se generalicen en todas partes?

"(...) ¿Qué está pasando para que los casos de fraude contable, aquí y allá, se generalicen por doquier? 

No encontrarán respuesta alguna en esos "expertos", dedicados en cuerpo y alma a "analizar" el programa económico de otros. Sin embargo, de vez en cuando, nos topamos con determinados análisis económicos que nos devuelve la fe en nuestra profesión de economistas.

 Uno de esos casos raros es James Montier, estratega de la gestora de fondos estadounidense GMO, cuyos estudios siempre tienen algo que aportar. Acaba de publicar recientemente un artículo sublime bajo un título sugerente, “The World Dumbest Idea”, algo así como “la idea más muda del mundo”. En él encontramos la razón de fondo de la enorme cantidad de fraudes contables.

Maximizar el valor de la acción                       
                                          
Montier empieza explicando cómo las finanzas ofrecen sin duda un amplísimo abanico de pésimas ideas, todas ellas alrededor de hipótesis falsas -eficiencia de los mercados, racionalidad de los inversores…-. 

Y entre esas malas, malísimas ideas, analiza una de ésas asumida ya no solo en determinados ambientes académicos, sino también en el oxímoron de la sabiduría convencional, es decir, entre los que habitan en el mundo real. Nos referimos a la maximización del valor de los accionistas.

La subida a los altares y la sacralización de la maximización del valor de la acción se remonta a un editorial de Milton Friedman de 1970 en el que sostenía que "solo hay una responsabilidad social de las empresas, utilizar sus recursos y participar en actividades diseñadas para aumentar sus ganancias...". 

Al amparo de la llegada al poder de los neoconservadores Ronald Reagan y Margaret Thatcher, la imposición de la Teoría Neoclásica se tradujo, desde el lado del gobierno corporativo, en cómo conseguir que los ejecutivos se centrasen en la maximización de la riqueza de los accionistas. 

Combinando la hipótesis de eficiencia de mercados con la Teoría de Agencia ello se lograría, según la economía financiera neoclásica, maximizando el precio de la acción. Para ello habría que alinear los intereses de los gestores con el de los accionistas, remunerando de manera generosa a los primeros según la evolución del precio de la acción.

Montier plantea una crítica atroz al objetivo de la maximización del valor de la acción. Demuestra en primer lugar que ha fracasado en su objetivo último. En el período donde la maximización del precio de la acción se impuso como dogma del gobierno corporativo, los accionistas no solo no obtuvieron mayores retornos, sino que en realidad se produjo un desempeño corporativo mucho más pobre.

Sin embargo, las implicaciones y daños causados por el foco unívoco y exclusivo del gobierno corporativo hacia la maximización del valor de la acción son mucho más amplios y afectan a toda la sociedad. James Montier apunta en esencia a tres hechos estilizados. 

En primer lugar la disminución y las bajas tasas de inversión de las empresas, aspecto fundamental del que ya hemos hablado en otros blogs previos. En segundo lugar la desigualdad creciente; y, finalmente, y relacionado con el punto anterior, una participación del factor trabajo sobre el PIB cada día más baja.

Teniendo en cuenta la disminución de la esperanza de vida tanto de una empresa como de la permanencia del director ejecutivo de la misma en su puesto, es normal que muchos directivos estén dispuestos a sacrificar valor a largo plazo para obtener beneficios a corto plazo.

 Ello se traduce en menores inversiones en las empresas que cotizan en bolsa. Concretamente para Estados Unidos la tasa media de inversión anual sobre los activos totales es casi dos veces mayor entre las empresas que no cotizan en bolsa (6,8%) frente a aquellas que sí cotizan (3,7%). 

Esta preferencia por la baja inversión tiene sentido dada la alineación de los ejecutivos y accionistas. Hemos pasado de un cambio en el modus operandi de conservar y reinvertir, previo a la era de maximización del valor de la acción, a reducir y distribuir actual.

Para ver cómo además todo esto está relacionado con la creciente desigualdad sólo es necesario entender quién se beneficia de un mercado de valores ascendente. Solamente aquellos que poseen acciones. 

El 1% acapara casi la mitad del mercado de valores. Si examinamos además la relación entre la remuneración del equipo gerencial y los trabajadores, la situación alcanza niveles grotescos. Incluyendo salario, bonos, donaciones de acciones restringidas, opciones ejercidas, y los pagos de incentivos a largo plazo, la relación en Estados Unidos se ha incrementado de 20 veces en 1965 a un las 300 veces actuales. En España todavía es peor. No hay ninguna duda de que la maximización del valor de la acción ha jugado un papel importante en el aumento de la desigualdad. (...)"           (Juan Laborda, Vox Populi, 06/12/2014)

Parados (24%), trabajadores temporales (24%) y a tiempo parcial (15%) esperan el fin de la crisis que anunció Rajoy

"(...) (Rajoy) dice, ya en plena campaña electoral, que “en muchos aspectos la crisis es cosa del pasado y estas Navidades van a ser las primeras de la recuperación”.

Es fácil que compartieran sus palabras las decenas de empresarios que le escuchaban en la sede de Telefónica. Probablemente ninguno de ellos cobre menos de uno o dos millones de euros al año (por encontrar un mínimo común denominador muy conservador), y sus sociedades son algunas de las que más se han beneficiado de la reforma estrella del PP, la laboral. 

En este caso, el medio sí ha sido el mensaje. Como decía el novelista Upton Sinclair “es difícil que alguien entienda algo, cuando su salario depende de no entender”.

 Más complicado es que el presidente se haga entender entre los principales paganos de la devastación. El problema diferencial de nuestro país es la evolución de su mercado laboral. 

Si a la tasa de paro de casi el 24% de la población activa se le unen los empleados temporales (un 24,6%) y los que trabajan a tiempo parcial (15%), sale un porcentaje pavoroso de ciudadanos inseguros o precarios (aunque se solapen algunos temporales y parciales).  (...)

Para todos ellos, la flexibilidad de las reformas laborales, necesaria o no, ha significado sistemáticamente su inseguridad como precio a pagar para que en el radiante porvenir crezca la inversión y los puestos de trabajo. 

Reducir derechos de los trabajadores establecidos prometiendo trabajo a quien no lo tiene: lo que se elimina es seguro; lo que se promete, no. Esta es la experiencia de la reforma laboral en vigor.  (...)

Salir de la crisis significa cambiar estas tendencias y amortiguar sensiblemente los porcentajes citados. La recuperación tiene que ser inclusiva o generará aún más indignación (un 85% de los ciudadanos no confía en Rajoy, según el Centro de Investigaciones Sociológicas).(...)"           ( El País 15 DIC 2014)

La indigencia sanitaria aflora en Grecia... los enfermos de cáncer sólo reciben tratamiento gratis en la fase final de la enfermedad


"La señora Despina, toda de negro como una viuda antigua, pide en el metro de Atenas enseñando su carné de identidad y unos certificados médicos. “Soy griega, hija de griego y tengo un hijo de seis años con parálisis cerebral. No tengo trabajo ni seguridad social, ni nadie que me ayude con el niño”. 

La mujer pasa ante un jubilado que se rasca el bolsillo y con una lágrima empañada en cataratas musita: “Estoy yo para que me ayuden pero… ¡se ve cada drama!”, mientras mueve la cabeza en señal de impotencia. La escena se produjo este sábado a mediodía, en la línea 1, en dirección al Pireo.

El de Despina es un caso extremo, pero representativo de cómo la crisis económica y las políticas de austeridad han arrasado el sistema público de salud. No sólo porque su hijo no pueda asistir a un centro especializado, sino porque, como parada de larga duración (como el 70% de los 1,3 millones de griegos sin empleo), se ha quedado sin seguro médico, aunque desde junio pasado —en vista del drama que supone la existencia de tres millones de personas sin cobertura sanitaria, sumados los autónomos que no pueden costearse una iguala—, el sistema los readmite en casos de urgencia o les procura determinados medicamentos.  (...)

El efecto más perverso es que el enorme tijeretazo al presupuesto de atención ambulatoria y farmacéutica ha disparado el de la atención hospitalaria, que representó casi la mitad del gasto sanitario total en 2012. 

Grecia cerró en febrero la mayoría de las policlínicas de atención primaria por mor de los ajustes exigidos por la troika (FMI, BCE y Comisión Europea). El sistema impone el pago de 10 euros por una consulta, y, pese al copago, hay una abultada lista de medicamentos imposibles de encontrar; desde 2009 el gasto farmacéutico ha caído más del 12% al año. 

Así que la medida de readmitir a los excluidos sanitarios en casos de urgencia arranca una mueca de escepticismo en Kostas Lukos, portavoz de la clínica social Kifa, en el centro de Atenas. “Está muy bien que los admitan, pero si no van a tener medios para tratarlos o medicinas… De hecho muchos hospitales públicos recurren a nosotros en demanda de medicamentos que ellos no tienen”. (...)

Como el resto de trabajadores de Kifa —una veintena de médicos especialistas, algunos en activo y otros jubilados; los farmacéuticos y los administrativos—, Lukos también es voluntario. El centro no cobra ni un euro por las consultas y desde que echó a andar, en enero de 2013, ha atendido a casi 5.600 pacientes, realizado 2.000 análisis y prescrito fármacos a 2.500 personas, “al 50% griegos y extranjeros”, subraya el portavoz     (...)

La farmacia rebosa de medicamentos, “todos ellos donados, muchos procedentes de ONG de países europeos, y algunos devueltos por familiares de fallecidos”. 

Yorgos es el último paciente del viernes. Ajado y macilento, representa muchos más de los 48 años que tiene. En paro desde hace cuatro —y tres sin cobertura sanitaria—, padece del corazón. 

“Veinte años cotizando para nada, para morir en la calle. Si no fuera por esta clínica ya no estaría aquí. Vine con prevención, porque pensaba que no atenderían bien, pero no podía estar más equivocado: es mucho mejor que la pública”, dice. 

Como la de Kifa, unas 40 clínicas sociales se han creado en los últimos años en Grecia, 12 de ellas en la periferia de Atenas, que concentra la mitad de población del país (11 millones); la pionera, la de Ellinikó, ha atendido en tres años a 28.000 pacientes. 

Esta red social supone una válvula de escape para un sistema a punto de reventar y que sobrevive “gracias al pundonor de los trabajadores”, explica Meropi Mandeou, responsable de Neumología en el hospital Sotiría de Atenas. Las instalaciones son impecables, relucen de puro limpias, pero los rostros desencajados de médicos y auxiliares en los boxes de urgencias delatan un estrés cronificado.  

“Trabajo como médica desde hace 22 años, aquí llevo 16, y los últimos tres o cuatro me los he pasado corriendo. No damos abasto por los recortes de personal, y si salen las cosas es por amor propio y profesionalidad. Falta personal, faltan fármacos, falta material”, se queja Mandeou.

 “Si continúa la política de austeridad, no sé qué va a ser de la sanidad. Hay planes para cerrar los hospitales deficitarios y donde no haya personal suficiente, incluidos uno psiquiátrico y cuatro de neumología”.

El colapso de la clase media, incluidos los autónomos —en los últimos cinco años se han destruido en Grecia 140.000 pymes—, ha creado una nueva clase de indigentes, los sanitarios. Panayota Masaveta, de 60 años, no tiene cobertura desde enero de 2013. “Estoy enferma del corazón, sufro hipertensión y diabetes. 

Tenía una tienda de ropa pero cerré por la crisis, se me acabó el paro y no puedo pagar los 3.500 euros al año del seguro privado. Como en un comedor municipal y voy al médico una vez al mes a una clínica social, pero a veces no tienen los medicamentos y lo paso mal. Mi hijo murió de cáncer hace un año esperando un trasplante de hígado que nunca hubiéramos podido pagar”, cuenta.

Los enfermos oncológicos, los diabéticos y en general los crónicos son los casos más difíciles, pues requieren los tratamientos más prolongados y costosos. La clínica de Ellinikó, que cuenta con un equipo médico de 100 especialistas, trata a unos 150 pacientes oncológicos con medicamentos sobrantes de enfermos que han muerto y cuyas familias los regalan. 

O gracias a la ayuda desinteresada de colegas, en un trasvase fluido y solidario paralelo al sistema: “Cada miércoles, nuestros pacientes en fase inicial reciben quimioterapia gratis en Sotiría, hasta un máximo de dos años”, explica el cardiólogo Yorgos Vijas, fundador de Ellinikó, quien cifra en un promedio de “10.000 a 15.000 euros el coste del tratamiento, de dos a seis años”.

 La situación es tan perentoria que “los enfermos de cáncer sólo reciben tratamiento gratis [en el sistema público] en la fase final de la enfermedad”, denunciaba en mayo Liana Mailli, presidenta de la ONG Médicos del Mundo."                                 ( El País, Atenas 14 DIC 2014

Los bancos europeos no quieren prestar ni con márgenes regalados

"La semana pasada, Aurelio nos comentó que el Banco Central Europeo (BCE) ha abierto su programa de los targeted longer-term refinancing operations (TLTROs - operaciones de financiación dirigidas al largo plazo) y nos pregunta que, ya que los bancos españoles pidieronn 20.982 millones de euros al BCE, que si volverá a fluir el crédito.

Como dice el primer comentarista "Me prestan al 0,15% y yo presto a un mínimo del 3% e incluso hasta el 8-10% en préstamos personales." Es decir, cómo no vamos a ver fluir el crédito con estos márgenes regalados a los bancos.

Como ha anunciado el programa, parece que Mario Draghi espera que su TLTROs será su salvación a la situación de falta de crédito de los bancos europeos al sector privado. Los resultados están demostrando que no todo es tan fácil como parece.

Este tipo de regalo de márgenes jugosas se han visto durante bastante tiempo, con los varios programas de liquidez del BCE, y resulta que los bancos están tomando mucho menos de lo que podrían y resulta que no lo prestan. (...)"          ( , El blog salmón, 15/12/2014)

15.12.14

Rajoy ha destruido la clase media española

"(...) El Gobierno tiene que asumir -y lo hará antes o después- que su forma de rescatar a España de una crisis que está lejos de ser historia ha consistido en la destrucción de las clases medias españolas mediante una devaluación brutal de las rentas salariales, de capital y del valor de los activos. 

Según datos de la Unión Europea que el Ejecutivo no ha discutido, conocidos en junio pasado, la renta por habitante en España ha retrocedido dieciséis años.

El empobrecimiento de los segmentos centrales de la sociedad española se ha producido en aplicación de una política fiscal que ha detraído más de 30.000 millones a los contribuyentes sin reducir de manera significativa ni la elusión de impuestos ni la economía sumergida ni la delictiva

. La carga fiscal la han soportado las clases medias (IRPF e IVA); la devaluación salarial y de activos la han sufrido las clases medias (las mareas verde y blanca son y fueron de profesionales y funcionarios) y la corrupción, como consecuencia de lo anterior, la padecen de manera especial las clases medias porque atenta contra su sistema de valores que eran los que estabilizaban el sistema político e introducían elementos de cohesión social.

 Una bolsa enorme de jóvenes en la treintena sin expectativas laborales y otra, igualmente grande, de cincuentones víctimas de los expedientes de regulación de empleo, muy alejados aún de la jubilación, es el resultado de un modelo de gestión de la crisis que se dice superada a costa de las imprescindibles clases medias.

 Podía haberse optado -como se prometió- por hacer transparente lo opaco y reducir las dimensiones elefantiásicas de las Administraciones Públicas, así como cancelar el enorme gasto político de las llamadas elites extractivas. No se ha querido hacer así, sino aplicando fórmulas tradicionales que para resultar aparentemente exitosas han obligado a que España retrocediese tres lustros en términos de riqueza. (...)

Como ha declarado el filósofo Javier Gomá -nada sospechoso de veleidades anárquicas- la crisis “ha hecho bajar un escalón a toda la clase media y esto ha generado una gran angustia colectiva que ha provocado que se cuestiones incluso el modelo construido durante la transición”.  (...)

Rajoy y su Gobierno, el Partido Popular, con un análisis mediocre de la realidad, han conseguido que aumente el PIB y se reduzca el paro con un empleo que genera pobres afiliados a la seguridad social, pero el precio que España está pagando es destructivo de su sistema político y de convivencia. 

Porque esas políticas burocráticas, anacrónicas e insolidarias han creado más riqueza en quienes ya la tenían, han mantenido, con recortes, a los más desfavorecidos con las prestaciones sociales y la intervención solidaria del tercer sector, pero han esquilmado a los espacios sociales centrales, medios, que abjuran de su compromiso estabilizador y cohesivo. Esa es la razón por la que el sistema tiende a la implosión.  (...)"      

(EL CONFIDENCIAL 13/12/14, JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS, en Fundación para la Libertad)

Si el resto de la eurozona cancelara el grueso de las deudas de Grecia, sólo haría lo correcto

"(...) Este año, Grecia está de hecho creciendo de nuevo, un 1,7 por ciento estimado. Extraordinariamente, se trata de la tasa más rápida de la eurozona; pero eso dice más sobre el estado del resto del continente que sobre Grecia. Y sin embargo, casi nadie piensa que es sostenible, o que Grecia puede crecer lo suficientemente rápido para recobrar el terreno perdido. 

La mayor parte del crecimiento ha venido de enormes recortes salariales, y toda esa mano de obra barata ha ayudado a su industria turística a recuperarse. No es exactamente un modelo sostenible. Ahora mismo, Grecia parece condenada a un estatus de segundo mundo, con poca esperanza de recuperar un nivel decente de prosperidad.
Como era de esperar, eso está alimentando una reacción política. Los griegos estaban dispuestos a aceptar la austeridad como un precio que merecía la pena pagar por permanecer en la moneda única, como muchas otras economías periféricas. ¿Pero cinco años? ¿Y quizás diez o 15 años? (...)

El verdadero obstáculo para el crecimiento es la aplastante carga de la deuda. Las deudas totales del gobierno griego ascienden ahora al 174 por ciento del PIB, o 318.000 millones de euros.

 Han tenido que subirse los impuestos para cumplir con los objetivos de déficit impuestos al país, y con una tasa de desempleo del 25 por ciento, y los salarios y los precios cayendo, la demanda se ha desplomado, como era de esperar. En teoría, el sector privado podría empezar a crecer nuevamente. 

En la práctica, eso no va a pasar. Aparte del turismo, ¿quién querría invertir en ampliar un negocio en Grecia ahora mismo?

Hay dos vías de actuación. La primera es una reestructuración masiva de la deuda. Si el resto de la eurozona cancelara el grueso de las deudas de Grecia, el Gobierno tendría superávit. Podría empezar a gastar dinero en infraestructuras y a elevar los salarios. Con una inyección de demanda, la economía podría empezar a crecer rápidamente.

 Es ciertamente más sensato que la agotadora austeridad, que es todo lo que los partidos mayoritarios pueden presentar.

La segunda opción es dejar el euro. Un nuevo dracma podría sufrir una enorme devaluación, reducir la mayor parte de la deuda mediante la inflación, y dar a la economía una oportunidad para crecer de nuevo. No es una solución sin costes, pero montones de países han devaluado para salir de una crisis de deuda, y todos ellos han sobrevivido.

 Si el resto de la UE, así como el FMI y EEUU decidieran apoyar a Grecia en esa decisión, sería mucho más fácil. El país tendría garantizada ayuda de emergencia que le facilitara la transición y un punto de partida para la nueva moneda. 

Habría sido mucho mejor que se hubiera adoptado una de estas dos opciones hace cinco años. (...)"             (El Economista, 15/12/2014)

El declive industrial en Catalunya es insólito y único por su profundidad

"En 1994, la industria ocupaba al 29% de la población ocupada en Catalunya. En el 2013 ese porcentaje se redujo al 18,3%. 

La magnitud del descenso ha sido prácticamente idéntica (del 29% al 18,6%) en términos de peso sobre el PIB. Los datos se recogen en un estudio encargado por la Fundació per la Indústria (antes Fundació Gremi de Fabricants) elaborado por el economista Josep Oliver.

Del estudio emerge una visión muy diferente de la realidad de un país que ha hecho de la tradición industrial parte de su identidad. En las grandes regiones industriales alemanas y del Centro de Europa, la industria es todavía más del 30% del empleo. Catalunya anda ya muy lejos de esos porcentajes y recuperar los 250.000 empleos perdidos en este periodo, conceptuado como la peor crisis vivida en medio siglo, es una quimera.

Lo ocurrido no es específico de Catalunya. Es común a la casi totalidad de regiones al oeste del Rin, convertida hoy en la nueva línea divisoria entre la Europa industrial y la que no lo es. 

Desaparecen los islotes industriales del Sur europeo. Entre ellos el País Vasco, donde el peso de la industria en el PIB baja del 28% al 21%. Sale mejor parado que Catalunya. Es verdad. Pero revela que ni el concierto económico ni una estrategia más agresiva han evitado el declive.

Es decir, la globalización, a través de deslocalizaciones y una fuerte competencia a la baja en precios, ha tenido efectos devastadores sobre el empleo industrial en la Europa del Sur.

Se pueden encontrar atenuantes. Pero el declive industrial en Catalunya es insólito y único por su profundidad. 

  Se puede decir que lo ocurrido es resultado de la crisis financiera e inmobiliaria. En parte es así. Pero también es verdad que la burbuja “narcotizó” la inversión con mucho crédito que no volverá y que la construcción tiró de algunos sectores industriales. (...)"       (RAMON AYMERICH, LA VANGUARDIA, 9.12.14, en Diari de Miquel Iceta, 09/12/2014)

España recaudaría 8.250 millones anuales equiparando la carga fiscal de las multinacionales a las pymes

"Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) calculan que España recaudaría 8.250 millones de euros anuales si la carga fiscal de las multinacionales se equiparara a la de las pymes, que actualmente pagan de media un 16% sobre su resultado contable positivo, frente al escaso 5,3% de tipo efectivo de las compañías trasnacionales, apenas un tercio de la tributación real de las pymes. (...)

Los Técnicos señalan que la propuesta del líder socialista solo sería efectiva si los países europeos aprobaran un tipo mínimo incondicional para el Impuesto de Sociedades, por debajo del cual no se podrían hacer rebajas para competir por la sede de las multinacionales extranjeras, una práctica que en la actualidad perjudica la recaudación tributaria de los países de la UE.

Por este motivo, mientras no se llega a un acuerdo comunitario para implantar una base imponible común y un tipo impositivo mínimo,Gestha recomienda que se llegue a un término medio más práctico y efectivo como la equiparación del tipo impositivo efectivo entre multinacionales y pymes, ya que, para adoptar medidas como la propuesta por el PSOE, es necesario revisar la normativa fiscal para concretar cómo pueden tributar los beneficios que no quedan reflejados en la contabilidad de las compañías.

A día de hoy, las multinacionales y las compañías españolas con mayores ingresos y beneficios –aquellas que ingresan más de 45 millones de euros anuales– apenas suponen el 0,6% de todo el tejido empresarial, pero acaparan el 100% de las reducciones fiscales netas del resultado contable, unos 30.000 millones de euros, lo cual supone una pérdida de ingresos máxima para el Estado de unos 9.000 millones anuales, teniendo en cuenta que esta cifra solo se corresponde con los beneficios que estas compañías contabilizan en España."            (09 Diciembre 2014)

Un impuesto europeo sobre las grandes fortunas

"Cuál sería la escala tributaria ideal de un impuesto sobre el capital y cuánto podría reportar tal impuesto? Conviene precisar que aquí lo que nos interesa es el caso de un impuesto anual sobre el capital aplicado de forma permanente y cuyas tasas, por tanto, serían relativamente moderadas.  (...)

Habida cuenta del muy alto nivel alcanzado por las riquezas privadas europeas en estos primeros años del siglo XXI, un impuesto anual progresivo cobrado a tasas relativamente moderadas sobre los patrimonios más importantes podría proporcionar ingresos nada despreciables.

 Consideremos, por ejemplo, el caso de un impuesto sobre la fortuna que se cobraría a una tasa de 0% sobre los patrimonios de menos de un millón de euros, de 1% sobre la fracción de aquellos comprendidos entre uno y cinco millones de euros y de 2% sobre la fracción de patrimonios superiores a cinco millones de euros. En el conjunto de los países de la Unión Europea, tal impuesto se aplicaría más o menos al 2,5% de la población y reportaría cada año el equivalente a 2% del PIB europeo.

 Esta elevada recaudación no debe sorprender: proviene sencillamente de que los patrimonios privados representan más de cinco años de PIB y que los percentiles superiores poseen una parte considerable de ese total. Vemos, pues, que si bien un impuesto sobre el capital no puede financiar por sí solo el Estado social, el complemento de recursos que puede aportar no es para nada desdeñable. 

En principio, cada país de la Unión Europea podría obtener ingresos de ese mismo orden con sólo aplicar este sistema; pero, como no hay transmisión automática de información bancaria entre países ni con los territorios situados fuera de la Unión (empezando por Suiza), los riesgos de evasión son muy importantes. (...)

Lo importante es que, sin transmisión automática de información bancaria entre países europeos que permita a cada país crear declaraciones prellenadas que muestren el conjunto de los activos poseídos por sus residentes, sea cual sea el país en que se encuentren esos activos, es muy difícil que un país por sí solo aplique actualmente un impuesto progresivo sobre el capital global. Esta situación es aún más perjudicial porque se trataría de un instrumento particularmente apropiado a la situación económica del continente.  (...)

Supongamos ahora que ya están en uso la transmisión automática de información bancaria y generalizado el documento borrador previo a la declaración, lo cual acabará por suceder, ¿cuál sería el esquema tributario ideal? Como siempre, no hay una fórmula matemática que permita responder a esta pregunta y que sustituya la deliberación democrática. 

En cuanto a los patrimonios de menos de un millón de euros, sería coherente integrarlos en el mismo impuesto progresivo sobre el capital, por ejemplo, con una tasa del orden de 0,1% para aquellos por debajo de 200.000 euros de patrimonio neto y una tasa de 0,5% sobre la fracción comprendida entre 200.000 y un millón de euros. Esto vendría a sustituir al impuesto predial (o property tax), que en la mayor parte de los países hace las veces de impuesto sobre la riqueza para la clase media con un patrimonio. 

El nuevo sistema sería a la vez más justo y más eficaz, pues se referiría a la riqueza en general (y no sólo a inmuebles) y se basaría en la declaración borrador, los valores de mercado y la deducción de los créditos. En gran medida, esto ya podría hacerse en el ámbito de cada país.

 Por otra parte, cabe señalar que no hay razón para limitarse a una tasa de 2% sobre los patrimonios superiores a cinco millones de euros. A partir del momento en que los rendimientos reales observados en el nivel de las más grandes fortunas europeas y mundiales llegan a 6 o 7% anual, o lo sobrepasan, no sería nada extravagante que las tasas aplicadas por arriba de los 100 millones o de los 1.000 millones de euros de patrimonio fueran claramente superiores a 2%. 

La forma más sencilla y más objetiva de proceder sería que las tasas impositivas evolucionaran en función del promedio de rendimiento efectivamente observado en cada clase de patrimonio en el curso de los años anteriores. Esto permite ajustar el grado de progresividad según la evolución del rendimiento promedio y el objetivo deseado en términos de concentración de la riqueza.

 Para evitar la divergencia en la distribución de las riquezas, es decir, un alza en la tendencia de la participación de las fortunas más grandes en la riqueza total, lo cual, a priori, parece un objetivo mínimo deseable, probablemente sea necesario aplicar tasas superiores a 5% sobre los patrimonios más importantes. 

Si se adopta un objetivo más ambicioso, como reducir las desigualdades patrimoniales a niveles más moderados que los observados hoy (y que la experiencia histórica demuestra que de ninguna manera son necesarios para el crecimiento), entonces es posible imaginar tasas de 10% o más para los multimillonarios. (...)

 ¿Es realista un impuesto europeo sobre la fortuna de esas características? No hay limitaciones técnicas que se opongan. Se trata del instrumento más adecuado para los desafíos económicos de estos primeros años del siglo XXI, particularmente en el Viejo Continente, donde los patrimonios privados han alcanzado una prosperidad desconocida desde la Belle Époque. (...)"          (Thomas Piketty, El País,  16 NOV 2014)