27.4.17

La contrarrevolución reaccionaria está usando al proletariado tradicional y a las clases medias bajas contra las clases marginadas, contra el precariado, contra el inmigrante, y creando una alianza política interclase, nunca vista desde la conquista colonial, que está destruyendo a la izquierda

"(...) Mientras que el conflicto de clase y su expresión cultural es la base de la confrontación (la insurrección de las élites contra El Pueblo y no al revés), las clases explotadas y oprimidas están por todas partes comenzando a volverse en contra de otras personas oprimidas: hoy en día sobre todo contra los refugiados o contra las minorías o contra los gais o incluso contra los jóvenes de clase media que están a favor de Occidente, y que no son ellos mismos explotadores, sino los inocentes e inconscientes agentes de los explotadores.

Sin embargo, su xenofobia es solo una opinión (desagradable, sin duda, aunque una opinión únicamente). Son los grandes Estados capitalistas los que dan la espalda a los refugiados. Mientras la prensa europea brama contra Donald Trump, el amable gobierno alemán y sus aliados liberales están haciendo lo mismo que de lo que él solo habla hasta el momento. 

La policía fronteriza europea, Frontex, ya es más violenta con los refugiados que lo que será su equivalente estadounidense. La valla de la vergüenza de Viktor Orbán, situada en la frontera con Serbia está protegida actualmente también por el ejército austríaco, el ejército de un país neutral que acaba de elegir a un impecable presidente verde-liberal, el adorable y amable Van der Bellen. (Por cierto, la ley húngara que otorga poderes policiales al ejército, ha sido emulada recientemente por los poderes fácticos austríacos). 

Mientras tanto, la decisión del gobierno austríaco liderado por los socialistas de premiar a los emprendedores que quieran dar trabajo a más gente, acaba de ser enmendada (¡por los socialdemócratas!) para que dar trabajo a inmigrantes no cuente.

 Hace pocos días, el ministro de Interior anunció en Viena una propuesta de ley según la cual las “actividades en contra del Estado” y “no reconocer la autoridad del Estado de la República de Austria”, serán merecedores de dos años de cárcel. Suena a estalinismo del bueno, ¿verdad?

Déjà vu, Roma está ardiendo

La derecha está ganando en todas partes, la izquierda está siendo traicionada en todas partes y la gente se pelea por estúpidas definiciones.

La contrarrevolución reaccionaria está usando (aunque no ayudando) al proletariado tradicional y a las clases medias bajas contra las clases marginadas, contra el precariado (sobre todo si es étnico) y contra el inmigrante, y creando una alianza política interclase, nunca vista desde los días de la conquista colonial, que está destruyendo a la izquierda.

 El giro de los países anglófonos más importantes (Reino Unido y Estados Unidos) en contra de la Unión Europea podría asemejarse a la disolución de la Sociedad de las Naciones, y poner fin al período de paz más largo en el continente europeo (si consideramos los conflictos yugoslavo y ucraniano como refriegas). 

Por lo general, el peligro de que se produzca el desorden o una conflagración tiene como consecuencia que se detenga el progreso, sobre todo hacia una mayor libertad y cooperación.

La traición socialista tampoco es nueva. Como sabe todo el mundo, los socialistas europeos (infinitamente más poderosos que hoy en día) capitularon durante el verano de 1914 frente a las fuerzas del imperialismo y se unieron al “esfuerzo de guerra” votando a favor de los créditos de guerra y movilizando a la teóricamente “internacionalista” clase trabajadora. 

Los intelectuales de origen judío como Henri Bergson, Max Scheler o Georg Simmel, que se suponía que eran cosmopolitas y temerosos de las fuerzas nacionalistas imperialistas antisemitas, se dedicaron a escribir himnos sobre renacer en la batalla y sobre las virtudes superlativas de su nación “de acogida”. 

Los anarcosindicalistas (anteriormente pacifistas radicales) se desplazaron a la derecha y más tarde muchos se convirtieron en fascistas, como aquel que acabó como ministro del gobierno criminal colaboracionista de Pétain y Laval que dirigió Francia durante la II Guerra Mundial.

La idea socialista fue evitar la guerra mediante una huelga general internacional, pero en su lugar la etnicidad derrotó a la clase, y el esfuerzo de la clase trabajadora se centró en el Estado del bienestar y en el colonialismo con la esperanza de obtener dividendos sociales, y al final obtuvo los resultados que ya conocemos.

Llamemos a las cosas por su nombre. Ceder ante el racismo y la xenofobia en lugar de enfrentarnos a este problema aparentemente irresoluble que está convirtiendo a millones de personas en ‘poblaciones superfluas’ como consecuencia del desarrollo tecnológico (digitalización, robotización, automatización), la crisis financiera y la contracción de la demanda mundial; levantar vallas para detener a estos millones de personas que intentan escapar del hambre y la guerra en lugar de extender las ayudas de forma universal; llegar a acuerdos con tiranos como Erdogan, Modi o al-Sisi; permanecer en silencio frente a la difícil situación de los rohingya [la minoría musulmana de Birmania]; parecerse cada vez más al enemigo: eso es lo que está haciendo la izquierda oficial y a eso se le llama traición.

No es cierto que no haya diferencia entre la izquierda y la derecha, pero es verdad que la izquierda está desapareciendo rápidamente, como ya sucedió en 1914."               (Gáspár Miklós Tamás (OpenDemocracy), en CTXT, 19/04/17)

España es hoy un país desarrollado en declive


 Índice de complejidad económica de España 1964-2014

 "Las erróneas medidas de política económica tomadas por los gobiernos del PSOE y del Partido Popular a partir de 2010, de austeridad fiscal y devaluación salarial, han acelerado una tendencia que venía caracterizando nuestra estructura económica y productiva desde hace al menos dos décadas. España es hoy un país desarrollado en declive. Los elementos que permiten clasificar así a nuestro país son:

1) su  crecimiento económico es inestable y fluctuante;

2) la competitividad de sus empresas está basada cada vez más en bajos costes laborales de actividades industriales homogéneas, o de servicios de baja cualificación (como el turismo masivo, la hostelería o el comercio);

3) el Estado tiene un peso cada vez más reducido en la actividad económica;

4) los salarios son cada vez más bajos, principalmente entre los trabajadores que se incorporan al mercado de trabajo por primera vez o que se reincorporan tras haber estado en paro, lo que reduce la sofisticación de la demanda;

5) las relaciones laborales cada vez más autoritarias, fruto de las dos últimas reformas laborales y, por tanto, cada vez más conflictivas;

6) hay una creciente desigualdad social; y

7) existe una sobrecualificación de los trabajadores, teniendo en cuenta nuestro actual modelo productivo, lo que supone que exportamos trabajadores cualificados, algo que es propio de países tercermundistas: los formamos en nuestro país con dinero público para que generen riqueza en otros países.

Una política de devaluación salarial que busca mejorar la competitividad de las empresas solamente vía precios es una estrategia errónea para mejorar la posición competitiva de España, ya que incentiva nuestra especialización en la fabricación de productos homogéneos y estandarizados por parte de una mano de obra crecientemente precarizada, descualificada y mal remunerada. 

Esto se pone en evidencia al analizar la evolución de nuestro país en el Índice de Complejidad Económica elaborado por el Observatorio del MIT Media Lab, perteneciente al Instituto de Tecnología de Massachusetts, como se puede ver en el gráfico adjunto. (...)

La evolución de este Índice en España en los últimos cincuenta años es muy preocupante, su valor en 2014 el valor es similar al de 1964. Esto no quiere decir que, en términos absolutos, la complejidad de las empresas españolas de hoy sea la misma que la de hace cincuenta años pero sí en términos relativos, comparándolas con las de otros países desarrollados. Indica una clara tendencia hacía una menor diversificación productiva, lo que tendrá indudables efectos negativos en términos de obtención de futuras Ventajas Comparativas Reveladas.

 Aun estamos a tiempo de recuperar el terreno perdido, pero ello exige un gran consenso social entre los agentes económicos y sociales: empresarios, administraciones públicas, universidades, centros de investigación e innovación, del que no pueden estar ausentes los sindicatos. Ya que unas relaciones laborales más democráticas, menos autoritarias, son la clave para crear valor y empleo de forma sostenible."                   (Bruno Estrada, Economistas frente a la crisis, 23/04/17)

213.000.000.000 de euros han desaparecido en los rescates bancarios de la Unión Europea



"Entre 2008 y 2015, los Estados miembros de la UE han perdido 213.000 millones de euros en distintos tipos de paquetes y rescates bancarios. (...)

El negocio del rescate es la última investigación del Transnational Institute (TNI) que se ha publicado hoy y en la que se revelan detalles de cómo los rescates bancarios en la UE se han convertido en negocios que benefician a un pequeño grupo de empresas auditoras y asesoría financiera.

 De acuerdo a datos de la UE, los rescates bancarios han generado hasta 2017 una pérdida de más de 200.000 millones de euros. Este es el estudio más exhaustivo que se ha hecho a nivel europeo después de la crisis del 2008 sobre quiénes se han encargado de diseñar e implementar los programas de rescate en la UE.

¿Quién se beneficia de los rescates bancarios?

Las Cuatro Grandes empresas de auditoría: EY, Deloitte, KPMG y PWC han diseñado los paquetes de rescate más importantes de la UE y, junto a un pequeño grupo de empresas de consultoría financiera, operan como un oligopolio.

 A estas empresas se las ha recompensado con más contratos, a pesar del hecho que prestaron un pobre asesoramiento a los bancos antes de la crisis y de que no dieran la voz de alarma sobre la incoherencia de los modelos de negocio y el riesgo de las prácticas que estaban desplegando.
Según Sol Trumbo Vila, co-autora y coordinadora de esta publicación, el fenómeno de las “puertas giratorias”, por el que antiguos altos ejecutivos de las finanzas pasan a ocupar cargos directivos en las instituciones de la UE y viceversa, podría encontrarse en el origen de esta situación. 

 “Otra posibilidad, es que la creciente complejidad de las finanzas en las últimas décadas y la externalización de la gestión de los asuntos financieros al sector privado ha dejado a los gobiernos y las instituciones de la UE sin alternativas”, concluye. (...)

“Es necesario abordar la dependencia de un sector financiero dominado por empresas e intereses privados, así como crear alternativas públicas y democráticas que sustituyan al oligopolio privado de las empresas de auditoría, o al menos que operen en paralelo” opina Susan George, y recomienda que “la banca pública puede ser un primer paso para fortalecer las instituciones públicas de forma que éstas puedan administrar mejor los asuntos financieros y bancarios y responder ante nuevas crisis”.    (Jaque al neoliberalismo, 24/02/17)

27 familias, mas de 20 menores, el mas pequeño de 3 meses, 130 personas se han quedado en la calle sin ninguna opción...


"Hoy el Alcalde de Majadahonda, Narciso de Foxa en connivencia con la Comunidad de Madrid, han llevado a cabo uno de los desahucios más grandes y crueles que haya habido en esta Comunidad.

27 familias, mas de 20 menores, el mas pequeño Sebastián cumplía hoy 3 meses, 130 personas que se han quedado en la calle sin ninguna opción por parte de estas instituciones que día tras día, hora tras hora, nos defraudan, engañan y roban.
Muchas de estas familias llevan más de 8 años buscando una solución, ellos llegaron a un edificio abandonado, a medio terminar, y allí crearon su hogar, pusieron puertas y ventanas, acabaron y mejoraron el edificio, y a día de hoy era una bonita y cuidada Comunidad de Vecinos.

 La especulación, la falta de empatía, la podredumbre de las instituciones, han hecho que hoy  ocurriera lo que ninguno nos podíamos creer, que se echara a la calle a estas familias.

Tras ocho años tratando de hallar una solución, tras recibir el maltrato y las humillaciones de las instituciones que deberían protegernos a todos (llegando al límite de ir una familia a los Servicios Sociales argumentando que acaban de tener un bebé y recibir por toda respuesta ¿quien te manda que tuvieras ese hijo?) hoy finalmente nadie ha podido hacer nada por ayudarles, pese al apoyo de tanta gente que les ha acompañado, hoy finalmente han aprendido lo que es sentirse huérfano, por parte de esas instituciones que deberían protegerles y desgraciadamente les han fallado, a ellos y a todos."             (Alicia Armesto y Javier Romero, Kaos en la red, 24/04/17)

Macron representa todo lo que ha fracasado en las últimas décadas... será el presidente que continuará la devaluación interna, el ajuste salarial vía subempleo y precarización en la carrera hacia la competitividad. Su victoria parece un último cartucho. Quizá sea el último recurso antes de la erupción (¿fascista?)... avanzamos, pues

"No hubo sorpresas en la primera vuelta de las presidenciales francesas: el 7 de mayo los franceses deberán elegir entre el joven ex banquero y ex ministro liberal-europeísta, Emmanuel Macron, y la ultraderechista Marine Le Pen que defiende un programa de repliegue nacionalista. Será una opción entre una tranquilizadora continuidad y una ruptura destructiva.

Tranquilizadora porque todos los sondeos -y en estas elecciones sus pronósticos han sido bastante ajustados- indican que el 7 de mayo Macron batirá a Le Pen por 60% contra 40%, veinte puntos de diferencia. 

Eso quiere decir que Francia continuará por la senda de las últimas décadas, lo que es una buena noticia para los mercados, para la estabilidad de los grandes intereses financieros y empresariales, franceses, europeos e internacionales, y, naturalmente, para los medios de comunicación globales. Puede adelantarse que el peligro de una ruptura electoral se ha conjurado en Francia.

Pero vista con una perspectiva más amplia hay que reconocer que esta tranquilizadora victoria es al mismo tiempo engañosa. 

El más que probable futuro Presidente Macron representa y defiende un programa que intensifica todo eso que ha mostrado serias averías y disfunciones en los últimos treinta años a lo largo de los cuales se fraguó e incubó el malheur de Francia y desembocó en la crisis financiera global de 2008, desencadenante a su vez del grave proceso desintegrador que se vive en la Unión Europea desde entonces. ¿Qué supone esta victoria en ese contexto?

Macron será el presidente que continuará la devaluación interna, el ajuste salarial vía subempleo y precarización en la carrera hacia la competitividad. A juzgar por su programa y manifestaciones todo apunta a que él es el candidato más conforme con la actual línea germano-europea.

“Francia solo podrá influir sobre Alemania si tiene credibilidad en el plan económico y financiero”, “seremos fuertes en Europa y en el mundo, porque habremos hecho reformas”. Y el signo de esas reformas es inequívoco: forzar, un poco más, -desde luego no tanto como pretendía el programa del candidato conservador, François Fillon- lo realizado e intentado hasta ahora.

Macron quiere llevar mucho más allá la reforma laboral, a la que se opusieron el 67% de los franceses sin que la mayoría de ellos se decidieran a salir a la calle la pasada primavera. Si el hollandismo tuvo que aplicar aquella reforma eludiendo al parlamento, vía el artículo 49/3 de la Constitución, Macron adelanta que transformará el código de trabajo por decreto. Una temeridad.  (...)

La candidatura y la victoria electoral de Macron han sido un éxito, pero ese éxito ha precisado la demolición del sistema de partidos francés. Durante treinta años esos partidos han escenificado la ilusión de una alternancia, ilusión porque en las grandes cuestiones que ahora están en crisis -el proyecto europeo y las líneas maestras de la política socio-económica- no era real.

 Macrón ha roto aquella apariencia: no es “ni de izquierdas, ni de derechas”, siendo las dos cosas a la vez. En esta operación, el sistema ha tirado por la borda el recurso a aquella alternancia. ¿Un último cartucho?

Vista con distancia, la situación es crítica: todo lo que en Europa está produciendo radicalización y contestación va a continuar. Eso significa que lo que ha ocurrido con el Brexit y con la victoria de Trump va a seguir avanzando en Francia. En 2002 el Frente Nacional fue derrotado por Jacques Chirac por una diferencia de 60 puntos en la segunda vuelta.

Ahora Marine Le Pen será derrotada por 20 puntos de diferencia. En estas elecciones Le Pen ha ganado un millón de votos más respecto a 2012.¿Cómo evolucionará esa distancia en los próximos años si el sistema no cambia –y no hay el menor signo de ello? Mientras se felicita por ese margen, ¿ignora Francia que baila sobre un volcán?  (...)

La correlación de fuerzas en Francia se mide sobre el eje de la soberanía nacional. Los franceses están descontentos sobre todo porque la vida de la mayoría se degrada y porque su república no puede hacer nada contra eso. Todo lo que cuenta en cuanto a decisiones queda fuera del alcance de su voto y soberanía nacional.

El euro impide ajustes y devaluaciones, los ministerios de economía son meros ejecutores de directivas decididas en la UE, la OMC, el FMI. El derecho europeo tiene mayor rango que el nacional, pese a carecer de un fundamento democrático: es legal, pero no legítimo. La política exterior y de defensa viene encuadrada por una estrategia (americana) organizada a través de la OTAN que es no solo exterior a la nación, sino a la propia UE.

Y encima, toda esa desposesión ha sido santificada, blindada en normas y tratados para hacerla irreversible.

Esa situación hay que contrastarla con la correlación de fuerzas que han evidenciado estas elecciones: 8 de los 11 candidatos que concurrieron ayer son más soberanistas que mundialistas. El voto sumado de todos ellos supera el 50% de lo expresado y el malestar por la desposesión de Francia va aún más allá.

 La posición de Emmanuel Macron, el más claro representante de la Francia en la globalización, es, por tanto, extremadamente frágil y engañosa. Su victoria parece un último cartucho. Quizá sea el último recurso antes de la erupción."                (Rafael Poch, La Vanguardia, en Socialismo21)

Esperanza Aguirre construyó el aparato del PP gracias a la enorme capacidad hegemónica basada en precisas redes clientelares y en el favor de la oligarquía regional

"(...) Madrid y el Partido Popular de Madrid sólo pudieron ganar su posición gracias a un hecho: la construcción de un aparato de partido de enorme capacidad hegemónica basado en precisas redes clientelares y en el favor de la oligarquía regional. 

Resulta poco creíble que una trama dirigida a fortalecer las estructuras del partido y a sus máximos dirigentes sólo tuviese que ver con el lucro personal. 

Bárcenas, Gürtel, Púnica o la reciente Operación Lezo descubren la relación entre diversos entramados empresariales y el reforzamiento –vía caja B– de las campañas, las estructuras y los líderes del Partido.

La magnitud de estas alianzas político-empresariales se deja entrever en la función que desempeñaron entidades como Caja Madrid/Bankia y el Canal de Isabel II. Ambas fueron utilizadas como motores financieros de estas tramas y como cajas repartidoras de dividendos y prebendas. Siempre el suelo, el patrimonio y el presupuesto público en provecho del beneficio privado. 

 El dinero circulaba sin muchos obstáculos: empresas públicas y privadas hacían su trabajo, al tiempo que se producía el enriquecimientos desmesurado de algunos, soportado en la estructura política que hacía posible el engranaje. 

El sistema llegó a funcionar tan bien que –tal y como sucedió en el caso de Caja Madrid– que también engordó las cuentas de importantes miembros de los partidos de la oposición y de los grandes sindicatos. Nada podía fallar.

Era imposible que tantos favores públicos en forma de autovías, servicios sanitarios o prebendas inmobiliarias se produjesen a cambio de nada. De hecho el Tamayazo fue un simple aviso de que –por debajo de la ley–, en Madrid se cocinaba con políticas de corrupción, lo que a la luz pública salía como ventas de patrimonio público, privatizaciones, etc. El Partido Popular, parte ya de la oligarquía madrileña, tenía forma de corte versallesca.

Sucesiones Cifu S.L.

Las consecuencias de este orgía de corrupción y nepotismo, alimentada por la mercantilización de los servicios y las instituciones públicas madrileñas, han sido tan grandes, que cuando se han empezado a destapar, se han llevado por delante a casi dos generaciones de políticos madrileños del PP.

 De hecho, la pirámide se derrumbó de forma inversa. Primero cayeron los jóvenes cachorros del aguirrismo, con Fernández Lasquetty y Lucía Fígar. Más tarde sus mentores Francisco Granados, Ignacio González y Esperanza Aguirre.

Las dimensiones de esta trama, nos ensañan algo importante: la corrupción se inscribe dentro de un plan político que va más allá de los nombres concretos. La corrupción cumple una función política concreta, genera redes clientelares y estructuras políticas asociadas a un particular modelo económico. Este se basa principalmente en  la privatización de bienes públicos y en el uso intensivo y especulativo del suelo de nuestra región.  (...)"                (Pablo Carmona Pascual, Socialismo21, 25/04/17)

26.4.17

Macron-Le Pen... mitad y mitad



"Francia es el único país en el que hay dos populismos potentes, simétricamente eurófobos y reaccionarios: uno por la extrema derecha, el de Le Pen, y otro por la extrema izquierda, el de Melenchon. Ayer, 4 de cada 10 franceses apoyaron a uno de los dos.

 Con las categorías tradicionales, la del 7 de mayo sería la competición entre una ultraderechista y un centrista liberal. Verlo así, a mi juicio, está desfasado y es inservible como análisis. (...)

Hoy se discute entre europeísmo o eurofobia. Entre globalización o soberanías nacionales. Entre fronteras libres o clausuradas. Entre cosmopolitismo o nacionalismo. Entre sociedades integradoras de la diversidad o excluyentes. Entre ciudadanía o identidad. Entre libre comercio o barreras proteccionistas."                 (Ignacio Varela, El Confidencial, 24/04/17)

El euro se ha convertido en un juego de sumo cero en el que lo que ganan unos (Alemania y su glacis) lo pierden otros (los países sureños)

"(...) Tras quince años de funcionamiento del euro, casi una década de ellos sumergidos en una crisis tan larga como la Gran Depresión y de un carácter más complejo que aquella, son muchos más los renglones que se pueden poner en el debe del balance de la moneda única que en su haber (domeñar la inflación, que se ha convertido en el objetivo número uno, por encima de todos los demás).

 En ellos, el más importante es la divergencia creciente entre los países del norte y del sur de Europa, en vez de llevar a la eurozona a un proceso de convergencia real, que es para lo que los ciudadanos quieren pertenecer al euro.

El euro ha dejado de ser un juego de suma positiva en el que todos ganan, para convertirse en un juego de sumo cero en el que lo que ganan unos (Alemania y su glacis) lo pierden otros (los países sureños, en especial Grecia, el auténtico laboratorio del doctor Mengele de las políticas de austeridad expansiva que, todavía hoy, se siguen aplicando allí). 

Emergen nuevas fracturas entre el centro y la periferia, los acreedores y los deudores,…de tal manera que ahora no está en cuestión tan sólo la irracionalidad del diseño inicial de la Unión Económica y Monetaria sino el propio modelo del euro, que ha entrado en un círculo de desconfianza en sí mismo.

Desconfianza que se extiende a quien lo gestionan y dirigen, esas “élites sonámbulas”, como las ha denominado alguien, que actúan de manera automática y que dan síntomas constantes de conformismo. 

Acaban de celebrar los primeros sesenta años de la UE sin que de sus reuniones hayan salido más que buenas palabras y la necesidad de esperar a lo que ocurra con el voto de los franceses y los alemanes. 

Esperar, esperar,…, mientras una buena parte de la ciudadanía observa con estupor que con el euro se crece menos que sin él, que ha aumentado el paro, que la precarización es estructural y que cada vez está más en peligro la universalidad del Estado de Bienestar, gran patrimonio europeo.

¿Qué fue de la unión bancaria, de la tasa Tobin, del pilar social en igualdad de condiciones con los otros tres pilares europeos (el comunitario, el de justicia y el de política exterior y de seguridad común)?

 ¿Se podrá discutir en algún momento con libertad si la aportación alemana al carácter claramente asimétrico del desarrollo de la eurozona ha conseguido que empeoren las cosas? ¿Convirtió esa aportación intelectual de Merkel y Schäuble lo que podía haber sido una crisis del montón en una crisis mayor del capitalismo con sus recetas equivocadas?"                (Joaquín Estefanía, El País, 23/04/17)

El surgimiento del populismo tiene sus raíces en las mismas fuentes que han dado lugar al denominado "estancamiento secular"

"Uno de los temas más manidos en los medios de comunicación, especialmente en aquellos controlados por el sistema financiero -en nuestro país, casi todos-, es el surgimiento de los populismos. Sin embargo quienes se rasgan las vestiduras, lamentan y despotrican contra los populistas son los responsables últimos de su ascenso.  (...)

Para entender las causas del auge de los movimientos populistas es fundamental leer los últimos análisis (...)  Para Montier y Pilkington el surgimiento del populismo tiene sus raíces en las mismas fuentes que han dado lugar al denominado "estancamiento secular". 

La evidencia se amontona y cuando hurgamos la raíz del problema nos encontramos con un sistema roto de gobernanza económica, denominado "neoliberalismo", surgido a mediados de la década de 1970 y que se caracterizó por cuatro políticas económicas significativas. 

En primer lugar, el abandono del pleno empleo como objetivo político deseable y su reemplazo por objetivos de inflación. 

En segundo lugar, un aumento en la globalización de los flujos de personas, capital, y comercio.

En tercer lugar, sin duda una de las mayores estupideces humanas, un enfoque a nivel empresarial basado en la maximización del valor para los accionistas en lugar de la reinversión y el crecimiento económico. 

Finalmente, la búsqueda de mercados laborales flexibles con la disrupción de sindicatos y trabajadores.

Bajo este marco, la visión ortodoxa sobre el estancamiento secular, tal como leemos de manera machacona en los mass media, adopta dos perspectivas distintas. O bien el estancamiento secular es causado por una situación en la que el tipo de interés real tiene que ser negativo para generar una vuelta al crecimiento (explicación desde el lado de la demanda); o bien algo no funciona desde el lado de las fuerzas que determinan la productividad en la economía (explicación desde el lado de la oferta).

 Montier y Pilkington, al igual que otros tantos economistas postkeynesianos, y como modestamente venimos haciendo desde estas líneas, somos profundamente críticos con este marco de pseudo-pensamiento. Argumentamos hasta la saciedad que las razones últimas del auge del populismo se encuentran en las políticas que se han seguido bajo el paradigma neoliberal, y que han llevado a los "hechos estilizados" observados del actual estancamiento secular. 

El régimen neoliberal ha dado lugar a una inflación más baja, menores tasas de crecimiento económico, caídas de las tasas de expansión de la inversión, menor crecimiento de la productividad, aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza, disminución de la seguridad laboral, y una seria deflación. 

Además, la economía mundial se ve temporalmente "obstruida" por los altos niveles de deuda, cuando los precios del colateral que la alimentan se hunden. Estas son tendencias de largo plazo que han sido visibles durante décadas, pero que se vieron gravemente exacerbadas por el colapso de la burbuja de la deuda mundial en 2008-2009.

Pero a medida que los ciudadanos de varios países de todo el mundo percibieron que las soluciones puestas en marcha después de la crisis solo beneficiaban a la superclase, y que simplemente eran una coartada para mantener un sistema desequilibrado y cada vez más disfuncional, se rebelaron. Fue entonces cuando comenzaron a emitir votos para varios candidatos políticos populistas en un aparente esfuerzo por sacudir al sistema.

Si no hay un cambio de rumbo hay muchas posibilidades de que el sistema siga adelante, independientemente de su disfunción, hasta que se descomponga. Es lo que en su momento desde estas líneas denominaos la gran huida hacia adelante. Por eso es básico entender el marco de trabajo del régimen neoliberal, con sus cuatro pilares, pura chamanería. Y eso es lo que de manera prolija analizan Montier y Pilkington.

Por un lado el abandono como opción de política económica del pleno empleo. Y saben el porqué. A las élites les aterra el pleno empleo, la gente pierde el miedo y la disciplina. Prefirieron establecer objetivos de inflación e inventaron ciertas ficciones como la NAIRU (la tasa inflación que según la imaginación de ciertos economistas acelera el desempleo). 

Por otro, la globalización y el libre movimiento de todo. Ello ha llevado a un proceso de desindustrialización en los países desarrollados cuyo resultado más palpable ha sido la destrucción de empleos manufactureros muy bien pagados, estables, a menudo sindicalizados; y el crecimiento de puestos de trabajo de servicios poco remunerados, inestables y no sindicalizados. Es uno de los factores causales clave en la creciente acumulación de riqueza y desigualdad de ingresos.

El tercer pilar es el mantra de la maximización del valor del accionista unido a la flexibilización de los mercados laborales. Ya saben las consecuencias, que tantas veces hemos detallado: menor inversión privada, mayor remuneración de los ejecutivos de dichas empresas, más dividendos, más recompra de acciones, en definitiva, menor productividad y mayor ineficiencia. 

Pero además ha contribuido a la disminución de la participación del factor trabajo en la renta nacional. Si las empresas están tratando de maximizar los beneficios, aprietan las tuercas a los trabajadores, cuando en realidad están socavando la demanda de sus propios productos mediante la destrucción de los ingresos salariales y el mayor peso del factor capital en la renta nacional. (...)

El populismo es una respuesta al neoliberalismo. Han hecho falta 40 años para que los verdaderos efectos del neoliberalismo sean claros. Pero ahora que están claros, son dramáticos. La mayoría de las economías desarrolladas se han vaciado, mantienen enormes déficits comerciales, y todo lo que producen son trabajadores desempleados y ciudadanos insatisfechos. 

Pero el “establishment político” siguió y sigue ofreciendo más de lo mismo, de ahí la necesidad de un cambio radical que acabe rompiendo con un sistema que no funciona, es injusto e ineficiente."          (Juan Laborda, Vox Populi, 09/04/17)

Michael Moore "Trump conoce bien la ecuación estadounidense: la ignorancia lleva al miedo y el miedo al odio"

"(...) Moore y el pionero de los documentales D.A. Pennebaker ofrecieron su desalentadora perspectiva sobre el clima político en la era de Donald Trump.

"Creo que hemos pasado por 40 años de un país en el que se ha bajado el nivel intelectual", dijo Moore. "Hemos desinvertido en nuestras escuelas y hemos dejado que queden en un estado deplorable. Las clases de arte han sido canceladas y, en la actualidad, las clases de educación cívica han desaparecido de un tercio de nuestras escuelas", añadió.

La de Moore fue una de las pocas voces que durante las elecciones de EEUU se atrevieron a predecir la presidencia de Trump. En Tribeca recordó la vez en que fue abucheado durante de la grabación del programa de HBO Real Time with Bill Maher por decir que el magnate republicano se convertiría en una especie de rey supremo. "No lo dije porque quería que pasase, estaba tratando de advertir de algo que podía suceder".

Moore opinó además sobre esa idea que caracteriza a las zonas urbanas como burbujas aisladas. "Hay una burbuja en Brooklyn, amigos, y es tóxica. Vi lo que sucedía en otras partes del país [tras la victoria de Trump] y todo el mundo estaba de fiesta".

Pennebaker también dio su punto de vista sobre el presidente. "Trump es como alguien a quien le acabas de dar una Ferrari, no sabe conducir y, sin embargo, se aleja de tu vida con el coche". "Con tu niño en el asiento delantero", completó Moore con ironía. (...)

Moore dice con ironía que las razones detrás de la victoria de Trump y de la falta de acción por la violencia con armas de fuego son dos caras del mismo problema. "Es la ecuación estadounidense: baja el nivel intelectual de la población; conviértelos en ignorantes y estúpidos. La ignorancia lleva al miedo, y el miedo, al odio. Trump conocía muy bien esa parte de la ecuación. Y el odio lleva a la violencia".  (...)

Pese a todo, Moore compartió una visión esperanzadora del futuro. "Una gran cantidad de nuestros compatriotas estadounidenses ha empezado a moverse. Los políticos ya no son los únicos involucrados activamente en política. Ahora mismo hay mucha gente que está informada y participando".                  (Entrevista a Michael Moore, Público, 24/04/17)

Marine Le Pen, la candidata de los obreros... cousas veredes

"Aunque se ha hablado poco aún de ello, la relación entre el Frente Nacional de Marine Le Pen y los sindicatos resulta fascinante. Y muy reveladora de las turbulencias que han sacudido el antiguo espacio de la izquierda. La crisis del mundo del trabajo y de los sindicatos franceses ha abierto una oportunidad para la intervención de la extrema derecha. 

El FN ha aprovechado un vacío con la convicción de que, si un terreno queda yermo, alguien vendrá en algún momento a ocuparlo, esto es, a politizarlo. La formación lepenista busca desde hace dos décadas situarse como un actor relevante en ese entorno y dar salida --respuesta-- al sentimiento de abandono y fragilidad que percibe buena parte del mundo obrero francés, a la sensación de estar en el alambre.  (...)

Si hoy la líder ultraderechista es tan popular entre los obreros es gracias a una estrategia comunicativa exitosa y con buenos resultados electorales a nivel local. La autodenominada “candidata del pueblo” es también, a juzgar por las encuestas[1], la “candidata del mundo obrero”. Le Pen obtiene un 44% de intención de voto entre este colectivo, frente al 16% de Emmanuel Macron, el 14% de Jean-Luc Mélenchon, el 12% de Benoît Hamon o el 9% de François Fillon. 

 Es una distancia sideral que la catapulta casi hasta la ‘mayoría absoluta’ entre ese grupo de trabajadores. La línea es ascendente desde finales de los años ochenta, excepto en el pequeño paréntesis que supuso la elección presidencial de Nicolas Sarkozy (...)

Los resultados de Jean-Marie Le Pen en la elección presidencial de 1995 sorprenden por completo a la sociedad francesa: el candidato ultraderechista logra un 21% de apoyo entre los obreros. Ni el Partido Socialista, que aún en 1988 aglutinaba el 59% del voto obrero, ni el Partido Comunista (PCF), que durante tres décadas, 1945-1975, había capitalizado el voto entre las clases populares, eran ya los partidos mayoritarios en el mundo del trabajo. El Frente Nacional se convierte ya entonces en el “primer partido obrero de Francia”, tras la abstención.  (...)

Uno de los estudios más conocidos de la época fue el del politólogo Pascal Perrineau, quien describió el fenómeno como “izquierdo-lepenismo”, subrayando la fuerte implantación de la extrema derecha en los antiguos bastiones del Partido Comunista y las transferencias de voto entre la izquierda y el nacionalismo radical. 

Posteriormente Nonna Mayer matizó esta descripción hablando de “obrero-lepenismo” para recalcar que no se trataba tanto de un traspaso directo de votos desde la izquierda a la extrema derecha, sino de una mutación compleja del mundo obrero que, por un lado, había dejado de interesarse en la política y donde, por tanto, los individuos de derecha (que siempre habían existido) pesaban proporcionalmente más. No es que el obrero tradicionalmente de izquierdas se hubiera hecho de derechas, sino que había dejado de votar.

 Y al mismo tiempo, las nuevas generaciones de obreros ya no se sentían tan vinculadas a las organizaciones y partidos de izquierda. Todo ello, unido a la existencia de obreros que siempre votaron a partidos conservadores, había contribuido a una derechización del mundo del trabajo. (...)

A partir de 2011, la formación ultraderechista alienta la entrada de sus militantes en las organizaciones sindicales y hace propaganda de ello con el objetivo de asentar una vieja idea a la que el partido llevaba dándole vueltas desde 2009: reclamarse herederos de las grandes figuras de la izquierda y del sindicalismo francés.

 “Jean Jaurès sería hoy del Frente Nacional”, “Georges Marchais votaría hoy por nosotros”, vienen a decir. O, como sostuvo el vicepresidente del partido, Florian Philippot, en agosto de 2016: “Nos reconocemos en los avances sociales y el espíritu de modernidad del Frente Popular de Léon Blum”.

 Vampirizar todos los episodios nacionales de alto contenido simbólico. Esa es la estrategia empleada por el nacionalismo atrapalotodo de Marine Le Pen. Y hacerlo además desde una perspectiva transversal: de Léon Blum a Charles de Gaulle, pasando por Victor Hugo, Jules Ferry o la memoria de la Resistencia.  (...)

El Caso Engelmann conmocionó a la CGT al descubrir que en ciertas regiones del norte y del este del país existía una corriente creciente de simpatía hacia el Frente Nacional entre sus afiliados. (...)

Pensemos que en estos últimos años la candidata del FN se permite lamentarse en público por el bajo nivel de sindicación en Francia. “Me entristece el doloroso espectáculo de la infrarepresentatividad profesional de los sindicatos, pues esta es justamente una de las causas principales del abandono del mundo del trabajo frente a todas las amenazas que pesan sobre él: deslocalizaciones, dumping social, capitalismo financiero y desindustrialización”, afirmó en un comunicado de prensa el 18 de abril de 2012.

El ‘nuevo’ Frente Nacional hace guiños al mundo del trabajo para dañar y poner en contradicción a los partidos y sindicatos de izquierda. Y además usa el sindicalismo como cantera o escuela de formación de futuros concejales y alcaldes en el este y el norte del país. De hecho, Fabien Engelmann es alcalde de la ciudad de Hayange, en pleno corazón industrial de la región de Lorena.

Todo este trabajo que el Frente Nacional ha realizado desde los noventa sigue dando sus frutos. Hay toda una generación obrera socializada en la simpatía o, al menos, la permisividad hacia el FN. “En nuestra fábrica se elige a Mélenchon o a Le Pen según la confesión religiosa de cada uno”, confesaba, por ejemplo, Emilie, trabajadora temporal en el gigante automovilístico PSA en un reportaje reciente del diario Libération

Y después para justificarse añadía que la Francia multicultural era “bella de lejos, pero dura de cerca”. Hoy el FN es tan fuerte en el mundo obrero como lo fue el Partido Comunista francés en sus mejores años.  Si hoy Marine Le Pen ronda el 40% de intención de voto en este colectivo, Jacquese Duclos, candidato del PCF a las elecciones presidenciales de 1969, no sobrepasaba el 33%.

Hay, sin embargo, algún pequeño signo de esperanza. Tras el primer debate televisado en Francia entre los cinco principales candidatos a finales de marzo, Mélenchon experimentó una subida de 7 puntos de intención de voto entre los obreros, mientras que Marine Le Pen bajaba 4.  (...)

El candidato de La France Insoumise ascendía entonces al 21% de apoyo obrero mientras que la candidata nacionalista se quedaba en el 40%. La distancia, no obstante, sigue siendo amplia. Las acusaciones de “globalizador” e “inmigracionista” que la extrema derecha suele lanzar sobre Mélenchon y el conjunto de la izquierda siguen pesando mucho sobre el electorado más popular. 

También las de haber traicionado y abandonado a este mundo; o, al menos, haberlo relegado a la última de sus prioridades. La izquierda tiene por delante una tarea de reconquista que requerirá tiempo y que empezará sin duda por tomarse al FN en serio."                  (Guillermo Fernández Vázquez, CTXT, 21/04/17)

Los excluidos que dejó el PP: cinco años de la reforma que liquidó la sanidad universal

"Han pasado cinco años desde que el Gobierno de Mariano Rajoy aprobara el polémico Real Decreto Ley que dejó sin tarjeta sanitaria a 873.000 personas, la mayoría inmigrantes en situación irregular. Pese a que gran parte de los gobiernos autonómicos -a excepción de Castilla y León y de las ciudades de Ceuta y Melilla- se rebelaron contra la reforma o aprobaron medidas para mitigar sus efectos, el número de personas a las que se les ha negado la asistencia sanitaria desde entonces sigue siendo alarmante.

"Los inmigrantes ilegales no tienen derecho pero se les atiende", aseguró la actual ministra de Sanidad, Dolors Monserrat, en su comparecencia en una Comisión del Congreso el pasado 20 de diciembre.

Los datos no muestran lo mismo. Reder, una red de denuncia y resistencia al real decreto integrada por la Federación de Asociaciones de la Sanidad Pública, Médicos del Mundo, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria o la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, entre otros muchos colectivos, denuncia que sólo entre enero de 2014 y hasta marzo de 2017 han registrado hasta 3340 casos de personas excluidas del Sistema Nacional de Salud; siendo 1840 inmigrantes en situación irregular.

Entre ellos hay casos muy graves, o que incluso están dentro de las propias excepciones que contempla la ley para mujeres embarazadas, menores, situaciones de urgencia o vícitmas de trata y solicitantes de asilo. Y no se trata de hechos aislados. Reder ha documentado 146 casos de mujeres embarazadas a las que se les ha negado asistencia, así como 243 casos de menores, 26 casos de solicitantes de asilo y 341 casos de denegación o facturación indebida en urgencias.

"No sólo no es cierto que en España nadie se queda sin asistencia sanitaria sino que son muchas las personas que se ven privadas de cuidados esenciales", señala la red de colectivos, que advierte de que no tienen capacidad para conocer todos los casos que se han ido produciendo y que, por tanto, intuyen que la cifra de excluidos es en realidad "mucho mayor".

Entre los casos documentados también se incluyen el de 51 personas con cáncer, 74 con enfermedades cardiovasculares, 107 de diabetes, 87 de hipertensión, 53 de salud mental grave y 26 casos de VIH

Asimismo, hay 619 casos de personas a las que, siendo ciudadanos europeos, se le ha negado la asistencia por no estar cotizando a la Seguridad Social en España. Estos constituyen el 19% de los casos, el segundo grupo más amplio, por detrás de los latinoamericanos, los más afectados por la exclusión (49%).

Como L.M., una mujer boliviana víctima de trata con fines de explotación sexual que debe 30.000 euros a la Axencia Tributaria de Galicia después de que se le cobraran dos asistencias hospitalarias: una por las lesiones provocadas por una agresión machista y otra por dar a luz.
O como F.V., una mujer venezolana de 33 años que reside en Aragón con su pareja española y a la que le diagnosticaron una grave enfermedad contagiosa

 Comenzó a recibir facturas del hospital sin que nadie entre el personal sanitario le explicara que podía acceder al Sistema Nacional de Salud, puesto que Aragón tiene desde 2015 una normativa propia de la que puede beneficiarse.

 La mayor parte, el 56% de los excluidos, eran inmigrantes en situación irregular, pero en la lista también hay un 8% que tenía un permiso de residencia válido, un 4% con visado de turista o estudiante, un 1% en trámites de solicitar asilo o un 1% de nacionalizados españoles.

 "Conviene recordar que nuestro sistema sanitario no se financia a través de las cotizaciones en la Seguridad Social sino por medio de impuestos, tanto directos (como el IRPF) como indirectos (como el IVA, el impuesto sobre el tabaco, etc.). Por tanto, cualquier persona en situación irregular que vive en España está contribuyendo, a través del consumo, al sostenimiento del sistema sanitario del cual se la excluye".  (...)"                    (Público, 19/04/17)

25.4.17

Macron... dice que trabajar el domingo y tener tres empleos es la modernidad... pues vaya con el salvador de la Unión Europea

"(...) La candidatura de Emmanuel Macron destaca por su ambigüedad, ya que este se declara “de izquierdas y de derechas”. ¿Pero en qué consiste su visión de la economía?

Cuando alguien dice que hay que trabajar más, abrir las tiendas los domingos, flexibilizar el mercado laboral… no es de izquierdas. Es un liberal. Macron defiende el mismo programa de austeridad que se ha aplicado en los países del sur de Europa. No hace una promoción tan intensa de estas medidas como François Fillon (derecha republicana), pero sigue la misma tendencia.

En Introduction inquiète à la Macron-Économie aseguran que en el discurso de Macron “hay una persistencia de lo viejo sobre lo nuevo”. ¿Qué quieren decir con esta afirmación? 

 Macron tiene 39 años, forma parte de una nueva generación en política. Pero defiende ideas como que no hay que reducir los vehículos diésel en Francia, aunque haya 48.000 muertes al año que están vinculadas a la contaminación provocada por ellos. 

Macron también dice que quiere reformar el estatus de los funcionarios. Esto es el discurso de un viejo. Si cerramos los ojos y escuchamos sólo lo que dice, se trata de Nicolas Sarkozy o cualquier otro político conservador francés de los últimos veinte años.  (...)

Pero, según Macron, el problema es que en Francia las reformas se han aprobado de forma más tardía y han resultado menos ambiciosas. 

En países como España, se han aprobado numerosas reformas estructurales y se ha exigido un gran esfuerzo a la población. ¿Cuáles han sido los resultados? El paro se ha reducido del 26% a cerca del 20%. Con unos niveles de desempleo extremadamente elevados para los jóvenes. Si en Francia aplicáramos las mismas reformas, tendríamos los mismos resultados. 

Si nos fijamos en el Reino Unido, estos tienen un mercado laboral muy flexible y unos niveles de desempleo muy bajos. Pero hay un gran número de trabajadores pobres. Estos votaron a favor del Brexit. Lo mismo sucedió en Estados Unidos con la victoria de Donald Trump. Si al final Macron consigue aplicar sus políticas, estas representarán un bulevar para que Marine Le Pen gane en las elecciones presidenciales de 2022.

Para el exministro de Economía, el escaso dinamismo de la economía francesa se debe en gran parte a “su voluntad de igualdad, que se ha convertido en un igualitarismo celoso”. ¿Es esto cierto? 

 Resulta sorprendente que Macron hable de un igualitarismo celoso en Francia mientras que las desigualdades han aumentado con una gran intensidad desde 1990. Cuando el 10% de los franceses más ricos posee el 50% del patrimonio. Cuando el 40% de los franceses menos ricos prácticamente no posee nada.  (...)

Según el candidato de En Marche!, “si él estuviera en el paro, no lo esperaría todo del otro”. ¿Por qué Macron considera el hecho de estar en el paro como una responsabilidad individual?

Cuando en Francia el paro se ha incrementado en 1,5 millones de personas desde 2008, ¿podemos decir que esto se debe a una cuestión individual? ¿Esto significa que en Francia hay una epidemia de pereza? Si el paro ha aumentado enormemente es porque no hay crecimiento económico. 

La realidad nos muestra que la persona más vaga podría encontrar un puesto de trabajo en una fase de crecimiento. En cambio, una persona muy espabilada puede no hallar un empleo en un periodo en el que no hay crecimiento. El individuo no puede sublevarse en contra del ciclo económico. Macron dice que, si él estuviera en el paro, no esperaría nada del otro.

Pero si el otro es el ministro de Economía, el parado debe esperarlo todo, porque las políticas económicas influyen en que los niveles de desempleo sean más o menos elevados. Como exministro, Macron es corresponsable de los 500.000 parados más que hay en Francia respecto de 2012.

Pero la visión neoliberal de Macron parece estar calando en la sociedad francesa. Cada vez más franceses trabajan como autónomos o crean su propia empresa para progresar en el mercado laboral. 

Los autónomos o los autoempresarios han progresado al mismo tiempo que el paro de masas. Muchas personas deciden convertirse en autoempresarios porque no encuentran nada mejor. Hay casi un millón de franceses que se han convertido en autoempresarios durante estos últimos años. Pero sólo el 56% de ellos declara su facturación. Esto significa que el 44% de los autoempresarios no gana prácticamente nada.  (...)

Para combatir el paro, se pueden crear empleos o luchar en contra del estatus de los desempleados. Macron defiende esta última vía, que ya siguen países como Estados Unidos o el Reino Unido. Para reducir el paro, uno hace que sea muy difícil ser un parado y esto permite reducir los niveles de desempleo sin crear ocupación.

Además de reivindicar el trabajo autónomo, Macron aspira a recuperar el crecimiento económico a través de un plan de inversiones estratégicas de 50.000 millones de euros. ¿Se trata de un plan ambicioso?

Macron propone invertir 50.000 millones de euros durante cinco años, pero también quiere recortar el gasto público 60.000 millones. Se trata claramente de la austeridad. Quiere invertir sólo 15.000 millones en la transición energética durante su quinquenio, esto representa sólo 3.000 millones cada año. Nos encontramos muy lejos de lo que la economía francesa necesita. 

Ahora que los tipos de interés son muy bajos en Europa, los organismos internacionales, como la OCDE, piden una mayor inversión pública para relanzar la economía. Pero Macron quiere reducir el gasto público en 10.000 millones. Lo que afectará al número de funcionarios o a su salario.  (...)

Pero según el candidato centrista, el motivo principal de la falta de competitividad de las empresas francesas en los nuevos sectores es el escaso espíritu emprendedor de su sociedad. 

Macron cree que son los empresarios los que innovan, pero los empresarios innovan muy poco. Por ejemplo, ¿quién inventó Internet? Fue la Administración estatal norteamericana, que inventó Arpanet a principios de los años setenta.

 Una vez se ha inventado Internet y el GPS, entonces llegan los emprendedores y desarrollan un smartphone. Todas las grandes invenciones suelen provenir del Estado, porque los empresarios no quieren invertir en la fase inicial de la cadena de innovación. Incluso el emprendedor Elon Musk, el propietario de la compañía de vehículos eléctricos Tesla, al que Macron admira, ha recibido subvenciones públicas por un valor de 4.900 millones de dólares. 

Es una cifra superior a lo que Macron pretende invertir para el conjunto de Francia en materia de transición energética.  Hace falta en Francia un jefe del Estado que decida invertir en los sectores del futuro, como las energías renovables, la transición energética o los trenes de alta velocidad.

A pesar de defender un programa económico liberal y favorable a la austeridad, Macron parecer situarse todavía como el favorito para convertirse en el próximo presidente francés. ¿Cómo explica el fenómeno Macron?

Macron representa una nueva cara en el paisaje político francés. Esto gusta a la gente. Además, sabe comunicar y está rodeado por un equipo de comunicadores bastante impresionante. Me parece que es un personaje sintomático de la época actual, donde lo único que cuenta es la forma y el fondo resulta mucho menos importante. Macron consiguió alcanzar un 20% en intención de voto a finales de febrero sin haber presentado su programa. 

Lo hizo (a principios de marzo) después de conocerse a los ganadores de las primarias de la derecha y el Partido Socialista, ya que así podía adaptarlo en función de sus rivales. Macron estuvo durante cuatro años en el poder, pero la comunicación ha conseguido que esto no pese en el debate político.  (...)

Según los estudios de opinión, buena parte de los antiguos votantes socialistas tienen una opinión positiva sobre el programa económico de Macron, aunque este cuestiona pilares del modelo social francés, como el funcionariado o las 35 horas de trabajo semanal. ¿Cómo puede ser?
Los servicios públicos en Francia han sido muy criticados durante los últimos veinte años. En la cabeza de mucha gente, un funcionario es un inútil y los servicios públicos no sirven para nada. La palabra reforma ahora tiene una connotación conservadora. Cuando uno defiende que hay que pasar a las 32 horas de trabajo semanal, promover la transición energética y defender una renta básica universal, los otros dicen que estas propuestas son irreales.

 Este ha sido el gran logro de los liberales. Han hecho creer a la gente que defender otro modelo de sociedad resulta utópico y destruir el modelo social es la modernidad. Macron es el último engranaje de un sistema que dice que trabajar el domingo y tener tres empleos es la modernidad."                (Enric Bonet, CTXT, 17/04/17)

En este momento, la relación entre lo público y lo privado en la sanidad española es la propia de una situación de parasitación

"Los proyectos icónicos lo son para su ensalzamiento y también para su destrucción. Esto le ocurre al denominado “Modelo Alzira”, vanguardia de la introducción de la gestión privada de la sanidad pública en España, posteriormente modelo de renegociación/rescate y actualmente emblema de la falta de consenso conseguido por estas formas de gestión.  (...)

Hoy, la concesión a la empresa Ribera Salud de la gestión de la sanidad en la zona de Alzira parece abocada a su extinción, habiéndose convertido en uno de los cometidos fundamentales del gobierno de la Generalitat Valenciana, y se extinguirá de la misma manera de la que ha funcionado desde el año 1999: sin haberse evaluado. 

Algunos estudios se han realizado, principalmente de parte con un sesgo notable (hacia varios lados), siendo el más independiente el realizado por Peiró y Meneu y citado en Agenda Pública hace 4 años en una serie de textos sobre la efectividad y la eficiencia de los modelos de gestión privada en sanidad.

Esa falta de evaluación, transparencia y rendición de cuentas es el fallo más grave atribuible a las instituciones en relación a la gestión privada de la sanidad pública.

 Otro, igualmente atribuible a estas y con importante impacto presupuestario, es el modelo de contrato establecido, según el cual los gobiernos autonómicos se han comprometido a incrementar anualmente la financiación de los hospitales de gestión privada unos puntos por encima del IPC, mientras los hospitales de gestión pública directa sufrían unos recortes ante los que ningún contrato les protegía.

 Esta financiación diferencial se puede observar en los últimos presupuestos presentados en la Comunidad de Madrid, donde los centros de gestión privada aumentan su presupuesto un 6,1%, mientras los hospitales de gestión pública directa lo hacen un 2,5%.

En lo que respecta a las empresas concesionarias son muchos los aspectos que han contribuido a que no se hayan convertido en alternativa a la gestión pública, probablemente el más reseñable es la utilización de la opacidad administrativa para tratar de incrementar sus márgenes de beneficio más allá de lo establecido en los contratos. 

En el ámbito del Hospital de la Ribera (modelo Alzira) saltó a la prensa recientemente el uso de una central de compras (que no hacía compras) para vehiculizar fondos que posibilitaban amasar beneficios más allá de lo permitido por contrato a la empresa Ribera Salud.

La estructura de transparencia y rendición de cuentas de nuestro sistema no permite modelos de gestión con incentivos para resguardarse tras un sistema diseñado para no ser controlado. En este momento, la relación entre lo público y lo privado en la sanidad española es la propia de una situación de parasitación, lejos de ser una simbiosis; nadie mejor que el Consejero Delegado de Fresenius (empresa que recientemente ha comprado al gigante de la sanidad privada Quirón Salud) para describirlo: “Probablemente les sorprenda, pero los ingresos del lado público son más rentables que los del lado privado”.  (...)"                      (Javier Padilla, Agenda Pública, 03/04/17)

Las “ciencias económicas son un método de adoctrinamiento”... por eso los expertos coinciden en algo un poco inquietante. Al menos para ellos: nadie les hace caso

“Coinciden los expertos económicos”. Es una de las frases predilectas de los periodistas que escribimos artículos como este. Y, últimamente, los expertos coinciden en algo un poco inquietante. Al menos para ellos: nadie les hace caso. (...)

Los expertos pierden su influencia y el establishment económico y político advierte sobre una ola alarmante de populismo. Pero, para los jóvenes autores del nuevo libro Econocracy: el peligro de dejar a los expertos (Manchester University Press, 2017), el problema estriba en la desconexión radical entre una ciudadanía, que ni tan siquiera entiende el lenguaje elemental de la economía, y una tecnocracia formada en facultades que sólo enseñan un esotérico pensamiento único. En concreto, las teorías de la escuela neoclásica, un modelo económico que, pese a estar escondido en una densa niebla de ecuaciones algébricas, es tan ideológico como cualquier otro.

Para Joe Earle, Cahal Moran y Zach Ward-Perkins, todos activistas de un nuevo movimiento estudiantil, que cuenta ya con grupos en 14 universidades británicas y unas cuantas en Europa, la crisis de los expertos hasta puede ser motivo de celebración.

 “Se está dando un contragolpe a los expertos debido al fracaso de una forma muy centralizada de entender lo que son las ciencias económicas y la economía”, dice Moran, de 26 años, que cursa un posgrado en ciencias económicas en la Universidad de Manchester.

 Este innovador y atrevido movimiento estudiantil, que nació en el 2012 con la creación del grupo Post crash economics en Manchester –casualmente, la cuna del capitalismo industrial–, se ha extendido por las diversas universidades británicas y en el resto de Europa.

Son rebeldes pero cuentan con el apoyo moral de economistas de prestigio como Andy Haldane, el economista jefe del Banco de Inglaterra; Ha Joon Chang de Cambridge; Robert Skidelsky, el biógrafo de John Maynard Keynes; Ann Pettifor, autora de La producción del dinero; el lingüista Noam Chomsky y Martin Wolf, gurú macroeconómico del Financial Times. 

Los estudiantes, ya incorporados a la campaña Rethinking economics, (replanteando las ciencias económicas) reivindican la pluralidad en la enseñanza de la disciplina, mediante la incorporación al currículo de una amplia gama de teorías heterodoxas y ortodoxas, desde la austriaca a la keynesiana, feminista a ecológica, actualmente excluidas.

Abogan también por la democratización de la economía mediante programas populares de alfabetización económica. Según encuestas que el grupo de Manchester realizó en colaboración con la firma de sondeos Yougov, la mayoría de la población británica no entiende conceptos básicos de la economía como el PIB o la inflación. 

 “Mediante programas de educación, hace falta formar ciudadanos economistas” –sostienen– dotados de suficientes conocimientos como para cumplir con el consejo de la famosa economista keynesiana de la Universidad de Cambridge, Joan Robinson: “Conviene estudiar ciencias económicas para evitar que los economistas te engañen”.

En España, ya existen iniciativas de este tipo. En la Universidad de Barcelona se ha creado un grupo de estudiantes que exigen mayor pluralidad en la enseñanza. Asimismo hay diversas iniciativas de formación ciudadana en las ciencias económicas. 

“No deberíamos dejar esto en manos de expertos que utilizan una jerga precisamente para ahuyentar a la gente”, dice Ricardo Záldivar, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid que participa en una serie de programas de formación económica popular.

Al cuestionar el papel de los expertos, no se debería caer en la trampa de menospreciar los conocimientos en sí, advierte Moran. “Este es un mundo complejo y haca falta la pericia pero no hay un solo punto de vista económico”, recuerda.  (...)

Ahora bien, la influencia de los expertos no sería tan grave si existiera una pluralidad de ideas en las facultades donde se forman. Pero “los expertos del futuro sólo aprenden una sola perspectiva (la neoclásica) como si no hubiera otras”, advierten los estudiantes. 

En los exámenes de fin de carrera, el 76% de las preguntas no exige pensamiento crítico o independiente, según sus investigaciones en las universidades británicas. En la emblemática London School Economics, cantera de un ejército de “expertos” globales, unos cuantos de ellos en España, hay aún menos incentivos para pensar críticamente.

Las “ciencias económicas son un método de adoctrinamiento”, sentencian. Tras empezar sus carreras universitarias justo después del colapso del sistema financiero en el 2008, los estudiantes de Manchester confiaban en que en algún momento sus profesores les hablarían de las causas y las consecuencias de la crisis. Pero “a mitad de la carrera nos dimos cuenta de que nuestra espera era en balde”.

Las consecuencias de la brecha entre una tecnocracia versada unicamente en la economía neoclásica y una masa de gente que no entiende nada acaba de ponerse de manifiesto de forma explosiva. Más que un rechazo a Europa en sí, “el brexit es una reacción contra el gobierno de tecnócratas y la econocracia”, asegura Joe Earle, otro de los autores. 

“Pone de manifiesto la distanciamiento entre élites normalmente metropolitanas, dueños del lenguaje de las ciencias económicas, y el resto del país que se siente excluido y busca otro lenguaje, el del nacionalismo y soberanía”.

El brexit no sólo revela el fracaso de los expertos, sino también de sus conceptos e indicadores. Por ejemplo , el uso insistente de medidas estadísticas nacionales. Londres y el sudeste, las únicas regiones inglesas que votaron a favor de la UE, también son las únicas cuyo PIB per cápita es mayor ahora que antes de la crisis financiera. En el resto del país, se sigue por debajo del nivel del 2007. “Si no vives en Londres ¿por qué te va a interesar lo que los expertos dicen del crecimiento del PIB?” se pregunta Cahal. Y en eso estamos."                 (Andy Robinson , La Vanguardia)

El Brexit es la consecuencia de una radical desconexión entre élites y excluidos. La gente intuye que algo falla pero es incapaz de comprender el rebuscado lenguaje económico de los expertos

"Mientras muchos jóvenes universitarios en el Reino Unido temen que el Brexit abra la puerta a la xenofobia y la ultraderecha, los autores del nuevo libro The Econocracy. The perils of leaving economics to the experts (Manchester University Press, 2017), Joe Earle, Cahal Moran y Zach Ward-Perkins, creen que puede abrir un espacio para replantear el modelo económico. 

El Brexit --sostienen-- es la consecuencia de una radical desconexión entre élites y excluidos. Por un lado, está la ciudadanía, consciente de la injusticia de la situación económica más desigual de la historia después de la gran crisis financiera y su injusta resolución. La gente intuye que algo falla pero es incapaz de comprender el rebuscado lenguaje económico de los expertos y por tanto  elige el lenguaje de soberanía y nación. 

En el otro rincón, tenemos una tecnocracia globalizada, formada en facultades que solo enseñan las esotéricas teorías de la escuela neoclásica, y que ocultan una ideología cuya meta principal es mantener el statu quo de extrema desigualdad: hace falta democratizar  la enseñanza y el debate y educar a los ciudadanos, una suerte de campaña de alfabetización económica.

Tanto en el Brexit como en la victoria de Trump, la gente está haciendo caso omiso a lo que aconsejan los economistas...

Cahal Moran: Desde luego. Estamos en plena rebelión contra los expertos. Es el resultado del fracaso de una forma muy centralizada de entender las ciencias económicas y la economía; la campaña a favor de permanecer en la UE contaba con el apoyo del establishment económico en su totalidad, que nos advirtió sobre las consecuencias negativas de votar por el Brexit para el PIB, para el comercio, etcétera. Solo uno de cada 23 economistas apoyó el Brexit, según un sondeo de The Observer.

¿Ha ganado un populismo peligroso?

C. M. Creo que es cierto que hay elementos populistas que son motivo de preocupación. Pero hay que entender que esto es un backlash, un contragolpe a  los expertos. Michael Gove, uno de los líderes de la campaña del Brexit, comparó a los economistas con científicos nazis.... Y esto obviamente es excesivo. Esa falta de respeto me parece absurda. (...)

 Sin embargo, los expertos tienen que entender que este backlash está causado por los fallos garrafales que han cometido. Sobre todo durante la crisis financiera, cuando quedó claro que muchos economistas no entendían de economía tanto como ellos creían.

Los expertos deberían tomar ese rechazo muy en serio y no tildar a los que votan el Brexit de integristas o xenófobos.

Joe Earle. El Brexitpone de manifiesto la brecha entre las élites, normalmente urbanas, y el resto. Las élites son los dueños del lenguaje de las ciencias económicas y el resto del país se siente excluido...

¿Por qué les parece que tantos británicos optaron por no hacerles caso?

C. M.Porque en muchos casos esta visión de la economía neoclásica que es dominante no es relevante para la gente. Por ejemplo, el crecimiento del PIB es el indicador más usado. Pero es importante tener en cuenta que Londres y el sureste, las únicas regiones inglesas que votaron a favor de la UE, son las únicas cuyo PIB per cápita es mayor ahora que antes de la crisis financiera.

 En el resto del país la renta sigue por debajo del nivel de 2007, cuando alcanzó su pico antes de la crisis. Eso son 10 años sin crecimiento. Si no vives en Londres ¿por qué te va a interesar lo que los expertos dicen del crecimiento del PIB?

Cualquiera que sea su punto de vista sobre el Brexit, ahora se está debatiendo sobre cosas que antes no se abordaban. ¿Creen que este es un momento en el cual puede haber ese rethinking del que hablan?

C. M. Sí. Seguro. El Brexit ya es una realidad. Y creo que es una oportunidad para nuestros grupos. Para que decidamos, según el eslogan de la campaña del Brexit, “es el momento de tomar el control”. Y establecer una relación entre los expertos y el público más progresista. Una de las lecciones de la crisis es que no deberíamos esperar a que el establishment actúe; hay que ofrecer la respuesta desde abajo.

¿Cuál podría ser esa forma de tomar el control?

C. M. La clave es restablecer la relación entre los expertos y la ciudadanía. Una forma es la educación. Antes teníamos una enseñanza pública de ciencias económicas en el área local, pero eso ya no existe. Por eso tenemos una situación en la que la gente no entiende conceptos básicos como el PIB o la inflación.

 La ciudadanía tiene que alcanzar un mayor grado de comprensión de las ciencias económicas para que entendamos cuáles son las necesidades y las prioridades de los diferentes grupos de ciudadanos. 

Por otro lado, hay que actuar en el ámbito de la política. Hay que crear un proceso de consulta con los ciudadanos y hay que incorporar el pluralismo a la enseñanza de las ciencias económicas y al debate sobre las políticas que se deberían poner en marcha.

J. E. Necesitamos una nueva clase de ciencias económicas de interés público que eduque, comunique e involucre a la ciudadanía para que podamos establecer un lenguaje compartido y crear nuevos espacios de debate. Nosotros lo estamos intentando hacer. 

¿Es más fácil que esto ocurra tras el Brexit?

 J. E. El Brexit ha puesto de manifiesto el fracaso de la élite. Fue un golpe contra un gobierno tecnócrata en una econocracia y contra los expertos. Fue la primera vez que esos argumentos económicos de la tecnocracia, argumentos de miedo,  no funcionaron. Pero la cuestión ahora es saber si el estilo tecnocrático de la política va a volver a imponerse.

 Tiene muchas posibilidades porque vamos a tener un proceso largo y complejo de negociaciones a puerta cerrada. Si, en cambio, el Brexit da lugar a un proceso más amplio de discusión pública y a  un debate sobre qué clase de valores y estructuras queremos establecer, sería un gran paso adelante. Serviría para para diseñar nuestro futuro económico colectivamente. (...)

¿Cuál sería la clase de ciencias económicas más relevante para los problemas a los que hacemos frente? ¿Están intentando elaborar nuevas ideas?

C. M. Creo que esas ideas ya existen. El mensaje principal de la incitativa estudiantil es el pluralismo. Porque las teorías alternativas han sido excluidas sistemáticamente. Por ejemplo, las ideas de Hyman Minsky explican perfectamente la crisis de 2008. Es cuestión de dar espacio a esas ideas. Pero en las facultades de Económicas no hay espacio para ideas diversas. "              (Andy Robinson 

Los 'plastas' insisten: el BCE y la Comisión no pueden seguir alimentando una burbuja de deuda española imposible de devolver, cuyo estallido se llevaría por delante a España y a toda la eurozona

 "(...) Creemos que los lectores ahora pueden entender las razones por las que hace unos días, el presidente Rajoy se refería a “unos plastas que se empeñan en decir que las cosas van mal”, en clara alusión a nuestra persona.  (...)"             (Juan Laborda, Vox Populi, 24/04/17)

"Hace unos meses, los profesores y economistas abajo firmantes calculamos el PIB real de la economía española, valorando los componentes del mismo a través de las estadísticas oficiales y por las tres vías de cálculo posibles. 

Desde la perspectiva de la producción, con los valores añadidos obtenidos en las encuestas sectoriales de servicios, industria y construcción. Desde la perspectiva de la renta, con los datos de renta disponibles de la Agencia Tributaria. 

Y desde la perspectiva de la demanda, a través de las encuestas de demanda del propio INE. Una metodología que ha sido validada por el Instituto de la Economía Mundial de Kiel, el centro de análisis económico más prestigioso de Alemania.

 El detalle de este estudio que demuestra que el PIB oficial está sobrevalorado en un 17,5% fue enviado a la Comisión Europea, al Europarlamento y al Eurogrupo, solicitando que ante la gravedad de las consecuencias para la economía española y para toda la eurozona, fuera auditada por Eurostat la contabilidad nacional de España desde 2008 a 2015. 

En la Comisión Europea, su vicepresidente, Valdis Dombrovskis, y Pierre Moscovici, comisario económico, nos agradecieron nuestra aportación, pero prefirieron, y más en año electoral, mirar como siempre para otro lado, alegando que sus estrechos contactos con las instituciones españolas —las responsables de la manipulación— garantizaban su veracidad (???).

Justo al contrario, el entonces presidente del Europarlamento, Martin Schulz, se mostró muy interesado y nos aseguró que, dada la gravedad de los hechos, pediría un informe a la Comisión de Asuntos Económicos y Financieros. Lamentablemente, su dimisión para participar en las elecciones alemanas de septiembre no lo permitió.

 En la misma línea que Schulz, se ha mostrado el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que nos respondió el 24 de marzo, afirmando que, aunque el tema no era competencia del Eurogrupo, sus conclusiones eran tan graves que las haría llegar a las autoridades españolas y comunitarias pidiendo su análisis y seguimiento.

Por otro lado, el Instituto de Kiel se dirigió oficialmente al INE hace cinco semanas, como responsable de la contabilidad nacional, solicitándole una explicación sobre las enormes discrepancias entre nuestros cálculos y la versión oficial, dado que nuestra metodología es correcta y nuestras cifras, válidas. 

El INE, a pesar de estar obligado a responder, ha dado la callada por respuesta. Hemos respondido al presidente del Eurogrupo aportando pruebas de la manipulación de las cuentas nacionales y de que Eurostat —en contra de las afirmaciones oficiales— no comprueba absolutamente nada.

Dado que se trata de un tema que afecta al futuro económico de España, hemos decidido hacer pública nuestra respuesta, para que sepan la realidad los millones de españoles cada día más empobrecidos y que soportan los mayores impuestos sobre el trabajo y la familia de todo el mundo desarrollado (OCDE), para financiar el despilfarro y el nepotismo de la clase política más corrupta del mundo desarrollado, donde los partidos del nefasto régimen de 1978 nos impusieron un Estado de las autonomías que eliminó todos los controles y ha devenido en bandas mafiosas dedicadas al saqueo de España; y en particular los pensionistas y las futuras generaciones de españoles que vivirán peor que sus padres por primera vez en siglos, con su futuro arruinado por la mayor burbuja de deuda de nuestra historia.

Esta es la carta de respuesta a Dijsselbloem.

Mr Jeroen DIJSSELBLOEM
President
EUROGROUP
Madrid, 21 April 2017

Dear Sir,

Muchas gracias por su atenta carta del pasado 24 de marzo en la que responde a las nuestras de 24 de noviembre y de 13 de enero.

En las cartas citadas expresamos nuestra preocupación por la veracidad de las cifras de la contabilidad nacional de España, que en nuestra opinión y más allá de toda duda razonable infravaloran seriamente la dimensión de la deuda pública española y de la presión fiscal en relación al PIB.

En su carta, amablemente nos informa de que a pesar de que el hecho denunciado no entra dentro de las competencias del Eurogrupo, dada su gravedad lo ha hecho llegar a las autoridades españolas y comunitarias para su análisis y adopción de las medidas oportunas.

A este respecto, como ciudadanos españoles y en consecuencia víctimas de la mayor ola de despilfarro político y corrupción de Estado y personal jamás conocida, queremos expresarle nuestra más sincera gratitud.

En su carta, señor presidente, afirma que Eurostat “comprueba la cifras económicas de España sobre la base de medidas apropiadas de calidad”. Nada más lejos, hasta ahora Eurostat ha dado por buenas las cuentas públicas más falsas e incongruentes de toda la eurozona.

 Adicionalmente, la Comisión Europea ha ignorado los reiterados incumplimientos de los objetivos macroeconómicos, olvidando su obligación de hacer cumplir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que los convierte en colaboradores necesarios en la gigantesca burbuja de deuda ya imposible de devolver, que arruinará a las próximas generaciones de españoles durante no menos de 50 años.

Es por eso, señor presidente, que creemos imprescindible desmontar la gigantesca mentira del supuesto control por Eurostat de las cifras y de la supuesta vigilancia intensiva de la Comisión Europea, algo que si no se corrige de inmediato puede acabar con la eurozona tal como la conocemos actualmente.

 Lo ocurrido con Grecia, que entre 1999 y 2004 manipuló sistemáticamente sus cuentas nacionales sin que ni Eurostat ni la Comisión objetaran nada, fue un antecedente que todos recordamos.

Si Eurostat comprobara, como afirma, la veracidad de las cifras, hace ya muchos años que habría puesto fin a la escandalosa manipulación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), donde se improvisan a bulto cada año las cifras de ingresos para cuadrar el objetivo de déficit, con un grado de mendacidad que supera incluso lo sucedido con Grecia.

Entre 2008 y 2015, el Estado ha recaudado 100.000 millones menos de lo presupuestado, y gastado 240.000 millones más. A pesar de eso, Eurostat ha dado siempre por buenas las previsiones del Gobierno, y la Comisión ha aceptado siempre que España incumpliera los objetivos de déficit comprometidos durante nueve años consecutivos —2008 a 2016—, sin importarle la magnitud de la diferencia con los objetivos siempre ampliados de déficit.

Eurostat no verifica absolutamente nada. El crecimiento oficial en 2012 fue del -1,7%, cifra validada por Eurostat, aunque era manifiestamente falsa, y así lo denunciamos entonces las personas que firmamos esta carta. Tres años después, en 2016, el INE redujo la cifra al -2,9%, un 'error' del 70% que Eurostat no pudo o no quiso detectar.

En 2013, de nuevo Eurostat validó 'as usual' la cifra del Gobierno, que sería reducida por el INE en 2016 en un 40%. En total, la autoridad estadística (INE) ha corregido el crecimiento del PIB desde 2009 a 2013 —y faltan las correcciones desde 2014— con unas diferencias anuales siempre a la baja de entre 0,5 y dos puntos de PIB, por un total de 40.000 millones de euros. ¿Cómo es posible que Eurostat no detectara falsificaciones tan colosales?

Y a día de hoy, el Gobierno afirma que en 2016 por primera vez se ha cumplido el objetivo muy ampliado de déficit el 2,8% presupuestado al 4,6%—, y sin embargo existen graves discrepancias que el Gobierno no ha explicado. El déficit del Estado ha sido reducido falsamente en el 0,33% del PIB, exigiendo un adelanto del impuesto de sociedades de 2017 por unos 3.000 millones y no devolviendo 650 millones retenidos de IRPF.

El déficit de la Seguridad Social se valora en 18.064 millones, cuando para pagar las pensiones ha sido necesario sacar 20.136 millones del fondo de las mismas. Solo con estos dos conceptos, el déficit ha sido del 5,06% del PIB oficial. A las comunidades autónomas se les asigna un déficit de 9.155 millones, cuando han recibido 26.000 millones de euros de préstamos. ¿Cómo Eurostat no exige explicaciones inmediatas?

En la carta que hemos recibido de la DG ECFIN, la Comisión afirma que “vigila estrechamente la situación económica y presupuestaria en España, en el contexto de procedimiento de déficit excesivo”.

La realidad es que la Comisión hace caso omiso de sus obligaciones, ya que ha permitido al Gobierno de España endeudar a la nación en 592.000 millones de euros en cinco años, lo que representa el mayor incremento de deuda en términos de PIB en tan corto periodo de nuestra historia, ignorando las reglas del Pacto de Estabilidad.

Adicionalmente, el Target2 se ha doblado del 16% en 2011 al 33% en 2016, año récord en que este pasó de 220.000 millones de euros a 362.000 millones, lo que pone en cuestión la solvencia de todo el sistema financiero español.

Cuando se les denuncia una discrepancia, perfectamente detallada y analizada, del 17,5% del PIB español, ¿no cree, como nosotros, señor presidente, que al menos la respuesta de la EC debería incluir los detalles correspondientes que lo rebatan según los criterios de coherencia y transparencia que marca el reglamento de la Unión Europea? Deberían hacerlo; es su obligación.

 ¿Por qué no lo hacen? Porque saben que los resultados del estudio significarían aceptar que la deuda total de España, no la PDE, no es del 100% del PIB si no del 168-170%. Como consecuencia, la presión fiscal después de que el Gobierno haya subido o creado 85 nuevas figuras tributarias es hoy del 47%, lo que ha empobrecido gravemente a la mayoría de los españoles y destruido ya a un tercio de la clase media.

Por último, y no menos importante, el sistema de pensiones está quebrado y su supervivencia depende de más endeudamiento. Necesitará este año un endeudamiento de 10.000 millones de euros para mantenerse y 20.000 millones/año a partir de 2018, algo imposible, por lo que más de la mitad de los 9,5 millones de pensionistas pasarán a una situación de pobreza, para poder seguir financiando el despilfarro político, que cada día es mayor.

Para resumir, en España no solo tenemos un problema de tamaño de la burbuja de deuda pública, de la deuda con el eurosistema y del deterioro del sistema de pensiones, lo es sobre todo su espectacular velocidad de crecimiento.

Es obvio que en el momento en que finalice la expansión cuantitativa del BCE, se inicie una subida de tipos o se incremente la aversión al riesgo, España suspendería pagos en pocas semanas. En este contexto, la Comisión Europea no puede convertirse en colaborador necesario de tamaña tragedia, que, además, no evitará ocultando la realidad.

El BCE y la Comisión no pueden seguir por más tiempo ignorando la realidad, y alimentando una burbuja de deuda imposible de devolver, cuyo estallido se llevaría por delante a España y a toda la eurozona.

Por ello, y apelando al artículo 6.3 del 223/2009 EU, nos ofrecemos a reunirnos con Eurostat en Bruselas en una fecha a su conveniencia, para discutir cara a cara y con cifras en la mano la veracidad de nuestros cálculos y la situación económica real de España.

Atentamente.

Roberto Centeno, Juan Laborda, Juan Carlos Bermejo, Juan Carlos Barba."           

( , , El Confidencial, 24/04/17)