9.12.16

O rearmamos nuevas mayorías en Europa, o regresa el fascismo, eso sí, aseadito. En Austria han sido las mujeres quiénes lo han impedido... y en Italia, los jóvenes

"En Austria una nueva mayoría le ha parado los pies al fascismo. En Italia, una nueva mayoría le ha dicho “no” al burocratismo autoritario de Renzi. Austria ha debido acordarse de que Hitler era austriaco. Las mujeres han salido a dar la cara. En Italia, se han debido acordar de que colgaron a Mussolini boca abajo. Los jóvenes han salido a dar la cara. (...)

Renzi significa traer a la política europea el márketing latinoamericano. Un galán joven y sin ideología para aplicar la segunda fase del modelo neoliberal. Menos Gramsci y más telenovelas. Después del neoliberalismo de la fuerza, ahora el del maquillaje. Un neoliberalismo con rostro amable que ha abducido a la izquierda socialdemócrata y necesita frenar el poder del parlamento. Siempre después de haber convertido la prensa en una sucursal de las torres Trump de turno.

Europa esta volviéndose a buscar. Una parte importante se encuentra en la extrema derecha trayendo presagios de los años treinta. Pero otra, más numerosa, entiende los riesgos y está aprediendo a articularse. Son tiempos de aclarar el discurso, de dar herramientas para defender las ideas y de sumar desde ahí hacia esa nueva mayoría. 

En los años treinta también nos confrontamos. Aprendamos una lección: ser débiles con los fuertes no ayudó. Llamemos enemigos de la democracia a los enemigos de la democracia. Y perfilemos el futuro. Para que quien escoja sepa qué está escogiendo.

No se trata de adaptarnos a lo que existe. Para ganar a Hofer en Austria, para derrotar a Renzi en Italia, ha hecho falta tomar partido, dar argumentos, enfadar a algunos para que otros entiendan la gravedad del momento. Las nuevas generaciones necesitan tener una escuela donde diferenciar los argumentos que emancipan y los que encarcelan. 

El populismo de derechas solo agita los excesos del sistema. Lo que venga a ocupar el lugar antaño llamado “izquierda” tiene que atreverse a señalar con el dedo al corazón del sistema. Tanto en lo que funciona como en lo que no funciona. Europa no aguanta su propia legalidad. Por eso necesita dinamitarla envuelta en un traje de Armani. Y por eso los verdaderos antisistema son los que envuelven en cualquier forma de “gran coalición” -incluida la mediocre coalición hispánica- el fin de la política. (...)

 Renzi llegó al poder sin elecciones, apoyado por la Troika, la patronal y los medios de comunicación. Y la vieja izquierda. Democracia sin elecciones. Como ocurrió con Papademos en Grecia o con Monti también en Italia. Como pasó en España con la reforma del artículo 135 de la Constitución. 

Trump ganó después de que el Partido Demócrata hiciera trampas para sacar a Bernie Sanders. Fillon sale elegido en las primarias de la derecha porque el Partido Socialista le ha puesto la alfombra roja. Rajoy gobierna con menos del 30% de los votos porque el PSOE es un animal herido que prefiere morir antes que perder la vida.

 La extrema derecha, donde gana, lo hace porque la izquierda que ha sido hegemónica se ha convertido en una empresa que tiene que pagar dividendos a sus socios y empleados. Y no duda. O rearmamos nuevas mayorías o regresa el fascismo, eso sí, aseadito. De momento, en Austria han sido las mujeres las que han estado a la altura. Y la gente joven que intuye que hay vida más allá del centro comercial. (...)"               (Juan Carlos Monedero

El mundo de las finanzas está patas arriba y ha creado ya demasiados desastres... así que hay que pensar en la utilidad una de moneda complementaria al euro a escala nacional o monedas complementarias regionales o locales, como la de Barcelona

"En España circulan más de 30 monedas diferentes al euro pero solo cuando se anunció que el Ayuntamiento de Barcelona gobernado por Ada Colau tenía previsto impulsar la creación de una en su territorio ha sido cuando se ha generado polémica al respecto. (...)

Hace unos días, mi buen amigo (a pesar de las diferencias intelectuales) Daniel Lacalle ha escrito también sobre la propuesta catalana (¿Bienvenido a los “Colaus”? Monedas locales, bomba de relojería) pero creo que incurre en algunos errores graves que me gustaría señalar para contribuir al debate.  (...)

Supongamos, por ejemplo, que Barcelona eligiese el modelo de Bristol. En ese caso, es meridianamente claro que sus críticas carecen de fundamento:

a) La moneda de Barcelona (como la de Bristol) no estaría sujeta al “derretimiento” u “oxidación” que critica Lacalle, creyendo erróneamente que es una característica común a todas las monedas locales. 

La oxidación significa que con el paso del tiempo la moneda va perdiendo valor (por eso se dice que se “oxida”). 

A Lacalle le parece que esto es un problema porque está pensando en el dinero como depósito de valor (y en ese caso sí que sería una barbaridad que una moneda se oxidara, es decir, que perdiera valor con el paso del tiempo y que hubiera que gastarla pronto, como ocurre, por cierto, con las monedas de curso legal y forzoso, como el euro, cuando hay inflación). 

Pero lo que ocurre con algunas y no con todas las monedas locales es bien sencillo: lo que se busca con la oxidación es que las monedas no se acumulen porque no se quiere que se conviertan en depósito de valor (para ello ya está la de curso forzoso) sino utilizarlas como un medio de cambio que circule más o más rápido cuando la de curso forzoso no lo hace o circula con menos velocidad de la que es conveniente para promover suficiente actividad económica.  

En todo caso, Lacalle se equivoca con esta crítica porque la oxidación solo tiene sentido que se aplique a monedas con entidad material y no con las que funcionan a través de anotaciones contables. Y porque la libra de Bristol, aunque tiene entidad física, no es “derretible” u “oxidable”.

b) La moneda de Barcelona (como la de Bristol) tendría respaldo completo, al 100%, en euros (la de Bristol en libras esterlinas). 

Es decir, que no se podría crear más cantidad de moneda barcelonesa que la cantidad de euros establecida como respaldo. Por tanto, no es verdad que, en este caso, la moneda fuese “una moneda sin respaldo real”, como anticipa Lacalle.

c) La moneda barcelonesa (como la de Bristol) no sería emitida por el ayuntamiento sino por una asociación de comerciantes o ciudadana de cualquier otra naturaleza. 

Por tanto, en este caso, tampoco sería cierto, como dice Lacalle, que la pudiera crear el gobierno local a su antojo.

d) El Ayuntamiento de Barcelona (como el de Bristol) no podría utilizar la moneda local, como dice Lacalle, “para disfrazar aumentos de gasto y de deuda”

Para aumentar gasto con moneda local en Bristol (e igual pasaría en Barcelona si, como estamos suponiendo, siguiese su modelo) el ayuntamiento debe adquirir previamente moneda local a cambio de libras (o de euros en Barcelona). 

Otra cosa es que, como consecuencia de que haya más actividad económica gracias a la moneda local (ese y no otro es su objetivo en realidad), aumenten los ingresos del gobierno local y pueda, así, aumentar su gasto pero sin que aumente entonces la deuda.

e) En el caso español, ni el Ayuntamiento de Barcelona ni ningún otro podrá pagar forzosamente a sus empleados en una moneda que no sea la reconocida para ello por las leyes laborales y generales.

 Tampoco podría exigir a nadie que le pagara los impuestos en moneda distinta a la de curso legal y forzoso. Eso sólo podría ocurrir en ambos casos si fuera voluntariamente, lo mismo que sería posible incentivar el uso de la moneda local estableciendo una especie de bonus a favor de quien la utilizara para pagar o cobrar del ayuntamiento. Lo mismo que se hace en otros muchos ámbitos sin que nadie se escandalice.

Con independencia del modelo que se elija finalmente, el ayuntamiento de Barcelona (como el de Bristol) nunca podría obligar “a los ciudadanos y comercios a utilizarla asignando unilateralmente los negocios o comercios en los que se puede utilizar” o usarla “para subvencionar políticamente a sectores predefinidos”, como dice Lacalle. 

Este se equivoca también en este caso porque las monedas locales son complementarias a las de curso legal y forzoso pero nunca las sustituyen forzosamente.

También se equivoca Lacalle cuando dice que este tipo de instrumentos “lo garantiza una corporación local que no tiene legitimidad ni estatal ni europea, ni reconocida por el BCE, ni tampoco –ojo-- de sus propios ciudadanos para emitir moneda y menos garantizarla con un valor 1 a 1 equivalente a la moneda de curso legal”. 

Ya he señalado que la moneda local no tiene por qué emitirla ni garantizarla una corporación local (en Bristol la crea una asociación privada sin ánimo de lucro apoyada por el ayuntamiento y la Bristol Credit Union). 

Pero esa moneda local sí que puede tener legitimidad legal, claro que sí. Nada hay en Europa que impida que circulen esas monedas: lo hacen legalmente y con éxito en Italia, Francia, Alemania, Reino Unido... Y para nada amenazan a las monedas de curso forzoso con las que corren paralelas. ¿Por qué no entonces en España o en Barcelona?

Y, finalmente, es una pena que se equivoque Lacalle cuando achaca a la izquierda la promoción del “monetarismo inflacionista” y los grandes males financieros (por no hablar de que tenga que recurrir al “argumento Maduro”, en sustitución de otros de peso económico). 

Solo se engaña quien quiere engañarse y lo cierto y verdad es que las grandes catástrofes monetarias y financieras de la historia no han venido precisamente de mano de las izquierdas sino más bien de los grandes centros de poder privado. 

Y si hay algo que tratamos de combatir los economistas de izquierdas (y también otros muchos de derechas) es precisamente el modelo de crecimiento impulsado en la deuda que fomentan las grandes corporaciones industriales y financieras y la deuda en sí misma que no es sino el gran negocio de los bancos y la mayor esclavitud que puede caer sobre las personas y los pueblos.

Las monedas locales sirven precisamente para tratar de escapar de esa esclavitud de la deuda que genera el sistema de creación de dinero bancario ex nihilo, desde la nada. Se trata, justamente, de evitar que el negocio bancario de crear deuda constantemente siga ahogando a las economías y, frente a eso, de ayudar a que haya más y mejor actividad económica.

En definitiva, la crítica que se hace a un proyecto que nadie conoce, como el de Barcelona, se basa en crear un monigote de referencia (con todas las características negativas que solo podría tener una moneda local diseñada a propósito para fracasar) y lanzar contra él una artillería que parece muy pesada pero que en realidad no tiene  ningún fundamento científico. 

Lo que parece mentira es que economistas que defienden el mercado pongan este tipo de pegas a procedimientos que en realidad lo que tratan de conseguir es que el mercado funcione a pesar de los problemas de desigualdad y exclusión que tan a menudo genera.

A estas críticas al proyecto catalán se unió de pasada el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, quien al parece ha afirmado que algo así es “indeseable” e “imposible. Una opinión completamente extravagante.

 No se puede entender que una moneda local sea imposible en España cuando hay tantas en otros países ni tampoco que sea indeseable si se diseña correctamente y es capaz, por lo tanto, de producir los efectos benéficos sobre los mercados que produce en otros lugares.

 También al Banco de España (una de las instituciones, por no decir que la que más se equivoca habitualmente en sus predicciones) le sobra conservadurismo, servidumbres hacia los grandes poderes financieros privados y, sobre todo, anteojeras ideológicas que le nublan la realidad que se encuentra a medio metro de sus ojos.

Es evidente que este tipo de monedas no son la panacea. Ni son “una bomba de relojería”, como dice Lacalle, ni son el bálsamo de Fierabrás, como creen algunos. Son un instrumento más, pero muy a tener en cuenta hoy día porque, si hay algo obvio, es que el mundo de las finanzas está patas arriba y ha creado ya demasiados desastres. 

 Por eso, en lugar de descalificar estas experiencias y propuestas con tan escaso fundamento lo que a mi juicio se debería hacer es leer más a favor y en contra, analizar separadamente la utilidad de instrumentos que en realidad son de muy distinta naturaleza (moneda complementaria al euro a escala nacional, monedas complementarias regionales o locales, monedas sociales, criptomonedas,…) y mantener sobre todo ello un debate transparente y en positivo."                (Juan Torres López, CTXT, 18/11/16)

Una alternativa para superar la crisis... una moneda complementaria al euro a escala nacional y digital: una europeseta electrónica de circulación interna:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:



Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

La industria se hunde... lanza un SOS para frenar el hundimiento del tejido productivo

"La industria se hunde. Este es el mensaje que ha trasladado este lunes a la opinión pública buena parte del tejido productivo del país. Harto de que la industria vaya perdiendo peso en la economía, tanto en términos de empleo como en relación al producto interior bruto (PIB).

El documento, que se hace público semanas después de que en el organigrama del Gobierno haya desaparecido como un departamento singular el Ministerio de Industria (ahora es una secretaría de Estado), lo suscriben algunas de las patronales más significativas, como el automóvil, la alimentación y bebidas, la industria petrolífera, el metal, el textil o el cemento, además de los sindicatos UGT y CCOO, que reclaman un impulso industrial para hacer frente a la degradación de la calidad en el empleo.

En total, 14 organizaciones que reclaman, entre otras cosas, una auténtica política energética comprometida con la rebaja de costes para las empresas. “Es imprescindible que, de forma prioritaria, se desarrolle, programe y regule una política energética estable que permita garantizar el suministro energético a un precio competitivo”, se dice en el documento. 

En concreto, se reclama un modelo que prime la investigación, el desarrollo y la innovación de nuevas tecnologías sostenibles, que impulse la independencia energética española con el desarrollo de energías renovables, la cogeneración y los recursos autóctonos, y que preserve los sistemas de gestión de la demanda.

Igualmente, se pide diseñar una política de infraestructuras logística y de transporte, así como acelerar el acceso de las empresas radicadas en España a los mercados internacionales. Y, en este sentido, se demanda una política de I+D+i que apueste por la actividad innovadora de las empresas y, por otra parte, permita atraer y desarrollar en España centros públicos, privados y mixtos avanzados y especializados en aquellas áreas transversales y esenciales para dotar de base tecnológica a la industria. Para lo cual, se dice, es imprescindible una política de formación que “garantice el desarrollo del talento y de la capacitación de los trabajadores a lo largo de la vida laboral”.

En el mismo sentido, se reclaman medidas fiscales encaminadas a impedir una ruptura del mercado interior por razones de competencias territoriales. En particular, con la excusa de la existencia de razones medioambientales que solo “distorsionan la libre competencia y merman la competitividad del tejido industrial”.

Igualmente, se pide una política de inversión, internacionalización e impulso de comercio exterior que asuma los objetivos de atracción de inversiones productivas industriales y facilite la penetración de la producción española en mercados exteriores. En este marco, se pide al nuevo Gobierno que inste a la Unión Europea para que en los nuevos acuerdos comerciales se incluyan los criterios éticos, de defensa de los derechos humanos, de los principios y derechos fundamentales del trabajo, y del compromiso con la lucha contra el cambio climático en el alcance de los mismos.

Los firmantes del acuerdo, en el mismo sentido, piden que, para promover la sostenibilidad de modo global, “debe simultáneamente salvaguardarse la competitividad de las empresas industriales radicadas en nuestro país para evitar su relocalización en lugares donde la producción se realiza con estándares de seguridad y protección del medio ambiente sensiblemente inferiores a los europeos”. 

Es decir, una política proteccionista para evitar que las empresas deslocalicen su producción en territorios con menos costes que desprecian los derechos laborales o las normas medioambientales.
Por último, se reclama un Pacto de Estado por la Industria encaminado a que los poderes públicos se comprometan a regenerar el tejido productivo.

Los datos más recientes de Eurostat sitúan el valor añadido industrial de España en un progresivo deterioro. Ha pasado de representar un 21,4% en 1995 al 18% en 2015, lo que significa algo más de dos puntos del PIB por debajo de la media de la eurozona.

 En términos de puestos de trabajo, la comparación es, igualmente, más que evidente. El empleo representaba en 1995 en España el 18,5% de la ocupación total, pero en 2015 su peso había bajado hasta el 11,9%. Por lo tanto, tres puntos menos que en la zona euro."               (El Confidencial, 28/11/16)

Rajoy nos quieren quitar de golpe ocho mil millones para reconducir el déficit que él ha disparado

"Lo ha vuelto a hacer. El partido de Montoro y Rajoy ha vuelto a subirnos los impuestos a todos. Sí, a todos. A algunos de forma directa (fumadores, consumidores de determinadas bebidas, empresas), pero a todos de manera indirecta ya que los impuestos siempre, inevitablemente, se repercuten. 

¿Alguien piensa que arrancarle miles de millones de euros adicionales a las empresas no va a tener una fuerte incidencia en los precios de sus productos y servicios, que terminamos pagando los consumidores? ¿De verdad alguien cree que este nuevo mordisco a las empresas grandes no va a traducirse en menos compras de éstas a las pymes que las abastecen o prestan servicios, renegociando a la baja sus precios y poniendo en riesgo su continuidad? 

En el país con mayor paro de Europa, ¿de verdad hay ingenuos para quienes este hachazo fiscal no guarda relación con la capacidad de mantener o aumentar la plantilla de las empresas afectadas, para no hablar de la nómina de sus proveedoras más pequeñas y débiles? (...)

Cuando los gobernantes nos quieren quitar de golpe ocho mil millones de euros más para tratar de reconducir el déficit desbocado que ellos mismos provocaron, intentan ocultárnoslo con milongas.

“Pagarán las empresas, los fumadores, los obesos que se hinchan a cocacolas (pero es por su bien), nunca el buen ciudadano correcto, ascético y sano” podría ser el resumen de la sarta de embustes que nos largó Cristóbal Montoro, trufada de las burdas gracietas y la torpe chabacanería a la que tanto cuesta acostumbrarse.

 “Lo que se ve” es a quién ha decidido aplicar esta nueva extorsión oficial la mafia institucionalizada que llamamos Estado. “Lo que no se ve” es quiénes terminaremos pagándola en realidad, es decir, de una u otra manera, todos. Las ramificaciones de cualquier alza fiscal van mucho más allá de los efectos inmediatos, y los tahúres como Montoro se valen de la ignorancia que ellos mismos fomentan y de la natural pereza intelectual de los ciudadanos.

Ojos que no ven, bolsillo que al principio no siente y que, cuando sienta, no vinculará los aprietos con la subida de impuestos, al no haberla pagado directamente. “Lo que no se ve” es mucho más grave que “lo que se ve”.

Lo anunciado el viernes sólo es el principio. Si con mayoría absoluta, un PP convertido a la socialdemocracia ya nos hizo más de cincuenta subidas de impuestos, qué no nos hará ahora que tiene la excusa de necesitar el apoyo de los socialdemócratas de toda la vida (PSOE) y de los nuevos socialdemócratas aspirantes a bisagra troncal del sistema (Ciudadanos).

 Y esa misma excusa le sirve al PP para entorpecer aún más el empleo aumentando las cotizaciones para tapar con un dedo la vía de agua de un Estado asistencialista quebrado.  (...) 

Ante las medidas adoptadas, una vez enfriada la indignación que provocan, cabe reflexionar sobre cómo plantarles cara. Las empresas y los particulares tendrán que hacer cuentas… o hacer las maletas. La asfixia fiscal española ya es en muchos casos insoportable. Al ciudadano medio, el Estado ya le arrebata la mitad de cada hora de trabajo.

 Y le pone dificilísimo encontrar empleo porque lo que tiene que pagar la empresa es brutal. Y le expulsa del mercado de trabajo como a un trasto viejo si no alcanza a producir por el valor que los sesudos políticos imponen como salario mínimo. Y encima le chulea diciendo que todo esto es por su bien y que mucho ojito con fumar, o con tomarse un cubata, no vaya a enfermar y le cueste dinero a su amo, el Estado.(...)"               (Juan Pina, Vox Populi, 05/12/16)

La derrota de Renzi es una derrota del modelo de ruptura por arriba planteada por la troika para los pueblos del sur de Europa

"Hay cifras a las que es difícil no dar crédito: la victoria del 'no' en el referéndum constitucional, que ha aplastado con un impresionante 59,1% al 'sí' (41,9%) no admite discusión. 

El engaño de los datos inflados ad hoc o incluso manipulados, como en el caso del Ministerio de Trabajo en septiembre pasado con las cifras de empleo y crecimiento, no son posibles cuando el país se divide con arreglo a una línea de demarcación precisa. 

El referéndum ha dividido de hecho a la ciudadanía, aunque no de forma quirúrgica, dada la heterogeneidad del frente de rechazo a la reforma constitucional (y, en menor medida, también del frente del 'sí').  (...)

En pocas palabras, se ha impedido que Renzi hiciera las instituciones aún más autoritarias y centralizadas, en conformidad con su pretensión de convertirse en un “príncipe” contemporáneo. No podemos dejar de mencionar también la construcción de un clima de terror mediático que la prensa, las instituciones financieras, los líderes políticos y las personalidades del mundo del espectáculo han contribuido a formar en las últimas semanas con el objetivo de mantener las opciones de Renzi. (...)

Después de todo, una cosa está clara: el voto del domingo ha supuesto un terremoto para las cúpulas del poder económico y político en Europa, que auspiciaban la ruptura por arriba para que el poder ejecutivo se convierta en un mero elemento de compatibilidad entre las decisiones de la Troika y los ciudadanos. (...)

La deslegitimación de Renzi ha sido sancionada en las urnas por aquellas personas que han tenido una experiencia igual a cero de las garantías constitucionales y legales que corresponden a un mundo laboral pretérito y no a ellas (estudiantes, autónomos, precarios del sector servicios, trabajadores ocasionales sin contrato, remunerados con la fórmula de los llamados voucher [tipo de trabajo temporal para extranjeros que no da derecho a obtener permiso de residencia]) y por aquellas que sí tienen esas garantías, pero que han visto cómo este tipo de protecciones se desmoronan poco a poco.

Un factor reúne a ambos sujetos: el hecho de que sus expectativas de futuro son nebulosas, oscurecidas por la tendencia constante a vivir un empeoramiento de sus condiciones de vida.

Un futuro negro que amenaza constantemente las vidas de la mayoría de los ciudadanos italianos (y europeos, degradando su presente, aplastado por el peso del currículum que se ha de aumentar a través de prácticas no remuneradas, de la necesidad de experiencia laboral, de encontrar un empleo antes de que por el despido por motivos económicos se enfrenten a la pérdida del que aún tienen; un presente cancelado y envenenado por las grandes obras e infraestructuras innecesarias que contaminan el medio ambiente, destruyen la naturaleza, y empobrecen comunidades a costa de las ganancias de unos pocos. (...)

Los partidarios del ‘sí’, sin embargo, se han reducido a ser un grupo de ejecutivos y cuadros del partido, leales al voto al Partido Democrático, junto a quienes en el mundo del trabajo pueden disfrutar de los privilegios porque son gerentes y / o empleadores, o los que creen (y esperan) salir ganadores en la selva de la meritocracia y la competitividad en el mercado. En el territorio nacional, el ‘sí’ continúa apoyándose en las plazas fuertes históricas del hilo rojo del PCI-DS-PD, como la Toscana y Emilia Romagna, aunque haya comenzado el desmoronamiento algunas fortalezas históricas.

"Yo soy el que pierde, no vosotros" dice el primer ministro, convencido. El intento de volver a utilizar in extremis el personalismo esconde la voluntad de reciclar el Partido Democrático, el trabajo del gobierno y el legado político de estos dos años y medio. 

Por el contrario, se debe declarar enfáticamente que la derrota es de todo el proyecto y la propuesta del Partido Democrático: Renzi y su partido han perdido la batalla para recuperar un capital de consentimiento político, con el pueblo, frente a su izquierda, con gran parte de su derecha y frente a Europa.

Sus incursiones en los grandes salones europeos para una mayor flexibilidad en las cuentas públicas deberían haber supuesto un nuevo impulso hacia un resultado favorable del referéndum. Las promesas obtenidas con la Ley de equilibrio presupuestario tenían un único objetivo: acelerar las reformas estructurales en el país (léase las restricciones de derechos) y la remodelación de todo el sistema bancario nacional.  (...)

Lo que pretenden la Liga Norte de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas de Grillo es la alternancia de gobierno apoyándose en los cuerpos y las pasiones tristes de la peor xenofobia, el cierre identitario, el retorno a un pasado mítico que garantiza la estabilidad. 

A pesar de los cantos al ‘Italexit’ y al cierre de las fronteras (como si ahora fueran altamente permeables), vimos después de la elección de Trump y del propio Brexit que las oligarquías financieras se adaptan bien a la "deriva populista y autoritaria" y que las bolsas siguen respirando sin dificultad.

La construcción de la alternativa, sin embargo, nos habla de otra cosa, tiene un objetivo completamente distinto, y nos ha hablado en los meses de campaña dentro de los comités de base, de barrio, en las escuelas, en las universidades, en los espacios de vida de la ciudad, y se hizo notar como un estallido contra el último cónclave de la Leopolda de Renzi, así como el pasado 27 de noviembre en Roma [manifestación de miles de personas contra la reforma]

Sólo abriendo este otro camino, que trata de contenidos específicos que no son los del statu quo y los de la revisión de la Constitución, se puede evitar la retórica generalista empleada por la derecha y dar vida a las agendas de los movimientos. Por supuesto, es una tarea difícil que sólo acaba de comenzar, pero aún así ha construido una legitimidad que facilita las condiciones para que se den espacios reales de movimiento fuera de la retórica nostálgica. (...)"             (Global Project  , Diagonal, 06/12/16)

Renzi se va... puede llegar Grillo... pero lo seguro es que en 2018 se acaban las ayudas del BCE de Draghi... ¿y entonces?

"(...) Durante tres años hemos discutido sobre Renzi y su forma herética de hacer política. Durante un año hemos debatido sobre el sí y el no. Los problemas abiertos por el resultado de la votación son tantos y tan grandes que ahora ya no queda tiempo ni para discutir. Se abre una crisis ciega y complicada. (...) 

El que sale claramente beneficiado del referéndum no es el líder de la ultraderechista Liga Norte, Matteo Salvini, tampoco su socio Berlusconi; es Beppe Grillo. Coge cada vez más cuerpo la estrategia que anunció por streaming hace tres años: no aliarse con nadie, no permitir ninguna coalición, con el objetivo de que la mayoría absoluta, tanto en la Cámara como en el Senado, caiga en las manos del Movimiento Cinco Estrellas. (...)

 Ahora el problema más serio es el vencimiento de 2018. Volvemos a la italianísima inestabilidad, a la precariedad de los Gobiernos y de las mayorías tras las incertidumbres electorales. Si hubiese ganado el sí, el país habría llegado de un salto a 2018. Así, por el contrario, llegaremos en condiciones de extrema debilidad. ¿Qué pasa en 2018? Que se acaba el Quantitative Easing, el gran plan de estímulos, del BCE y la ayuda indirecta que Mario Draghi ha dado a las finanzas de nuestro país."             (Giancarlo Santalmassi, CTXT, 05/12/16)


Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
  Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

7.12.16

Renzi dimite. ¿Quién salva ahora a los bancos? La recapitalización de Monte Paschi di Siena, Unicredit, Banca Popular de Vicenza y Banca Veneto en el aire... ¿a la espera de la 'troika'?

"Después de tres sonoras bofetadas en pocos días --la reforma de la Administración Pública, la reforma de las bancas populares [similares a las antiguas cajas de ahorro españolas] y la reforma de Constitución-- Matteo Renzi no podía abrigar esperanza alguna de permanecer en el Palazzo Chigi [sede del Gobierno italiano]. 

Y ha sido él mismo el encargado de pasar el testigo al confirmar que no tenía ningún interés en seguir calentando la poltrona. El problema ahora es saber qué pasará tanto desde el punto político como en el frente económico o en el más caliente de los mercados financieros y de los bancos en particular. 

Y, más aún, del comportamiento del euro como moneda única puesto que Italia, mucho más que Grecia, ha sido considerada el eslabón débil de la construcción europea.  (...)

El coro de voces que reclaman la celebración inmediata de elecciones --el movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte, sobre todo-- se va a dejar oír enseguida y no es descartable que Mattarella decida disolver las Cámaras y convocar comicios anticipados.  

En todo caso, los problemas más acuciantes son de tipo económico, concretamente las recapitalizaciones de algunos bancos como Monte Paschi di Siena, Unicredit, la Banca Popular de Vicenza y la Banca Veneto.

 El consorcio de bancos gestionado por JP Morgan y Mediobanca, que había aprobado un plan para recapitalizar en varias fases Monte Paschi di Siena con 5.000 millones, puede verse ahora en dificultades. Con la conversión voluntaria de obligaciones subordinadas solo ha ingresado 1.000 millones y, ahora, con la victoria del No, el fantasma de la inestabilidad política se hace real. 

De esta manera resulta más que probable que los grandes inversores, como Catar, den un paso atrás poniendo en aprietos al consorcio que, en estas condiciones, no firmará el compromiso para lanzar al mercado la ampliación de capital.  (...)

Sin un gobierno a la vista, ¿quién asumirá la tarea de decidir si y cómo se interviene en Monte dei Paschi? Esta es la pregunta que se están haciendo ahora los analistas y los representantes de las finanzas internacionales. 

Probablemente sea el regulador, es decir, el Banco de Italia, de acuerdo con el Banco Central Europeo, quien certifique que Paschi di Siena no está en condiciones de recurrir a los mercados para financiarse y rellenar el agujero de 5.000 millones que se abrirá con la devaluación de los créditos deteriorados. Las posibilidades que se plantean son entonces dos:

1. Conversión forzosa de las obligaciones subordinadas --unos 4.200 millones de euros--, con el objetivo de proteger a los pequeños ahorradores que poseen casi la mitad de estas, unos 2.100 millones.

2. La llamada solución de la banca. La separación en un banco bueno, recapitalizado con dinero público, y un banco malo que agrupe todos los créditos deteriorados, cuya devaluación implicará un reajuste del capital y la transformación en acciones de todas las obligaciones subordinadas y quizá también parte de las senior.

La única manera de evitar un efecto dominó en otros bancos italianos es una oportuna intervención en Monte dei Paschi. Unicredit necesita una inyección fuerte de capital --entre 8.000 y 13.000 millones-- y lo mismo sucede con las entidades vénetas controladas por el fondo Atlante. Estas operaciones no van a poder financiarse en los mercados en una situación de inestabilidad política. 

Y la alternativa sería la que ha propuesto Reuters hace unos días, cuando reveló que se habían realizado estudios a nivel europeo para saber si cabía la intervención del fondo Omt (Outright Monetary Transactions), el cual podría llegar a intervenir siempre y cuando se aprobara un plan integral de saneamiento bajo la supervisión del BCE, la UE y el FMI. Es decir, en Italia desembarcaría la llamada Troika, una especie de comisariado."              (Giovanni Pons, CTXT, 05/12/16, este texto se ha publicado en Businessinsider.com, un blog de La Repubblica. )


 Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
 
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

El populismo pretende echar abajo los dogmas de lo políticamente correcto y hablar de los valores, preocupaciones y ansiedades de la gente... es lo que hizo Trump

"(...)  los líderes y organizaciones populistas se han aprovechado de un vacío ético en el ámbito político para ofrecer al electorado una visión utópica de un mejor futuro para sus hijos, de una sociedad que les ofreciera una vida colectiva y personal con más sentido y esperanza. (...)

Si no es para defender el statu quo o defender las posturas dogmáticas de un partido, generalmente, se tratan los problemas sociales no como retos existenciales sino como problemas técnicos, que se pueden resolver con intervenciones científicas. Y se esconden las verdaderas dificultades de la tolerancia y convivencia detrás de afirmaciones vagas del pluralismo, diversidad e inclusión, que parecen decir todo y nada a la vez.

Nuestros representantes muchas veces no se atreven a ofrecer una defensa propiamente moral de sus políticas públicas, sino que reducen todo al imperativo casi religioso de incrementar el PIB a toda costa.

 La pobreza de nuestro discurso ético es reforzada por una doctrina de lo políticamente correcto, que protege ciertas prácticas políticas y creencias morales en modo absoluto de cualquier crítica, con la excusa de que los que se oponen al progreso son consumidos por odio o que sus juicios son invalidados por prejuicios irracionales.

Y aquí es donde entra el populismo, que finalmente pretende echar abajo los dogmas de lo políticamente correcto y hablar de modo cándido de los valores, preocupaciones y ansiedades de la gente. Así lo hemos visto de modo contundente en el caso de Donald Trump, que ha ganado la estima de una gran parte del pueblo estadounidense desafiando las normas de la corrección política «a lo grande». 

Populistas como Trump canalizan las frustraciones acumuladas de un pueblo que ha sido privado durante mucho tiempo de un foro público donde expresar y explorar sus inquietudes.
El populismo ha triunfado una y otra vez (y sigue triunfando) porque nuestra cultura no está preparada para responder de manera inteligente y sensata al surgimiento de este fenómeno en su propio seno. 

No tenemos la costumbre de discutir con nuestros conciudadanos de modo abierto y matizado sobre los valores éticos. Por ende, no sabemos dar una respuesta ponderada y sincera a los discursos políticamente incorrectos y a veces extremistas del populista.

Cuando el populista comienza a ganar terreno, los representantes de la cultura dominante lo desprecian por su falta de realismo político, o le acusan de amenazar nuestra civilización con sus lemas intolerantes y que se oponen a todo consenso medianamente aceptado. Lo descartan como un fanático que no merece su atención.

 Y un buen día, se dan cuenta de que este fanático está respaldado por una porción nada despreciable de sus conciudadanos. Y si discrepan con sus principios morales y políticos, ya es demasiado tarde para debatir con él, porque ha sacado a su país de Europa (Brexit) o ha instalado a Donald Trump en el Despacho Oval. (...)"             (David Thunder, El Mundo, 05/12/16)

Los fascistas austríacos han perdido la presidencia... pero pueden alcanzar el gobierno. Son los favoritos... ¿de qué se alegran los comentaristas?

"La mañana después de la derrota de la extrema derecha en Austria, el politólogo Benjamin Opratko rebaja la euforia: esto sólo es el principio. 

Pese a haber perdido la batalla por la presidencia austriaca ante el ecologista Alexander Van der Bellen, el ultraderechista Partido de la Libertad (FPÖ) ha obtenido su mejor resultado en 80 años.

En toda Europa se ha respirado al ver los resultados de las elecciones en Austria ¿Cuál es la sensación en su país?

Es cierto que ha habido un suspiro de alivio colectivo, sobre todo porque el resultado ha sido mucho más claro de lo esperado [en mayo, Van der Bellen se impuso por poco más de 30.000 votos, antes de que el Tribunal Constitucional invalidase el resultado por irregularidades en el proceso]. 

Sin embargo, al mismo tiempo la gente en Austria tiene claro que ésta no es la victoria definitiva. Este no es el final de la estrategia de la extrema derecha. Dicho esto: sienta muy bien ver sus caras en la televisión tras la derrota. Por una vez, no sonríen.

Austria podría celebrar elecciones generales en 2017. ¿Qué pasará si la extrema derecha consigue alcanzar el gobierno?

Esa es la parte más importante de su estrategia. Quieren controlar el Parlamento y no solamente ser parte del gobierno, sino liderarlo. Técnicamente, el presidente puede rechazar a ministros si considera que no están cualificados para el puesto, pero es el último recurso. Y hay que ser realistas: el presidente no puede rechazar a todo el Ejecutivo. 

Aún no sabemos cuándo serán las elecciones generales. Probablemente se celebran en primavera u otoño de 2017. Mi teoría es que el FPÖ no tiene sólo un proyecto de gobierno, sino un proyecto para transformar el Estado en una línea similar a lo que vemos en Hungría. Esto es, una reestructuración autoritaria del esqueleto del Estado y la sociedad civil. Ese es, creo, el auténtico peligro.

Aun así, esta derrota es un obstáculo en la estrategia de transformación del Estado del FPÖ.

Desde luego. Es un bache para ellos, pero muy relativo. Lo más importante son las próximas elecciones generales y alcanzar el liderazgo del gobierno. Y aunque han perdido estos comicios, han demostrado su potencial. Un 47% de votos es el mejor resultado de un partido de extrema derecha en Europa Occidental desde la Segunda Guerra Mundial. (...)

¿Llamaría a estos movimientos de extrema derecha ‘fascistas’ o ‘neo-fascistas’?

Hay grandes diferencias entre Aurora Dorada, en Grecia, que es abiertamente fascista y una organización neonazi, con formaciones como UKIP, el Frente Nacional de Francia o el Partido de la Libertad en Austria. En el caso del FPÖ, hay conexiones históricas obvias con el fascismo, pero no creo que se le pueda caracterizar como un partido fascista. Creo que hay fascistas en el partido, pero el proyecto no es fascista por el momento. 

En cualquier caso, lo que conecta a partidos como Aurora Dorada con otros como el Frente Nacional o el FPÖ es que todos politizan el sentido de crisis social y política en términos autoritarios, nacionalistas y racistas. No los llamaría fascistas, ni neofascistas. ¿Qué significará para Europa y para Austria? Pues que tendremos al primer jefe de gobierno abiertamente de ultraderecha en los llamados Estados occidentales de la Unión Europea.

¿Por qué la extrema derecha tiene tanta fuerza en Austria? Al fin y al cabo, Austria es un país relativamente rico, igualitario y desarrollado. Lo hubiera visto más fácil en Grecia o Italia, por la mayor desigualdad.

Dice mucho que esto no ocurra tanto en los países en los que la crisis ha afectado más, como Italia, Grecia o España. Demuestra que la crisis social y económica no trae implícita la llegada automática de la extrema derecha. Austria ha sido el país pionero en este tipo de experimentos de ultraderecha. Ya ocurrió en 1996 bajo el mando del antiguo líder del FPÖ, Jörg Haider, en la vanguardia de la Nueva Derecha.

 En cierto modo, ya entonces consiguieron articular un sentimiento de crisis. No una crisis económica, sino política. Ya en los años 90, la gente estaba harta de las viejas élites. Y esto es algo que ha vuelto ahora bajo un nuevo liderazgo, el de Hainz-Christian Strache. Así que en cierto modo tiene que ver con la historia del populismo de derechas austriaco, pero también con la completa ausencia de oposición de izquierdas. 

Austria no tiene ningún partido de izquierdas en el Parlamento. Los socialdemócratas llevan en el poder la mayor parte de los últimos 50 años, incluidos estos últimos años de crisis. Hay un Partido Verde que se centra sobre todo en votantes jóvenes de clase media-alta urbana. Así que no hay alternativa, en cuanto a oposición al sistema político que tenemos. Esa es la gran diferencia. (...)

Hay un argumento generalizado que explica el crecimiento de la extrema derecha como una reacción a la crisis de los refugiados. ¿Cree que es simplificar demasiado?

Completamente. Y en Austria queda aún más claro. El crecimiento del FPÖ no empezó con la crisis de los refugiados. Por supuesto, es algo que les ayuda a crecer porque saben cómo sacar partido a la situación, pero no se puede usar la crisis de los refugiados como algo determinante.

El factor más importante es la crisis económica mundial de 2008. Ahí fue cuando muchos de los partidos de derechas ganaron terreno, a causa de las políticas de austeridad que han sido implantadas por partidos de distinta índole. En este contexto, la ultraderecha se ofrece a ocupar el papel de oposición contra los mercados y las instituciones financieras, pero también contra las migraciones y el mundo globalizado.

Hemos visto un crecimiento del populismo de derechas a nivel global. Narendra Modi en India, Duterte en Filipinas, Turquía, Argentina, Brasil… ¿Están todos estos fenómenos conectados?

No están conectados desde un punto de vista estratégico, pero son todas reacciones nacionales a la crisis global. Obviamente, las circunstancias son muy distintas en diferentes partes del mundo, pero lo que se observa es una tendencia global hacia la adopción de medidas autoritarias, un ataque sobre la democracia y las libertades civiles. 

Se presenta como un fortalecimiento de la soberanía nacional contra los mercados globalizados, incluso cuando sus representantes están, a menudo, íntimamente relacionados con los mercados, como es el caso de Donald Trump. Es una narrativa de fortaleza nacional, de soberanía, que alcanza a muchas personas en estos tiempos de inestabilidad global. (...)

Los partidos del supuesto centro han aplicado políticas económicas radicales y extremistas durante la crisis. El centro ha desaparecido. Un ejemplo muy claro está en el Reino Unido. Los tories han implementado las medidas más extremas, incluyendo la decisión de salir de la Unión Europea.

 No se puede culpar sólo al UKIP, también a los conservadores. Eso es lo que Tsipras y otros políticos, también Podemos en España, supieron ver. En tiempos de crisis, no puedes elegir entre los extremos y el centro. Tienes que tomar decisiones."                 (Entrevista al politólogo Benjamin Opratko, La Marea, 05/12/16)

La Gran Coalición piensa que va a solucionar el agujero fiscal con parches de 7.500 miillones (de ilusiones, tabacos y colas). Sólo la recaudación perdida en paraísos fiscales es de: 7.400 millones... curioso

"Las decisiones sobre política fiscal tomadas por los gobiernos de Rajoy, y también por los últimos de Zapatero, no responden a ninguna planificación, ni ideología, sino a meros espasmos para cuadrar el déficit, una vez fracasada la hoja Excel de los Presupuestos.

 Solo así, se puede explicar las prisas para aprobar el último paquete fiscal, que será apoyado por la otra pata de la Gran Coalición, el PSOE, que incluye unas ligeras subidas de impuestos especiales (tabaco y alcohol) y un ensanchamiento de las bases imponibles en el Impuesto de Sociedades. (...)

Las cifras que aporta el ejecutivo en materia de recaudación, casi 7.500 mill€ se necesitan, son, de nuevo, un brindis al sol, que no tienen cotejadas con la realidad, y que sin duda responden, una vez, más a ejercicios de simulación en la oscuridad de los bajos del Ministerio en el antiguo edificio de Aduanas. Lo que sí sorprende es que hasta ahora, se podían deducir las empresas las pérdidas cuando tenían participadas que operaban en paraísos fiscales. 

Es decir, una forma de diluir beneficios era comprar o crear una filial en un paraíso fiscal, declarar pérdidas, como hacían algunas entidades financieras, y luego descontar esas pérdidas del resultado consolidado. Estas prácticas, tan injustas como insolidarias, reflejan hasta qué punto, las grandes corporaciones han estado mimadas por los diferentes gobiernos, aunque el primero de la clase fue, curiosamente, el mal llamado socialista de Zapatero.

 Estas grandes corporaciones, cuyos despachos de abogados y fiscalistas, dictan la política fiscal de los gobiernos, crean menos empleo que las empresas de menor tamaño y su contribución a las arcas públicas, resultaba ridícula, por más que los grandes liberales salgan en tromba a defenderlas, con el argumento que suponen y engordan la marca España, engendro de marketing para gloria de los grandes grupos empresariales que beben y se nutren del BOE.

 Con estos parches fiscales, un pellizco del tabaco, otro del alcohol, solo licores espirituosos ya que el vino y la cerveza son saludables, por lo que no cabe desincentivar el consumo, y los anticipos del Impuesto de Sociedades, la Gran Coalición ya piensa que va a solucionar el problema del agujero fiscal donde todos los años se licuan y se blanquean miles de millones de euros.

 Las mejores estimaciones apuntan a que solo en el IRPF se calcula que el fraude alcanza los 20.0000 mill€, casi un 2% del PIB, junto a las rentas en paraísos fiscales que se cuantifican en más de 144.000 mill (7.400 mill de recaudación perdida).  (...)

Como la práctica y la filosofía fiscal en España es compartida por PP y PSOE, se entiende la rapidez con la que se han puesto de acuerdo en los últimos días para acometer este pastiche fiscal, amén de la subida del salario mínimo y por supuesto el techo de gasto y la traca final de los Presupuestos.

 Con estas ayudas políticas, el PSOE salva al PP de las garras de Ciudadanos, que pretendía darle un giro más liberal a la política económica, y por supuesto pretendía eliminar el salario mínimo, variable denostada por las huestes de Garicano, al estilo de los académicos anglosajones. (...)

 Lamentablemente, la Gran Coalición no acometerá la gran reforma fiscal que necesita España y que pasa por una equiparación de la fiscalidad de rentas del trabajo y capital, por una verdadera cruzada contra el fraude en rendimientos de capital mobiliario, por la instauración de un impuesto que grave la riqueza y por supuesto la equiparación de la fiscalidad de sucesiones en toda España. 

Seguimos siendo un país con baja presión fiscal relativa respecto a nuestra posición en el PIB europeo, con un 34,4% del PIB, muy lejos de Francia (47.8%), Alemania (39,8%), Italia (43,7%) y por supuesto los países nórdicos, todos ellos en el umbral del 40%.  En resumen, las medidas que se han aprobado por RD, como le gusta al PP, no van a solucionar los graves problemas de recaudación que tiene España. 

Como el PSOE ha asumido el techo de gasto impuesto por el PP, que consolidad los recortes ya realizados en 2016, cuando la recaudación se desvíe y no cumplamos el déficit (3,3% en 2017), el sentido de Estado les obligará a recortar más gasto. Qué pena de capital político tenemos en España y que solos estamos los ciudadanos."               (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 05/12/16)

Renzi, el que no fué elegido por nadie, dimite. Los italianos también le dan la espalda a la UE... están contra el euro, los recortes y la austeridad impuesta por la Merkel

 "Se han vuelto a equivocar y por mucho. Renzi ha perdido rotundamente

Poco han servido las tradicionales apelaciones al miedo, a unos mercados en rebelión permanente y a la inestabilidad, a los peligros -típicamente italianos- de la ingobernabilidad. De hecho las “reformas Renzi” se pretendían legitimar invocando los sagrados nombres de la eficacia, de la confianza y de la necesaria e ineludible convergencia con Europa.

 El escenario ha sido el ya conocido en estos últimos tiempos: una sólida alianza de los grupos de poder económicos y mediáticos, con una parte nada desdeñable de la clase política y la intervención directa de las instituciones de la Unión Europea en favor del, hasta ahora, primer ministro italiano, a lo que habría que añadir, un toque específico de distinción, la interesada colaboración del presidente Obama. Se han vuelto a equivocar y no será la última vez.  (...)

El problema es en todas partes el mismo: ¿Cómo conseguir por vías democráticas que las poblaciones, la ciudadanía, renuncien a derechos sociales históricamente conquistados, a libertades civiles consagradas en los textos constitucionales y consientan convivir el resto de sus vidas con una degradación permanente de las condiciones de trabajo y existencia?

Éste es el problema real que las buenas conciencias de las izquierdas no quieren afrontar: que el capitalismo realmente existente (el capitalismo monopolista-financiero) es crecientemente incompatible con la democracia constitucional y que exige -es la clave- una redistribución sustancial de renta, riqueza y poder en favor de las clases económicamente dominantes, de la oligarquía. Parafraseando un viejo eslogan, “es el poder estúpidos, es el poder”.

No se trata de conspiraciones, que las hay y en todas partes. Es más simple: organizar la política, llevarla a cabo y conseguir determinados objetivos más allá y más acá de unas instituciones puestas en crisis precisamente -no se debería olvidar- por los que mandan y no se presentan a las elecciones.

No es casualidad que allá por mayo de 2013 el conocido banco de inversiones JP Morgan emitiese un informe titulado “El ajuste de la Zona Euro, una tarea a medio hacer” donde se defendía abiertamente la derogación de las constituciones democráticas de la Europa del Sur. La narrativa era clara y sin demasiados rodeos: nuestras Constituciones son la herencia de conquistas democráticas obtenidas después de largas y duras dictaduras, donde la influencia de la izquierda fue muy fuerte, lo que les dio un “sesgo socialista” incompatible con el tipo de capitalismo dominante hoy en el mundo.

Para decirlo de otra forma, los derechos sociales, laborales y sindicales, las libertades reales conquistadas en eso que se ha venido en llamar Estado Social son un obstáculo a la globalización capitalista y a las instituciones de la Unión Europea y, por lo tanto, deben de ser superadas.

 Asombra la claridad, de un banco como JP Morgan, que tiene el mérito de ser uno de los culpables de la crisis financiera internacional, caracterizado -así lo puso de manifiesto el Congreso de los EEUU- por sus prácticas delictivas, irregulares, cuando no abiertamente mafiosas. (...)

La ley “Renzi-Boschi” no entraba directamente en los aspectos dogmáticos o en los grandes principios constitucionales y se centraba en los aspectos orgánicos capaces de garantizar un Ejecutivo fuerte, con mayor discrecionalidad y con mayor capacidad de eludir los controles parlamentarios. La paradoja es ésta: para profundizar en el proceso de integración europea es necesario limitar la democracia y superar los principios del constitucionalismo social.

El horror a la democracia se hará cada día más evidente. Para los grupos dirigentes la construcción de lo que ellos llaman Europa, en realidad es la UE, es demasiado importante para dejarla en manos de la ciudadanía, de las mujeres y hombres comunes y corrientes.

 Nada es más utópico, menos realista que pensar que se pueden mantener nuestras libertades, nuestros derechos y nuestra cualidad democrática defendiendo un tipo de construcción europea que se basa en un gigantesco proceso de acumulación por desposesión en favor de una minoría oligárquica cada vez más cerrada y con más poder."               (Cuarto Poder, Manolo Monereo, 05/12/16)


 "(...) Y en cierta manera, los italianos también le han dado la espalda a la Unión Europea porque los partidos de la oposición que defendían el ‘no’ se han declarado en contra del euro, la moneda única a la que todos culpan de la austeridad y los ajustes fiscales impuestos por Angela Merkel en Europa.(...)

La derrota de Renzi y de su referéndum abre en Italia un tiempo electoral y de clara inestabilidad política por causa de la fuerza del populista Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo, que aparece en los sondeos como primer partido de Italia, y por la reaparición, cual momia recauchutada, de Silvio Berlusconi en la compañía de los separatistas de la Liga del Norte en la Padania.

Así, lo del populismo de izquierdas en Grecia o el triunfo de Alexis Tsypras en Atenas se puede repetir pronto en Roma con este nuevo populismo ‘a la italiana’, pero en un país importante que es la tercera economía de la UE. De manera que lo que pase en Italia va a contagiar e toda Europa y España ahí incluida.

Y ya veremos qué ocurre en unos pocos meses con las elecciones presidenciales de Francia, de las que se retira François Hollande para no perder ante el duelo inevitable entre Fillon y Le Pen. Y veremos también lo que ocurre en este 2017 en los comicios legislativos de Alemania en los que Merkel se presenta por cuarta vez pero en este caso sometida a la presión de una extrema derecha nacionalista que no cesa de crecer. (...)"         (Pablo Sebastián, República.com, 05/12/16)


"Matteo Renzi ha dimitido tras perder de forma rotunda el referéndum en Italia. El 'No' ha ganado con casi 20 puntos de ventaja sobre el 'sí' ─59,7% frente a 40,3%─. 

 El resultado lleva a la inestabilidad institucional a uno de los países fundadores de la Unión Europea (UE) en un momento en el que el proyecto europeo aún se tambalea por el Brexit y tiembla ante el empuje de formaciones de extrema derecha, declaradas antieuropeas, en diversos países. (...)

Renzi convocó el referéndum para poder sacar adelante una reforma constitucional con la que pretendía eliminar la función legislativa del Senado y conseguir así más poder para su Gobierno y agilizar la aprobación de leyes. Renzi podría seguir en el poder hasta la celebración de nuevas elecciones parlamentarias o dejar paso a un nuevo jefe de Gobierno, bien a un miembro del Partido Democrático o a un tecnócrata nombrado por Mattarella. (...)

La renuncia de Renzi abre una nueva crisis en la Unión Europea. Bruselas, tras la victoria del Brexit en el referéndum del pasado mes de junio en Reino Unido, veía con especial preocupación la celebración de la consulta italiana. El fin del Gobierno de Renzi amenaza con crear un vacío de poder en el país y crear un foco de inestabilidad para el bloque comunitario en la que es la tercera economía de la zona euro.
Poco tiempo después del anuncio del primer ministro italiano, el líder del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Beppe Grillo, no tardó en reclamar elecciones anticipadas. Su formación, contraria a la reforma de Renzi, cuenta, según los estudios de intención de voto, con muchas papeletas para quedar en primera posición en las generales. "Se debe votar lo antes posible. Los partidos harán de todo para alargar y llegar a septiembre de 2017 para recibir 'la pensión de oro' (parlamentaria). No se lo permitiremos", dijo Grillo en su blog, en un artículo titulado "¡Viva!". (...)

También la líder del partido Fratelli d'Italia, Giorgia Meloni, reclamó la renuncia de Renzi. "El de Renzi es un gobierno que no ha elegido nadie y tiene que dimitir. Este ha sido un mensaje clarísimo de los italianos que tienen el derecho de elegir su propio Gobierno", dijo. Mientras, el vicesecretario del Partido Democrático, Lorenzo Guerini, anunció que probablemente este martes se convocará a la dirección del partido para valorar el éxito de la votación y analizar las iniciativas políticas que deberían asumirse.(...)"            (Público, 04/12/16)

Hace 5 años advertí del riesgo de una presidencia de Trump. Vengo de Italia, así que ya había visto esta película con Berlusconi. La de desatar una reacción en la izquierda que generase simpatía en los electores moderados

"Hace cinco años, advertí acerca del riesgo de una presidencia de Donald Trump. La mayoría se rio. Creyeron que era algo inconcebible.

No se debió a ningún poder de clarividencia en particular. Vengo de Italia, así que ya había visto esta película con Silvio Berlusconi, el primer ministro que encabezó el gobierno italiano por un total de nueve años entre 1994 y 2011, como protagonista. Sabía bien cómo se desenvolvería la trama.

Ahora que Trump es presidente, analizar las similitudes con Berlusconi podría ofrecer una importante lección para saber cómo evitar que una victoria que se alcanzó con una diferencia mínima se transforme en un percance de dos décadas. 

Si alguien cree que los límites del mandato presidencial y la edad de Trump podrían salvar al país de ese destino, más vale que lo piense bien. El mandato del nuevo presidente podría convertirse con toda facilidad en la dinastía Trump.

La principal razón por la cual Berlusconi logró mantenerse en el poder en Italia por un periodo tan largo fue la incompetencia de la oposición. Se obsesionaron con tal saña con su personalidad que, en esencia, desapareció el debate político; se concentraron tan solo en ataques personales, cuyo único efecto fue aumentar la popularidad de Berlusconi. 

Su secreto fue tener la habilidad de desatar una reacción en sus oponentes de izquierda que generaba una simpatía instántanea en la mayoría de los electores moderados. Trump no es diferente.

 Ya vimos esta dinámica durante la campaña presidencial. Hillary Clinton se concentró tanto en explicar cuán malo era Trump que muchas veces no promovió sus propias ideas, no dio razones positivas por las cuales votar por ella. Los medios se dedicaron con tanto empeño a ridiculizar el comportamiento de Trump que solo consiguieron darle publicidad gratuita. (...)

La experiencia italiana nos muestra cómo es posible vencer a Trump. Solo dos hombres en Italia han ganado una competencia electoral contra Berlusconi: Romano Prodi y el primer ministro actual, Matteo Renzi (aunque solo en una elección europea en 2014). Ambos trataron a Berlusconi como a un oponente ordinario. Se concentraron en los problemas, no en su carácter. 

Aunque de distintas maneras, a ambos se les consideraba como outsiders, no formaban parte de la casta política de Italia.
El Partido Demócrata debería aprender la lección. Debería evitar lo que hicieron los republicanos después de que el presidente Obama asumió al poder. La oposición preconcebida a cualquiera de sus iniciativas no solo envenenó el pozo de Washington, sino que enardeció la reacción en contra de la clase gobernate (aunque fue una estrategia electoral exitosa para el partido).

 Hay muchas propuestas de Trump con las que pueden estar de acuerdo los demócratas, como las nuevas inversiones en infraestructura. La mayoría de los demócratas, incluidos políticos como Hillary Clinton y Bernie Sanders, y economistas como Lawrence Summers y Paul Krugman, han respaldado la idea de que la infraestructura puede hacer que aumente la demanda y también el número de empleos entre los trabajadores sin estudios universitarios. 

Quizá algunos detalles difieran del plan republicano, pero la oposición demócrata ganará credibilidad si intenta encontrar los puntos que tienen en común en vez de enfrascarse en las diferencias.

Además, si la oposición se concentra en la personalidad, coronaría a Trump como el líder del pueblo en la lucha contra la casta de Washington. También debilitaría la voz de la oposición en temas problemáticos, donde es importante sostener una batalla de principios.

Los demócratas también deberían ofrecer a Trump ayuda para combatir el grupo en el poder dentro del Partido Republicano, una oferta que revelaría si su populismo es discurso hueco o una posición real. Por ejemplo, con el apoyo de Trump, la plataforma republicana solicitó que se volviera a instituir la Ley Glass-Steagall, la cual separaría la banca de inversión de la banca comercial. Los demócratas deberían declarar que apoyan esta separación, una política a la que se oponen muchos republicanos.

 Lo último que quieren es que Trump use a la clase dominante republicana para ocultar sus propias fallas y haga caer sobre sus hombros la responsabilidad de bloquear las reformas populares que prometió durante la campaña y quizá nunca pretendió aprobar. Lo único que conseguirían con ello es alimentar su imagen de héroe del pueblo encadenado por las élites.

Por último, el Partido Demócrata debería encontrar un candidato creíble entre sus líderes jóvenes, alguien que no pertenezca a los brahmanes del partido. La noticia de que Chelsea Clinton piensa postularse como candidata es la peor posible. Si el Partido Demócrata se convierte en una monarquía, ¿cómo podrá combatir las tendencias autócratas de Trump?"                (, The New York Times, en Revista de prensa, 28/11/16)

5.12.16

Europa empieza a dar asco... justifica que se pueda “perdonar” el déficit que genere el gasto militar y no el gasto necesario para salvar vidas humanas o el empleo y los ingresos de millones de personas y empresas

"Los dirigentes europeos parecen empeñados en que no pase un día sin que las personas corrientes tengamos que sentir algo más que vergüenza de lo que hacen en materia económica (por no hablar de otras decisiones en temas incluso de mayor calado humano como el de los refugiados).

Se siente vergüenza cuando se empecinan en aplicar políticas que son un manifiesto fracaso pero se siente algo peor cuando se comprueba que no lo hacen por error sino como una farsa gigantesca para poder darles todavía más a los que ya lo tienen casi todo.

Se siente algo mucho peor que vergüenza cuando se tiene noticia de propuestas como la que acaba de lanzar  la comisaria europea de Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska, como siempre de modo sibilino y completamente al margen de las instituciones representativas y del debate democrático.

Según ha dejado caer la comisaria, la Comisión Europea pretende promover un amplio programa de gasto militar que quedaría exento a la hora de calcular el déficit público que, como se sabe, no debe superar el 3% del PIB de cada economía.

Como he explicado en el libro que acabo de publicar (Economía para no dejarse engañar por los economistas. Ediciones Deusto), este criterio del tres por cien no tiene  base científica ninguna. No hay nada, absolutamente nada que lo justifique. Se podría haber puesto el 1, el 5 o el 30 por ciento con el mismo fundamento económico, es decir, con ninguno.

 El criterio del 3% del PIB como límite del déficit público se lo inventó un funcionario francés, Guy Abeille, cuando su jefe le pidió alguna norma para que el recién elegido presidente Mitterrand pudiera frenar las demandas de más presupuesto que le hacían sus ministros.

 En unos minutos tuvo que inventarse algo siendo plenamente consciente de que no había ningún economista ni teoría económica alguna que proporcionaran algo así. Pero como tenía que ofrecer rápidamente una solución a sus superiores se decidió por el 3%. 

Tal y como reconoció el propio Abeille años después, el 1% o el 2% le parecía demasiado poco mientras que “el tres es una figura sólida que tiene detrás de él precedentes ilustres [...], un amplio eco en la memoria común: las tres Gracias, la Trinidad, los tres días de la Resurrección, los tres órdenes de la alquimia, la triada hegeliana, las tres edades de Augusto Compte, los tres colores fundamentales, el acuerdo perfecto..., la lista es infinita…”.

Aunque pueda parecer mentira, esa y no otra es la teoría o la ciencia económica que hay detrás del criterio del 3% del PIB que se impone como límite del déficit público a las naciones europeas. Ninguna. Un engaño que hasta el que fue presidente del Instituto Monetario Europeo, Alexandre Lamfalussy, reconoció sin tapujos: “Los gobernadores son gente demasiado honesta y que saben que los criterios son arbitrarios. Yo jamás habría aceptado cifras de este género”. 

El criterio del 3% es una arbitrariedad, una farsa, pero, además, algo completamente inútil para lo que aseguraban que iba a servir, es decir, para reducir la deuda: cuando comenzó a utilizarse como criterio de cumplimiento obligatorio para todos los países la deuda era aproximadamente de un 55% del PIB, como media de los países europeos, y ahora, como he señalado, supera el 90%.  

La prueba de que se trata de una cifra completamente arbitraria, que no se establece así porque sea mejor o peor para la economía o para reducir la deuda, sino como recurso de los dirigentes europeos para disciplinar y someter a los gobiernos y para anular su capacidad de maniobra, es que se puede incluir o dejar de incluir dentro de ese porcentaje lo que le venga en gana a quien lo impone. 

Si de verdad fuese imprescindible que el déficit público no sobrepase el 3% del PIB daría igual que fuese a causa del gasto militar o del gasto en educación porque no hay ninguna razón que pueda justificar que el gasto militar sea inocuo desde el punto de vista de la deuda que genere y cualquier otro no. 

Y si no hay ningún problema para dejar fuera del cómputo del déficit el gasto militar, con el exclusivo propósito de que los grandes grupos industriales hagan negocio con el dinero de la gente ¿por qué no se deja fuera el gasto social, que es imprescindible para evitar que millones de personas vivan en la indigencia, pierdan su vivienda, carezcan de recursos y formación o incluso mueran por falta de atención? ¿dónde está escrito que la economía no se resienta si (al margen de ese 3%) se incrementa el gasto militar y que, por el contrario, sí sufra si aumenta el gasto social que se necesita para que la inmensa mayoría de la población sobreviva y disponga de bienes y servicios esenciales para su sustento diario? ¿qué argumento económico justifica que se pueda “perdonar” el déficit que genere el gasto militar y no el gasto necesario para salvar vidas humanas o el empleo y los ingresos de millones de personas y empresas?

No se cansen: no hay respuesta para esas preguntas. O, al menos, no hay respuesta económica, científica o razonable. Se permite el gasto militar y no cualquier gasto social o humanitario, o incluso de apoyo a la vida empresarial que crea riqueza efectiva, porque el criterio del 3% solo busca amedrentar a los gobiernos y a la ciudadanía para conseguir lo que efectivamente se viene logrando con él: que los más ricos y poderosos lo sean cada vez más. (...)

Eso que llaman los populismos no es lo que debilita la integración europea sino la consecuencia de haber querido integrar a Europa a base de mentiras y de políticas que constantemente han dado como resultado lo contrario de lo que se decía que traerían consigo.

Cuando se ha hecho sufrir a millones de personas y cuando han muerto miles a causa de los recortes, cuando se han deteriorado los servicios públicos y no se han atendido las necesidades básicas de la población porque, según se decía, había que cumplir a rajatabla la norma del déficit, y de pronto se dice que no hay límite para comprar armamento, carros de combate o minas, ¿tienen también culpa los populismos del asco o de los negros fantasmas que comienzan de nuevo a recorrer  Europa?"         (Juan Torres López, CTXT, 04/12/16)

La contra-revolución europea... Polonia, Hungría... Francia... ¿qúe hacer? Creatividad política... pues vaya

"En uno de los mejores textos sobre el voto anti-establishment, Catherine Fieschi, directora del think tank Counterpoint, explica como el populismo se nutre de un cambio fundamental en la forma que tenemos de debatir. 

Teniendo en cuenta que el espacio público se ha ensanchado colosalmente con la llegada de las redes y que el pensamiento analítico se ha descentralizado, el reto consiste a volver a recuperar el terreno frente al descrédito y la negación generalizada, sintetizado en la invectiva de ‘¿y eso porqué, porqué lo dices tú?’.

El problema, como apunta Fieschi, es que esa misma actitud, aplicada a la política y al debate público, deriva rápidamente hacia actitudes como el cinismo, la conspiranoia, la xenofobia y en general hacia una crítica visceral hacia las instituciones. Unas instituciones que precisamente necesitan todo lo contrario, es decir absorber toda la creatividad posible para reformarse y abrirse a los desafíos del siglo XXI.

 Inmersos en este nuevo marco, el calendario político europeo que se avecina será determinante para ver si el descalabro se confirma, o si de lo contrario la Unión Europea y los estados miembro dejan de ser espectadores de lujo de su propio hundimiento. 

El 4 de diciembre será decisivo por partida doble. En Italia no se celebran elecciones, si no un referéndum aparentemente inofensivo sobre un nuevo modelo bicameral. Sin embargo, al haber condicionado su futuro al resultado, Matteo Renzi ha transformado lo que era una consulta en unos comicios, con Beppe Grillo liderando ‘la oposición’, y Berlusconi aprovechando para volver a la palestra.

 Los austríacos por su lado deberán escoger entre Alexander Van der Bellen, candidato independiente respaldado por los ecologistas y Norbert Hofer, el candidato de la extrema derecha, de momento con una ligera ventaja. Ninguno de los candidatos pertenece a los dos grandes partidos austríacos, algo que no ocurría desde 1945. 

En abril, Francia se verá confrontada a una situación similar con la posibilidad de que Marine Le Pen llegue a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Jamás el ‘motor’ franco-alemán habrá estado tan en peligro. Con motivo de esas elecciones el think tank Demos ha publicado un primer estudio sobre las mejores formas de reducir la popularidad del Front National. 

Los resultados apuntan a un mix de argumentos como ‘mejorar la economía’, ‘reducir la inmigración’, ‘tener líderes políticos que nos inspiren’, y ‘reforzar los valores franceses y la ciudadanía en las escuelas’.

En definitiva, un conjunto de elementos que permiten confirmar el diagnóstico del voto anti-establishment: miedo a las mutaciones aceleradas, sensación de perder su estatus frente a las desigualdades, el desempleo, e inadecuación de algunas de nuestras pedagogías en un mundo interdependiente.  (...)

Los gobiernos actuales en Polonia y Hungría han sido advertidos por violar repetidamente el estado de derecho, como lo demuestra este mes el cierre del periódico húngaro de oposición Nepszabadsag. El problema es que asistimos impávidos como el populismo de extrema derecha accede al poder mientras que la Unión European está poco preparada para intervenir de forma decisiva.  (...)

¿Cómo hay que reaccionar frente a esta espiral del repliegue? Una de las posibles respuestas es la creatividad política, nuevas ideas que sin miedo permitan renovar el arsenal legislativo, comunicativo, económico y educativo en pro de la igualdad y la confianza. Sin un golpe de timón, Europa se asoma peligrosamente a tiempos ‘contra-revolucionarios’. "           (Dídac Gutiérrez-Peris  , Agenda Pública, Jueves 1 diciembre 2016)