28.7.16

Alertas rojas: señales de implosión en la economía global... en solo 24 meses se evaporaron 220 billones de dólares en productos financieros derivados

 

"(...) Los productos financieros derivados constituyen la componente mayoritaria decisiva de la trama especulativa global, solo cinco bancos de los Estados Unidos más el Deutsche Bank han acumulado esos frágiles activos por unos 320 billones (millones de millones) de dólares2 equivalentes a aproximadamente 4,2 veces el Producto Bruto Mundial (año 2015), eso representa el 65 % de la totalidad de productos financieros derivados del planeta registrados en diciembre de 2015 por el Banco de Basilea. 

Esa hiper-concentración financiera debería ser una señal de alarma y el panorama se agrava cuando constatamos que dicha masa financiera se está desinflando de manera irresistible: en diciembre de 2013 los derivados globales llegaban a unos 710 billones de dólares, apenas dos años después, en diciembre de 2015 el Banco de Basilea registraba 490 billones de dólares… en solo 24 meses se evaporaron 220 billones de dólares, cifra equivalente a unas 2,8 veces el Producto Bruto Global de 2015.

No se trató de un accidente sino del resultado de la interacción perversa, a nivel mundial, entre la especulación financiera y la llamada economía real. (...)

La primera etapa de interacción expansiva anunciaba la segunda de interacción negativa, de enfriamiento mutuo actualmente en curso la que a su vez anuncia la tercera de enfriamiento financiero marchando hacia el colapso y de crecimientos anémicos, estancamientos y recesiones suaves de la economía real acercándose hacia la depresión prolongada, todo ello como parte del probable desinfle entrópico del conjunto del sistema.

 La financierización integral de la economía hace que su contracción comprima, reduzca el espacio de desarrollo de la economía real. El peso de las deudas públicas y privadas, la creciente volatilidad de los mercados sometidos al canibalismo especulativo, grandes bancos en la cuerda floja y otros factores negativos ahogan a la estructura productiva.

 (...) un hecho político como la decisión del electorado de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea pudo haber sido el detonador tal como lo anticipaba George Soros que esperaba un “Viernes negro” seguido por una reacción en cadena de turbulencias fuera de control si el jueves 23 de Junio triunfaba el Brexit3, el desastre no se produjo pero pudo haber ocurrido... aunque el sacudón fue bastante fuerte4.

Podría ser una ola de protestas sociales en Europa más extendida y radicalizada que la ocurrida recientemente en Francia o el derrumbe del Deutsche Bank que acumula papeles volátiles por unos 70 billones de dólares casi equivalentes al Producto Bruto Mundial5.

 También la economía italiana ofrece su cuota de riesgos, afectada por la degradación acelerada de los bancos acorralados por los impagos de sus deudores que sumaban en marzo de 2016 unos 200 mil millones de euros (equivalentes al 12 % del Producto Bruto italiano)6

 Y por supuesto Japón aparece como un importante candidato al derrumbe con una deuda pública de 9 billones de dólares que representa el 220 % de su Producto Bruto Interno, no ha conseguido salir de la deflación y sus exportaciones pierden competitividad7.

Los Estados Unidos centro de la economía global (sobre todo de su hipertrofia financiera) es naturalmente el motor potencial de futuras tormentas globales. Allí se han ido acumulando en los últimos meses las señales recesivas: desde la persistente tendencia a la baja en la producción industrial desde fines de 20148, hasta el ascenso continuo de deudas industriales y comerciales impagas (que ya han alcanzado el nivel de fines de 2008 – aumentaron casi un 140 % entre el último trimestre de 2014 y el primer trimestre de 2016)9, pasando por la caída del conjunto de ventas (mayoristas, minoristas e industriales) al mercado interno desde el último cuatrimestre de 201410 y de las exportaciones desde noviembre del mismo año11.  (...)

Para un creciente número de expertos, sobre todo los especialistas en temas financieros el interrogante decisivo no es si la crisis se va a producir o no sino cuando va a ocurrir. Para algunos podría tomar la forma de un estallido financiero al estilo de lo ocurrido en 2008 o en anteriores eventos de ese tipo, para otros lo que está por llegar es una gran implosión del sistema.

Caben dos hipótesis extremas, la primera de ellas es que la acumulación de deterioros debería generar tarde o temprano un salto cualitativo devastador, la historia del capitalismo está marcada por una sucesión de crisis de distinta magnitud, mirando al pasado sería razonable suponer un desenlace bajo la forma de hiper crisis.

La segunda hipótesis es que la pérdida de dinamismo del sistema no es un fenómeno pasajero sino una tendencia pesada que obliga a superar la idea de gran turbulencia repentina, de tsunami arrasador e introducir el concepto de “decadencia”, de envejecimiento prolongado, de degradación civilizacional, lo que no excluye las crisis sino que las incorpora a un recorrido descendente donde el sistema se va apagando, desarticulando, caotizando, perdiendo vitalidad, racionalidad.

Larry Summers, ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, relanzó recientemente con gran repercusión mediática la teoría del “estancamiento secular” según la cual las grandes potencias tradicionales están ingresando en una era de estancamiento productivo prolongado arrastrando al conjunto del sistema global15, recuperaba de ese modo las ideas de Alvin Hansen expuestas en plena crisis de los años 1930. (...)

 Ahora las señales de alarma se multiplican, desde desajustes financieros graves hasta perturbaciones geopolíticas cargadas de guerras y desestabilizaciones, desde crisis institucionales hasta declinaciones económicas. Los comentaristas occidentales se maravillaban en los años 1990 ante el espectáculo de la implosión de la URSS, es probable que dentro de no mucho tiempo empiecen a horrorizarse ante desastres mucho mayores centrados en Occidente."                    (Jorge BeinsteinAlainet, 07/07/2016)

La probabilidad de que EE. UU. caiga en recesión durante los próximos doce meses es ya de 55 por ciento

"(...) Los últimos datos no dejan lugar a sospechas: los vientos de una nueva recesión son muy amenazantes. El pasado mes de mayo la nómina no agrícola añadió solamente 38 mil puestos de trabajo, fue el incremento más bajo desde el año 2010. (...)

 Por eso ningún integrante del FOMC salió a festejar que la tasa de desempleo empleo cayera a 4,7 por ciento cuando, en paralelo, la tasa de participación laboral descendió a 62,6 por ciento: miles de personas abandonaron la búsqueda de trabajo ante la falta de oportunidades.

 Es que la tasa de desempleo oficial oculta el subempleo masivo, si se contabilizaran tanto a las personas que están ocupadas en puestos de trabajo de tiempo parcial así como a aquellas que han abandonado recientemente el mercado laboral, las cifras cambiarían por completo.

 Hay alternativas de medición, la metodología U-6 que sí considera estos dos rubros, ubica la tasa de desempleo en 9,7 por ciento, esto es, representa más del doble de la tasa de paro oficial.

Cabe destacar que la falta de dinamismo de la economía estadounidense es consecuencia fundamentalmente de la extrema debilidad de la inversión empresarial, producto a su vez de una tasa de rentabilidad del capital demasiado baja, o por lo menos insuficiente para poner en marcha nuevas plantas productivas, capaces de generar empleo masivo y con ello, detonar un proceso recuperación de largo aliento. 

Sucede que los empresarios norteamericanos se resisten no solamente a invertir sino también a elevar los salarios, situación que ha impedido apoyar un incremento sustantivo de la inflación: el índice de precios al consumidor (CPI, por sus siglas en inglés) aumentó apenas 1,1 por ciento en términos anuales el mes pasado.

La imagen de una economía boyante parece cada vez más lejana luego de que el Conference Board de Estados Unidos, la institución encargada de supervisar la competitividad en escala mundial, dio a conocer que la economía norteamericana sufrirá este año la primera contracción de su nivel de productividad de las últimas tres décadas.

 Ante la falta de innovación, la productividad estadounidense se desplomará 0,2 por ciento. “El año pasado parecía que estábamos entrando en una crisis de productividad, ahora estamos a la mitad de ella”, sentenció Bart van Ark, el economista en jefe del prestigioso centro de investigaciones.

Pese a todo, los medios de comunicación tradicionales insisten en promover la idea de que las señales de alerta para la FED están localizadas fuera de territorio estadounidense. En un primer momento nos dijeron que la desaceleración económica de China representaba uno de los principales peligros para el mundo, más recientemente, nos han puesto sobre aviso de las fuertes turbulencias financieras que vendrán en caso de que el Reino Unido se decida a abandonar la Unión Europea (el llamado ‘Brexit’).

Muy pocos se han atrevido a indagar sobre la alta peligrosidad que representa Estados Unidos para la economía global: según las estimaciones de Deutsche Bank, el principal banco de inversiones del Continente europeo, la probabilidad de que la Unión Americana caiga en recesión durante los próximos doce meses es ya de 55 por ciento. (...)"                              (Ariel Noyola Rodríguez, Alainet  , en Jaque al neoliberalismo, 17-06-16)

Madrid destinará 60 millones a 206 proyectos en los presupuestos participativos... para guarderías, casas para mujeres, para enfermos de Alzheimer e instalación de energía solar en edificios municipales

"El Ayuntamiento de Madrid ha presentado hoy la lista de 206 proyectos que serán financiados en el marco de los primeros presupuestos participativos, a los que han destinado 60 millones de euros. Entre los proyectos, 22 se desarrollarán en todo el municipio y otros 184 están repartidos entre los 21 distritos de la ciudad.

Algunos de los proyectos que abarcarán todo el municipio serán la creación de una nueva red de puntos limpios, el aumento de las casas de acogida para mujeres maltratadas, un plan de reforestación de Madrid o la instalación de energía solar en edificios municipales.

Los proyectos han sido propuestos y elegidos a través de la página web decide.madrid.es y, según señala el Ayuntamiento en una nota de prensa, “han contado con un importante impulso desde el trabajo en los distritos. Prueba de ello es que 107 proyectos ganadores provienen de espacios de debate y de colectivos o asociaciones”

Muchos de los proyectos van dirigidos al cuidado de personas en situación de vulnerabilidad, como casas para mujeres víctimas de violencia de género, centros de atención a enfermos de Alzheimer o de atención a personas sin hogar. Los espacios verdes y huertos agroecológicos también han protagonizado muchas de las propuestas elegidas.

Entre las propuestas aceptadas también se incluyen el aumento de centros deportivos, la apertura del solar Antonio López (Carabanchel), creación de guarderías municipales (toda la ciudad), la conexión peatonal de Legazpi con Méndez Álvaro (Arganzuela), bosques urbanos gestionados por los vecinos (Barajas), la apertura de locales públicos vacíos como bienes comunes en red (Centro), la creación de un centro de participación ciudadana en Ciudad Jardín (Chamartín), espacios para colectivos de mujeres (Puente de Vallecas), áreas recreativas caninas (varios distritos) o rocódromos (varios distritos).

El Ayuntamiento afirma que 45.522 personas han participado en la presentación y selección de proyectos. En total, se han presentado alrededor de 5.000 propuestas.

De los 60 millones destinados a los Presupuestos Participativos, 24 irán destinados a proyectos dirigidos a toda la ciudad y los 36 millones restantes a los proyectos por distrito.

Los 60 millones de los Presupuestos Participativos suponen algo más del 1% del presupuesto del Ayuntamiento de Madrid, aún lejos del 5% que destinan ciudades como Reykiavik o París. Pablo Soto, concejal de Participación, afirmó en la presentación de este programa en septiembre que el objetivo será acercarse progresivamente al 5% del presupuesto general. La cuantía de 60 millones fue pactada entre Ahora Madrid y PSOE."                   (Diagonal, 15/07/16)

Hay menos pobres, pero todos somos más pobres. La gran perjudicada es la clase media... su desaparición se puede ver acelerada por los procesos de digitalización y automatización

"(...) Salir de la pobreza en muchas naciones pasa por doblar retribuciones que aún son irrisorias en Occidente y que, precisamente por eso, provocan que la industria del primer mundo no pueda competir, lo que deriva en situaciones de paro estructural. Hay menos pobres, pero todos somos más pobres. No hay más que ver cómo han aumentado los coeficientes de desigualdad en los últimos años.  (...)

En un entorno como el descrito, la gran perjudicada es la clase media a la que la crisis ha pillado, además, con unos niveles de endeudamiento muy elevados, lo que le ha impedido beneficiarse de ella.

 Su desaparición, que se puede ver acelerada por los procesos de digitalización y su impacto sobre el sector servicios, no es baladí, ya que es sobre sus contribuciones sobre las que se ha construido buena parte del entramado del Estado del bienestar en el primer mundo. 

El impacto de su desvanecimiento es, por tanto, sustancial. Y tiene consecuencias alrededor del planeta, ya que, sin ella, la oferta global se hace aún más excedentaria, la presión en precios, mayor y la posibilidad de recuperación, más remota.

Así el fenómeno entre en una derivada más: la política. En un entorno como el descrito, de polarización social, el rico quiere proteger su patrimonio, y encuentra un garante del mismo en la extrema derecha, mientras que el pobre busca velar por sus derechos, lo que le lleva a apoyar a fuerzas de extrema izquierda.

 En la medida, además, en que los actuales dirigentes se muestran incapaces de liderar proyectos nacionales, por una parte, y se aprovechan del sistema en beneficio propio, por otra, la distancia entre representante tradicional y representado se amplía aún más, lo que puede conducir, como ya se está viendo, a la elección de candidatos cada vez menos cualificados, cerrándose así el círculo vicioso.(...)

A ello contribuye, por último, el proceso de desregulación que se atisba en el horizonte. Mientras que gobiernos, regiones y municipios se empeñan en establecer más y más normas, cada vez le importa menos al ciudadano si un hotel tiene más o menos estrellas frente a la opinión de los usuarios de TripAdvisor, si una tarifa de taxi es o no legítima contra la discrecionalidad de los Uber de turno o si hay o no libertad de horarios cuando internet y la distribución asociada al mismo carecen de ellos. 

O se adecúa el papel del poder legislativo y, por ende, del ejecutivo, o el abismo que se está abriendo será no solo real sino también formal por incomprensión del ciudadano respecto a la actividad del regulador".

Casi nada. Pobreza, viabilidad del modelo de Seguridad Social, extremismo y papel del legislador como cuatro bombas de relojería en apenas cuatro párrafos. Cuanto mayor es la primera, más se cuestiona la segunda, mayor auge cobra el tercero y menos valor se otorga al cuarto. (...)"         (S. McCoy, El Confidencial, 18/07/16) 

Me pasma la inconsciencia con que vemos desmoronarse el sistema público de pensiones, lo poco que parece importarnos... tras el último mordisco, da para tres pagas extra: navidad, verano de 2017, y con la siguiente se quedará tiesa

"El Sol morirá dentro de 5.000 millones de años, el nivel del mar subirá un metro a finales de este siglo, y la hucha de las pensiones se acabará en diciembre de 2017.

 Tres noticias que nos preocupan mucho, tres predicciones que nos quitan el sueño por igual. Bueno, por igual no: lo del Sol me tuvo dando vueltas hasta la madrugada. ¿Se apagará poco a poco, o de un día para otro?

Vale, no nos quitan el sueño. Confiamos en que el gobierno tomará medidas en el último minuto para paliar los efectos. Inventarán algo para vivir sin luz solar, construirán diques contra la subida del mar y… lo de las pensiones… no sé, ya se les ocurrirá algo. Financiarlas con impuestos, algo así he oído, espera que lo busco en Google.

Ahora en serio: me pasma la inconsciencia con que vemos desmoronarse el sistema público de pensiones, lo poco que parece importarnos. Tanto como las predicciones astronómicas o el calentamiento climático. 

Como algo que no nos acabamos de creer, que seguro que han exagerado y al final nunca pasa, y que además no nos va a alcanzar a nosotros, porque de aquí a entonces todos calvos y que nos quiten lo bailao.

Pero resulta que diciembre de 2017 es el año que viene. Está tan cerca que igual nos pilla sin gobierno. Y ya no son unos economistas apocalípticos, sino una sencilla cuenta: con los 24.200 millones que quedan en el Fondo de Reserva tras el último mordisco, da para tres pagas extra: navidad, verano de 2017, y con la siguiente se quedará tiesa, y no habrá de dónde sacar para tapar donde no llegan las menguantes cotizaciones. 

Si es que antes no le meten mano para otro imprevisto, que la hucha de las pensiones lo mismo vale para un roto que para un descosido, y hoy está sirviendo para soportar irresponsablemente las bonificaciones sociales a las empresas.  (...)

En realidad, es normal que no nos preocupe la hucha: con la mierda de sueldos y cotizaciones que tenemos la mayoría, más los períodos en paro que pasaremos en la vida, ni una hucha tamaño cámara acorazada nos librará de unas pensiones de miseria. Pero esto tampoco nos quita el sueño, reconozcámoslo, al menos a mi generación, no digamos ya los más jóvenes. 

Habiendo mamado desde chiquitos lo de “el sistema de pensiones es insostenible”, hemos asumido de tal manera que cuando seamos viejos no quedarán ni las raspas, que hoy nos desentendemos del tema. Así se da la paradoja de que las pensiones preocupan a los que ya las cobran y por tanto las tienen garantizadas, y no a quienes deberíamos pelear por asegurarlas en el futuro. (...)

Por mucho que nos hablen en lenguaje económico, las pensiones son un tema político: habrá o no recursos suficientes en función del sistema que elijamos tener. Si no queda hucha, se pueden recortar (más) las pensiones, buscar otras fuentes de ingresos, o poner patas arriba el sistema entero.

 Se acerca el momento de tomar decisiones cruciales, que van a condicionar la jubilación de las próximas generaciones. Pero como el tema nos siga importando tanto como el apagón del Sol, ya las tomarán otros por nosotros."                  (Isaac Rosa, El diario.es, 21/07/16)

CDC ‘va cedir’ un hospital públic a una empresa que li va donar 80.000 euros


"El Govern d’Artur Mas (CDC) va autoritzar el 2014 una operació sense precedents en la sanitat pública espanyola: la cessió a una empresa privada d’una gran adjudicació de 500 milions per gestionar durant 30 anys un hospital públic que fins llavors administrava una fundació. 

Encara que fundació i companyia estan vinculades al mateix grup empresarial (Hestia), el cas té grans implicacions econòmiques perquè suposa transferir, sense passar per concurs públic, el macrocontracte des d’una entitat sense ànim de lucre (i que per això surt amb avantatge en les licitacions) a una companyia que sí que el té.

 La Fundació Sociosanitària de Barcelona (FSSB) havia aconseguit entre el 2007 i el 2013 una mitjana de 630.000 euros de resultats positius, diners que per llei estava obligada a reinvertir en millores assistencials. Després de la cessió, i fins al 2036, la companyia podrà dedicar aquests resultats a engrossir els seus beneficis.

La Generalitat va autoritzar la cessió després que el grup Hestia hagués donat a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) 80.000 euros a finals del 2010, quan Artur Mas encarava les eleccions que el van catapultar a la presidència de la Generalitat.

 El llavors gerent del partit, Germà Gordó, va ser com a conseller de Justícia el màxim responsable polític que l’operació tirés endavant. Els pagaments es van realitzar a través de les dues fundacions de CDC –Catdem i Fòrum Barcelona–investigades per un jutjat del Vendrell (Tarragona) pel finançament il·legal del partit.

La història del cas es remunta a l’últim any de govern de Jordi Pujol, el 2003, quan la Generalitat va adjudicar la construcció d’un centre sociosanitari de 400 llits per a malalts crònics i psiquiàtrics, avui anomenat Hestia Duran i Reynals. El concurs establia l’“adjudicació preferent a entitats sense ànim de lucre” i FSSB va resultar ser l’única entitat que es va presentar.

 El contracte es va signar el 15 de desembre d’aquest any, un dia abans que el socialista Pasqual Maragall substituís Pujol al capdavant de la Generalitat. L’adjudicació consistia en una concessió administrativa per la qual FSSB havia d’invertir més de 15 milions d’euros a rehabilitar una part del complex sanitari Duran i Reynals, a l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) per instal·lar aquí el nou centre.

L’hospital, després de tres anys d’obres, va obrir el 2006, any en el qual van començar a comptar els 30 anys de contracte. FSSB, que rebia més de 16 milions d’euros a l’any de la Generalitat, va obtenir uns bons resultats econòmics des del primer exercici, amb un excedent que va anar creixent des de 20.000 euros el 2007 fins a més d’un milió el 2012 i el 2013.

A l’abril d’aquest any, no obstant això, la fundació va sol·licitar a la Generalitat desprendre’s del contracte en favor de l’empresa Clínica Secretari Coloma (avui SSR Hestia). Segons els documents de l’expedient administratiu als quals ha accedit EL PAÍS, l’entitat va justificar el canvi pel seu desig de “retornar als seus orígens”, que segons un portaveu de l’empresa “era la tutela de pacients psiquiàtrics totalment o parcialment inhabilitats judicialment”.  (...)

Justícia va acceptar també la proposta d’Hestia que l’empresa “compensés” la fundació pel valor del contracte que li cedia. La quantitat fixada, també proposada per la companyia, ascendeix a dos milions d’euros. Aquesta xifra suposa el 0,6% dels 330 milions d’euros que Hestia percebrà pel contracte fins al 2036 i ascendeix als resultats positius obtinguts per FSSB només en els dos exercicis anteriors. SSR Hestia va assumir finalment la gestió de l’hospital l’1 de juny del 2015.

Malgrat la magnitud del canvi, la Generalitat mai ho va fer públic. El cas no va ser portat al Consell de Govern ni al Parlament català i tampoc va ser recollit pel Diari Oficial de la Generalitat, que sí que havia publicat el 2013 la sol·licitud d’Hestia per modificar el contracte. El Servei Català de la Salut (CatSalut) tampoc va portar l’assumpte al seu Consell de Direcció, en el qual estan representats sindicats i associacions de pacients. (...)"             (El País, 11/07/16)

Colau creará una empresa para comprar y vender electricidad

"El gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, creará una empresa municipal para comprar y vender electricidad producida por placas fotovoltaicas en la ciudad. La comercializadora comprará y venderá la electricidad que produzcan tanto las comunidades de vecinos que tienen placas para autoconsumo y excedente, como la que se genere en instalaciones municipales, como las enormes placas de la plaza del Fòrum.

La creación de una comercializadora energética municipal, que fue promesa electoral de Barcelona en comú y estará operativa en otoño de 2018, es una de las acciones previstas en una medida de Gobierno que se presentará en el pleno de la próxima semana. En global, la medida prevé actuaciones por valor de 130 millones de euros hasta 2019.

La idea es que el Ayuntamiento sea el canal para facilitar cualquier aspecto relacionado con la producción y consumo de energía limpia, porque el ejecutivo considera que debe volver a ser un servicio público, ha explicado la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz. "Barcelona quiere liderar la transición energética y quiere desafiar el decreto de autoconsumo del gobierno del Estado que consideramos injusto. 

Acabó el tiempo de generar miedo entorno al autoconsumo", ha dicho en referencia al polémico decreto del gobierno de Rajoy que penaliza la generación doméstica de electricidad. (...)

"Basta de oligopolio eléctrico, a su modelo fosil y apostemos por una producción descentralizada y ciudadana de energías renovables", ha añadido el concejal de Energía, Eloi Badia.

Lo primero que hará el Ayuntamiento es una diagnosis (200.000 euros) de la potencia instalada y las posibilidades que hay de aumentarla. Pero del total de los 130 millones la mayor parte se la llevarán la ayudas a los vecinos para ahorrar y para hacer obras de eficiencia energética (76 millones) y las ayudas y trámites para que las comunidades puedan instalar placas (36 millones). A la comercializadora en sí misma se destinarán 8,4 millones, además de otros 10 a campañas de divulgación y a capacitar profesionales para el sector.

Entre los objetivos concretos y cuantificados del plan figura un ahorro del 10% en el consumo de la ciudad --"Hay mucha energía que consumimos pero no utilizamos", ha dicho la comisionada de Ecología, Eva Herrero--, la reducción de un 10% de gases de efecto invernadero, doblar la producción pública de energía en edificios municipales (2.160 kilovatios por hora y año) y aumentar un 10% la que producen los vecinos en sus azoteas (12.000 kilovatios por hora y año).

Barcelona fue pionera en 2005 al crear una ordenanza que obliga a cualquier edificio de nueva construcción a instalar placas solares térmicas, para calentar el agua. La medida del ejecutivo de Colau da un paso más y se refiere a las placas solares fotovoltaicas, las que generan energía para autoconsumo y que suelen generar excedentes. Justo los que comercializaría el Ayuntamiento.

El plan municipal se llevará a cabo a pesar del controvertido real decreto sobre autoconsumo que el gobierno de Mariano Rajoy aprobó en otoño de 2015, que grava el autoconsumo de la energía a través de paneles fotovoltaicos. En este sentido, la teniente de alcalde se ha mostrado convencida de que se acabará derogando, porque todos los partidos de la oposición se han comprometido a hacerlo."         (El Pais, 14/07/16)

26.7.16

Las políticas que viene imponiendo Europa son las responsables de que nuestra economía recaiga una y otra vez.

"Como se estaba esperando, la Unión Europea anuncia no sólo una sanción a España sino la exigencia de un recorte de gasto de 10.000 millones de euros por haber incumplido su compromiso de déficit, o quizá esto último a cambio de lo primero. Sea cual sea su final, el anuncio pone una vez más sobre la mesa la impresionante insensatez de las autoridades europeas. (...)

En los últimos sondeos, el porcentaje de la población española que cree que la Unión Europea va en la dirección incorrecta para salir de la crisis y hacer frente a los desafíos mundiales ha pasado del 30% al 46% (...)

--Está siendo cada vez más claro que juegan con la amenaza de sanción y de recortes para influir y tratar de corregir la dirección que pueda tomar la política española. Si hay un hecho objetivo por delante, Europa debe decidir y actuar y no estar mareando la perdiz de una forma tan indisimulada. 

Es tan evidente que la medida que tome será diferente si finalmente gobierna el PP o cualquier otro partido o coalición, que la estrategia comunitaria comienza a producir algo peor que desagradable rechazo. (...)

--Una vez más, Europa renuncia a poner sobre la mesa criterios de fondo, con rigor y fundamento. No analiza causas ni evalúa comportamientos para presentar opciones sino que se limita a rebanar el gasto a lo bruto.   (...)

El incumplimiento de un compromiso previo sobre el déficit tiene causas y la actuación reparadora, por tanto, no puede limitarse a dar un tajo en una de las dos fuentes que puede producirlo (los gastos y los ingresos) sin analizar los factores desencadenantes (entre los cuales puede estar, por cierto, que el objetivo fuese materialmente irrealizable).  (...)

Incluso si se concluyese que hay gasto excesivo, lo sensato no es obligar a que se recorte de cualquier manera sino analizar cuál es el que genera problemas y más concretamente cuál es el que ayuda o no a crear más o menos ingresos.  (...)

Los dirigentes europeos se equivocan centrando su atención exclusiva en el gasto  público de España (que en términos de PIB está casi cinco puntos por debajo de la medida de la Eurozona) sin considerar lo que está ocurriendo con los ingresos públicos.

--Europa también actúa a la ligera y sin razón, se equivoca igualmente, cuando abre este expediente contra España sin tener en cuenta lo que España ha hecho en estos últimos años.  (...)

--Se equivoca también Europa cuando se sigue empeñando en aplicar medidas de política fiscal sin tener en cuenta la coyuntura económica, la fase del ciclo en la que se encuentra la economía.

El profesor Francesco Saraceno acaba de mostrar de un modo bastante simple que las políticas fiscales que vienen imponiendo las autoridades europeas han sido procíclicas en casi todos los años, tanto en el conjunto de la Unión como en España en concreto (Perseverare Diabolicum). Es decir, que en lugar de corregir la tendencia del ciclo, en estos años recesiva, lo que han hecho ha sido reforzarla. (...)

 La conclusión es clara. Las políticas que viene imponiendo Europa son las responsables de que nuestra economía recaiga una y otra vez. (...)

Puede parecer una barbaridad pero es que lo es: Europa castiga por tomar las medidas que relanzan la economía e impone las que la paralizan una y otra vez.

--Europa se ha equivocado al quitar fuerza al único motor que puede impulsar la economía cuando la actividad privada no lo hace porque la única consecuencia posible de esa política es que bajen el ingreso y la actividad y que aumente la deuda. Por eso las políticas europeas "contra" la deuda han dado lugar a que a finales de 2015 hubiera en la UE (28) 3,3 billones de euros más de deuda pública que en 2007, y 2,2 billones más que en 2010.

Insistir en una estrategia que tan claramente está produciendo resultados contrarios a los anunciados solo puede explicarse por dos razones. Una, que las autoridades que la dirigen sean completamente insensatas e ignorantes. Y otra, que lo que se busque en realidad sean otros objetivos distintos a los que se afirman. 

A mi juicio, y sin olvidar que el fundamentalismo ideológico produce siempre insensatez e ignorancia, lo que ocurre en la Unión Europea es que sus dirigentes están en manos de los grandes grupos financieros que son los que casualmente resultan beneficiarios de estas políticas.  (...)"         (Juan Torres López, CTXT, 20/07/16)

Trump es la versión estadounidense del Brexit, o el Brexit, la versión británica de Trump.

"(...) Todo el mundo sabe que Hillary no es una candidata atractiva. No sé cuántos amigos míos me han dicho que van a votar por ella “con la nariz tapada”. Trump es tal vez el único republicano al que Hillary puede derrotar. Por otra parte, Hillary es tal vez la única demócrata a la que puede derrotar Trump.

En términos generales, esta polarización tiene dos tipos de motivos, uno común a muchas democracias occidentales y el otro exclusivo de Estados Unidos. El populismo actual explota el descontento de las personas más pobres y menos formadas, en su mayoría blancas, que se sienten marginadas por las consecuencias de la globalización.

Los sentimientos de los trabajadores que apoyan a Trump son comparables a los que votaron por el Brexit en las ciudades pobres posindustriales del norte de Inglaterra. Achacan sus problemas a la inmigración y a unas clases dirigentes remotas y metropolitanas. (...)

Las encuestas realizadas por el American National Election Study muestran que, si bien en 2002 solo un tercio de los entrevistados creía que Estados Unidos estaba gobernado por “unos pocos”, este año, son tres cuartas partes de la población las que lo creen, y el 58% piensa que muchos de los que dirigen la Administración están corruptos. 

Según los sondeos de YouGov, la opinión de que la clase dirigente es corrupta predomina entre los republicanos que ganan menos de 50.000 dólares al año y no tienen más que una educación secundaria. Es decir, la infantería de Trump. En este sentido, Trump es la versión estadounidense del Brexit, o el Brexit, la versión británica de Trump.

Pero luego está un dato propio de Estados Unidos, que es que, aunque la mayoría de los votantes, como en Europa, se inclina más bien hacia el centro, el sistema político crea la máxima polarización, mientras que la política europea (al menos, hasta hace poco) siempre ha tendido a acercarse a ese centro en el que están los votantes. (...)"               ( , El País, 22/07/16) 

No he vivido una guerra. Pero durante 43 años el terrorismo ha colonizado implacablemente mi cabeza

"Mi liberada: Es indiscutible, no he vivido una guerra. Tú y yo pertenecemos a una de esas generaciones de fortuna. Mis padres la vivieron, mis abuelos la vivieron y han pasado ya cincuenta años y aún no se ha declarado la guerra en mi vida. Es la noticia sensacional de mi generación, de unas consecuencias muy profundas, que pasa inadvertida como sucede a menudo con lo que no pasa. Pero tampoco he vivido en paz.

 La muerte violenta, por causas políticas, ha sido una constante en mi edad. No soy finlandés ni portugués ni austriaco, que no han tenido mayor relación con ella. Pero tampoco francés, alemán u holandés, que la han sufrido esporádicamente.

Los sobresaltos empezaron pronto, con 15 años, la mañana que mataron a Carrero Blanco. A la salida del instituto me esperaba mi padre. Más que el asesinato de Carrero, el sobresalto, la vergüenza del adolescente, fue el verle allí. «He venido a buscarte por si había follón», me dijo cálido y temeroso, mientras pasaba por sus ojos toda la guerra civil. Pero la ternura venció la vergüenza y caminamos amigables y juntos hasta llegar a casa.

El crimen de la transición sucedió en Atocha. Los abogados eran comunistas como yo y era imposible deslindar su asesinato, en aquel Madrid, del asesinato del teniente Castillo. Sin embargo, el Partido Comunista conocía la muerte, y no de oídas, y no hubo luego un Calvo Sotelo, y luego. Los asesinatos de Bultó y Viola pulverizaron mi kilómetro sentimental. Lo redujeron a centímetros. Además de suceder cerca los terroristas forzaron el domus y dieron a sus víctimas una cruel muerte tecnológica.

Luego se instaló en el Norte una sucesión de años infames. Cadáveres y cadáveres y cadáveres: la víctima frecuentaba círculos ultraderechistas de la localidad. Desaparecían en los periódicos por el sumidero de un breve, pero yo no he hecho otra cosa en mi vida que leer periódicos y no se me escapaba uno. A veces era mi madre la que al llegar a casa me daba la noticia: «Han matado a otro», me decía con su furia triste. Ya he escrito que mi vileza de entonces era preguntarle si civil o militar.

 En 1987 explotó Hipercor y ya para siempre algunas de mis amistades de la época. Cuatro años después los periódicos publicaron la última foto verdadera, obra de Carlos Montañés. 

Tan absolutamente verdadera que parece de ficción: el guardia José Ángel Barragán lleva en sus brazos a la niña Isabel Porras, mientras al fondo, entre el humo y los cascotes, una pareja huye con un niño en su cochecito. ETA había lanzado un coche lleno de bombas contra el patio de una casa cuartel. ¡Ésa y no las impracticables fabulaciones es la auténtica conexión islamista!: los españoles todo lo saben sobre el terrorismo.

La máxima sofisticación de los asesinos nacionalistas llegó el fin de semana en que mataron a Miguel Ángel Blanco. Una muerte en directo, alargada en el tiempo, son muchas muertes. Un día da para mucho. Pero ese fue el final. Urgidos por el espectáculo, los españoles se levantaron. ETA se había convertido en un reality show y a partir de entonces sus días estuvieron contados: contra lo que creen los académicos de la legua, el terrorismo prospera en la penumbra.

Al asesinar a Ernest Lluch y al municipal Gervilla el centímetro sentimental de Bultó y Viola se redujo a milímetros. Yo había tratado a Lluch como a ninguna otra víctima del terrorismo. Y en cuanto a Gervilla solo iba a ayudar, en plena Diagonal, cuando los ocupantes de aquel coche averiado le dispararon. Aquellos graves meses del comando Barcelona fui víctima, por primera vez, de la vanidad de que podían matarme.

El 11 de septiembre de 2001 daba vueltas, flojo, feliz y soleado, sobre la hierba de un jardín ampurdanés, mientras no daba crédito de hasta dónde había llegado el característico humor negro de mi amigo Jaume Boix, que me estaba contando cómo un avión se había estrellado contra el World Trade Center. Un avión y luego otro, y entonces me incorporé. No es exacto decir que el terrorismo se hizo global: se hicieron globales la zozobra, el desaliento y el duelo.

La segunda matanza de Atocha dispuso, en 2004, a mis ojos, el más grandioso escenario de un acto terrorista. Fueron tan enormes sus consecuencias para la moral pública de los españoles, tanta la degradación de su política y de su periodismo que provocaron el mayor éxito a que puede aspirar una matanza terrorista: convertir a las víctimas en un daño colateral. Toda la putrefacción española arranca de ahí, y aquí sigue. (...)

Me acuerdo de los ecuatorianos de la T4: fue el primer crimen de la paz.

El último otoño sucedió en París. El otoño es la gran época de las ciudades, y es la gran época de París. Las terrazas de los cafés de la Paix no son todavía una lenta forma de muerte por intemperie. Era viernes, dormía el músculo. Desde los coches iban ametrallando la felicidad y se comprende porque no habrá forma humana de que la alcancen ni ellos ni sus hijos ni los hijos de sus hijos.

De modo que no he vivido una guerra, de acuerdo. No la he sufrido.

 Y tampoco la he luchado, lo que es más importante de lo que parece. Pero durante 43 años el terrorismo ha colonizado implacablemente mi cabeza. Sus cataclismos silenciosos, sus insidiosos efectos colaterales deben anotarse. No he vivido una guerra, pero llevo el duelo de innumerables nombres propios. Apellidos, topónimos: una bomba de neutrones que deja el esqueleto de la vida intacto. (...)"           ( Arcadi Espada, El Mundo, 17/07/16)

El 'estancamiento secular' es esto y tiene estas consecuencias... el fin del 'sueño americano' de los europeos

"(...)  El “estancamiento secular” –como lo llaman los neokeynesianos- o dicho de otro modo, un crecimiento débil recargado de estímulos monetarios y tasas de interés históricamente bajas, tendencias deflacionarias, muy baja inversión y productividad estancada –a pesar de los grandes avances tecnológicos- combinado con tensiones financieras constantes, es el formato que adoptó la tenue recuperación pos crisis 2008/9 en los países centrales. 

Como expresamos en anteriores oportunidades, China –la contratendencia maestra de aquel entonces y pivote “real” de los estímulos financieros en el centro- desarrolló ya suficientes contradicciones internas y externas como para seguir cumpliendo en la actualidad, un rol semejante. La amenaza de una segunda temporada recesiva se desliza sobre la economía mundial. 

Y la inclinación por el Brexit con su carga xenofóbica es, como planteamos desde esta columna, parte de la misma película

Junto con otros escenarios de polarización y crisis de los regímenes políticos como el fenómeno Trump y su contrapartida –Sanders- en Estados Unidos, Marine Le Pen y la oleada de huelgas y movilizaciones en Francia, o el crecimiento del movimiento Cinco Estrellas italiano entre varios otros, son consecuencia de ocho años en los que la Gran Recesión fue sucedida por un largo período de estancamiento. 

Cuestión que empeoró sustantivamente las ya deterioradas condiciones de existencia –en los “buenos” años neoliberales- de amplias franjas obreras en los países centrales. 

Deslocalización productiva, desindustrialización, crecimiento acelerado de la desigualdad, utilización perversa de la inmigración como mano de obra barata, son todos fenómenos que se arrastraban desde las décadas precedentes. 

Sin embargo se amplificaron y sus efectos alcanzaron un primer plano debido a la combinación del bajo crecimiento y las grandes limitaciones del acceso al consumo a través del crédito que había prevalecido como atenuante en décadas anteriores. 

Dicho de otro modo, todas estas condiciones dieron por tierra con el “sueño americano” -entendido genéricamente- en los países centrales.(...)"                  (Paula Bach, La Izquierda Diario, en Rebelión, 30/06/16)

La gestión de las grandes centrales hidroeléctricas debe estar al servicio del interés general

"(...) En energía hay cuatro ideas-fuerza, sobre las que necesitamos pronunciamientos electorales:

1. Electrificar el consumo de energía. Hay que eliminar los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) lo antes posible, tanto por razones medioambientales, para frenar el cambio climático, como sanitarias, para reducir sus efectos cardio-respiratorios y carcinógenos.

También hay que eliminarlos por razones económicas, ya que su importación exige un gasto de divisas superior al ingreso por turismo. (...)

2. Producir la electricidad con energías renovables. Las renovables son las únicas que permiten producir electricidad sin pérdidas de energía fósil, y la reducción de su coste ha permitido a la eólica y solar competir con el carbón y el gas. 

Mientras tanto España, que es el país europeo con mayor recurso solar, se ha quedado rezagada en la producción eléctrica con energía fotovoltáica, no sólo respecto a Alemania, sino incluso al encapotado Reino Unido que ha instalado en los últimos cinco años el doble de paneles que los que tenemos aquí. 

Pero además España es el país europeo con mayor insolación directa, que es la que puede concentrarse a alta temperatura y almacenarse en sales fundidas, para seguir produciendo electricidad aunque no haya sol.

Hay pues que dejar de poner palos a las ruedas de las renovables y revisar también algunos de los tótems sagrados de las empresas eléctricas. La gestión de las grandes centrales hidroeléctricas, que tienen un carácter básico de almacenamiento y utilizan un recurso público, debe estar al servicio del interés general. 

Asimismo debe revisarse la gestión de las nucleares, reduciendo en lo posible su carga nocturna para evitar verter eólica. También hay que detraer de la remuneración a hidroeléctricas y nucleares los beneficios extraordinarios sobrevenidos por el precio marginal de los combustibles fósiles.

3. El fin de los oligopolios energéticos actuales. Parece probable que los recursos fósiles dejen de utilizarse en este siglo y no porque se acaben sus reservas, igual que no se acabó la edad de piedra porque se terminaran éstas, sino por existir sustitutos más eficientes y menos peligrosos.  (...)

El entorno también cambiará radicalmente para las cinco grandes eléctricas españolas, al aparecer productores y comercializadores independientes haciéndoles perder su confort regulatorio.

4. En España hace falta política energética y que esté al servicio del interés general. Llevamos muchos, muchos años, en los que en España no hay una auténtica política energética, sino una proliferación de normas-parche cuyas últimas consecuencias sólo entienden las empresas que se benefician de ellas. 

Recientemente se ha tratado de eliminar el déficit económico eléctrico, achacándoselo a las renovables en lugar de a sus mayores causantes: los productores hidráulicos y nucleares.

 Como consecuencia de ese diagnóstico erróneo se ha destrozado el sector renovable, el único en que España tiene ventaja comparativa y competitiva, dando lugar a una política energética -por ausencia de ella- desastrosa."             (Martín Gallego Málaga, El País, 19/06/16)

La resistencia y la contestación ciudadana a las políticas de austeridad siguen creciendo en los países del sur a medida que la utilidad de la Eurozona se diluye

"(...) Se conocen también los resultados obtenidos con las políticas de austeridad aplicadas en los últimos 6 años: una segunda recesión de la UE entre 2011-2013 que no se contagió al resto de economías avanzadas ni al conjunto de la economía mundial y que afectó especialmente a los países del sur de la Eurozona que sufrieron extremistas recortes del gasto y la inversión del sector público para reducir el déficit de las Administraciones Públicas; tasas de paro que en España doblan las de la UE y que afectan especialmente a jóvenes, mayores de 55 años y personas de menor formación y cualificación laboral; y una fuerte presión sobre los costes laborales encaminada a contener la demanda doméstica y equilibrar las cuentas exteriores.

Los impactos sociopolíticos de la austeridad

La resistencia y la contestación ciudadana a las políticas de austeridad siguen creciendo en los países del sur de la Eurozona y poniendo en cuestión las bases sobre las que se sustenta su imposición y un control de la Comisión Europea sobre los presupuestos nacionales que no cuadra con ningún tipo de concepción democrática.

Los riesgos de inestabilidad política y crispación social aumentan a medida que la utilidad de la Eurozona se diluye, crece la heterogeneidad entre los Estados miembros y desaparece la movilidad del capital que la justificaba. Como, además, muchos gobiernos de la Eurozona siguen atrincherados en la defensa de unos esquemas de austeridad presupuestaria y reducción de costes laborales que impactan especialmente sobre los sectores sociales más vulnerables, la indignación ciudadana se extiende.

Especialmente en los países del sur de la Eurozona que han padecido los mayores ajustes y en los que se percibe un claro contraste entre los sacrificios que se exigen a la mayoría social y la manga ancha con la que se ha tratado la corrupción de las élites políticas y económicas hasta que despertó la ciudadanía.

Lo que en los países del sur de la Eurozona toma la forma de indignación y reivindicación de mejores políticas y mejores instituciones comunitarias, en buena parte de los países del centro de la Eurozona se presenta como reclamación soberanista, capitalizada fundamentalmente por una derecha xenófoba que presiona a favor de repatriar competencias cedidas a las instituciones europeas y, en último término, salir del euro y recuperar la plena soberanía sobre su moneda. (...) "             (Gabriel Flores, Público, 01/06/16)

Oxfam-Intermon: la presión fiscal sigue recayendo muy desproporcionadamente sobre el consumo y el trabajo, mientras la riqueza queda prácticamente desfiscalizada

"(...) Según un reciente informe sobre paraísos fiscales de Oxfam-Intermon, “la presión fiscal sigue recayendo muy desproporcionadamente sobre el consumo y el trabajo, mientras la riqueza queda prácticamente desfiscalizada y la contribución empresarial se ha desplomado.

 La recaudación por el Impuesto de Sociedades en 2015 es prácticamente la mitad que antes de la crisis y en ello juega un peso creciente la presencia de filiales de empresas del Ibex-35 en paraísos fiscales que se ha multiplicado por 3,3 entre 2009 y 2014”.

 Los grandes acreedores de deuda obtienen plusvalías multimillonarias por sus inversiones en España pero apenas contribuyen a los ingresos públicos y son las clases trabajadoras y la población en general, a través del IRPF y el IVA, quienes más aportan. (...)

El último eslabón del endeudamiento es el que tienen los hogares españoles que casi se ha triplicado en los últimos 20 años al pasar 300.000 a 800.000 millones de euros, en valores constantes. 

Como recogíamos en el informe del año pasado, esta carga de deuda es mucho mayor para los hogares con menos recursos (25% con menos patrimonio) cuyas deudas pendientes representaban en 2011 el 88% de su riqueza neta mientras las cuotas anuales que tenían que pagar para amortizarlas absorbían el 46% de sus ingresos anuales.

 Unas cargas muy superiores a las del resto de la población que conducen inexorablemente a muchas familias empobrecidas al impago y a cuadros de exclusión social. (...)

Tanto la desigualdad en el reparto de la riqueza como la subordinación de la política a la economía son hechos que gozan de un acuerdo creciente en la opinión pública. Así, según una encuesta periódica aplicada por el CIS entre 1997 y 2013, la proporción de quienes opinan que  la distribución de ingresos en España es “injusta” o “muy injusta” ha pasado del 81 al 91%. 

En especial, quienes opinan que esa distribución es “muy injusta” se ha doblado con creces entre dichos años, pasando del 18,9 al 40,7% (Gráfico 2). Por otra parte, sondeos cualitativos del propio CIS reconocen que “la correlación de fuerzas entre los poderes económicos y políticos es claramente favorable a los primeros. Hoy el poder último es el poder del dinero” (Estudio Nº 2.865, 2013, dirigido por José Luis de Zárraga). (...)"                   (Colectivo IOE , Economía crítica y crítica de la economía, 22/06/16)

22.7.16

La delicada salud de la banca europea: el total de activos medio y el apalancamiento promedio de los 28 bancos globales es mayor que en 2008.

"Cuidado con la banca europea y patria. El sistema bancario, especialmente la banca sistémica, es demasiado frágil e ineficiente. Las razones son varias. Por un lado, su opacidad, complejidad e interconectividad. Por otro, su excesiva dependencia de la deuda.

 Unamos a ello graves problemas de gobernabilidad y distorsiones que no se resuelven en los mercados; leyes y reglamentos defectuosos; y una absoluta falta de rendición de cuentas por parte de las gerencias bancarias. Los bancos sistémicos son cada día más sistémicos, el total de activos medio y el apalancamiento promedio de los 28 bancos globales es mayor que en 2008.

El problema de fondo, por lo tanto, no es tanto la incertidumbre que ha generado el Brexit como la situación de vulnerabilidad económica y financiera global. Y sin duda alguna uno de esos serios problemas es la banca.

 El déficit de capital de las entidades europeas y españolas ha alcanzado niveles preocupantes. Si acudimos a los cálculos realizados y actualizados continuamente por Centre for Risk Management HEC, ubicado en Laussane, nos aproximamos a los peores registros en plena crisis sistémica. Veamos varios botones de muestra.

El déficit de capital total de la banca francesa e inglesa ronda en cada caso los 350.000 millones de euros, cerca de los máximos del período 2009-2012. Igual sucede con la banca italiana analizada, cuyo déficit de capital se aproxima al máximo histórico de 2012, 130.000 millones de euros.

 ¿Y qué ocurre con la banca patria? Más de lo mismo. El déficit de capital de los grandes bancos españoles alcanza los 114.000 millones de euros, cifra próxima a los 117.000 millones de julio de 2012.

Y en el trasfondo, el papel de los Bancos Centrales. Deberían haberse preocupado por un correcto mecanismo de transmisión de la política monetaria a través del flujo o canal crediticio. Sin embargo, no ha sido así. La autoridad monetaria se empecinó en proteger a la banca sistémica, cuya excesiva asunción de riesgos y prácticas abusivas causaron la crisis de 2008. Subsidió a los bancos demasiado grandes para quebrar.

Pero además, la política monetaria implementada es inefectiva en recesión de balances. Solo genera una mera ilusión óptica, vía inflación de activos. A pesar de ello, a los mercados financieros les gusta “presionar” constantemente a los Bancos Centrales para tratar de activarla o mantenerla. 

Mientras que la política monetaria Versión 1.0 fue vía recorte tipos de interés hasta el 0%; la Versión 2.0 se produjo a través de la expansión de balances de los bancos centrales; y ahora se pretende, con la nueva Versión 3.0, llegar a tener incluso tipos de interés negativos combinado con nueva expansión cuantitativa.

 Sin embargo el efecto sobre la renta, tal como se está haciendo, es nulo. En lugar de financiar la inversión en desarrollo y capital productivo, solo se han inflado los precios de los activos financieros manteniendo la financiarización de la economía, donde predomina la inversión especulativa. (...)

Existían y existen alternativas a la delicada situación actual. Por un lado, una reestructuración del sector bancario a costa de sus acreedores, imponiendo límites al tamaño de los bancos. Se trataría de terminar con la financiarización de la economía.

 Por otro, una expansión del gasto público financiado vía monetización o “señoreaje” centrada en nuevos proyectos energéticos, tecnológicos, de mejora de la educación, sanidad, del sector exportador…. Finalmente, la política monetaria Versión 3.0 debería dirigirse a aliviar directamente la deuda de familias, no de la banca, de manera que permita mantener un nivel de gasto razonable. 

 (...) el BCE podría utilizar su capacidad de emisión de moneda para financiar los déficits fiscales de los Estados miembros de cara a fomentar el crecimiento y el empleo en sus economías nacionales sin encontrarse con las restricciones que los mercados de bonos privados ejercen en sus gastos. 

Sin embargo no se ha hecho nada de esto. El Banco Central Europeo se ha dedicado a inyectar dinero en vena, vía préstamos a largo plazo, a una banca moribunda; y, posteriormente, a comprar en mercado secundario deuda pública y privada, especialmente ahora cuando la inversión de la banca privada de distintos países europeos en su deuda soberana había alcanzado límites excesivos.

 En caso de aversión al riesgo se podría activar conjuntamente una crisis de deuda soberana y bancaria. Y los cálculos de déficit de capital de las entidades europeas y españolas realizados por el Centre for Risk Management HEC se convertirán en la dura realidad. ¿Y entonces, qué?"                    (Juan Laborda, Vox Populi, 02/07/16)

A lo claro... entre la cartera y la patria, la derecha catalana y vasca siempre se decantarán por la cartera (igual que el PP)... así que votan juntos

"Ana Pastor, una persona de la máxima confianza de Mariano Rajoy, ocupará este cargo en el vértice de la arquitectura institucional del Estado. Pastor, mientras ostentaba en funciones el ministerio de Fomento, se negó a acudir al Congreso a dar cuentas de su gestión, lo cual arroja espesas sombras de duda sobre su respeto a la cámara que ahora preside. 

En el último momento, Podemos intentó impedir que la presidencia del Congreso cayese en manos del PP proponiendo a Xavier Domènech, cabeza de lista de En Comú Podem, con el argumento que podría obtener más consenso que Patxi López. (...)

Todo fue un espejismo. Diversos medios de comunicación ya habían informado que el convergente Francesc Homs y Rajoy se habían reunido en secreto. En esta ocasión, el PP tenía la sartén por el mango pues, de aplicarse estrictamente el reglamento, CDC (ahora PDC), no tendría grupo parlamentario y habría de integrarse en el grupo mixto. 

Ello suponía no sólo perder la visibilidad y el protagonismo de una formación catalana que siempre se había presentado como “decisiva” en la política española, sino perder cerca de cincuenta mil euros mensuales. 

Otro indicio de que el pacto inconfesable estaba servido lo constituyó la noticia de que la Fiscalía del Estado había retirado el cargo de malversación de fondos públicos por la consulta del 9N, la única castigada con penas de prisión, con lo que Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y el propio Homs podían respirar aliviados al sortear esta perspectiva.

Por otro lado, con la expresa voluntad de torpedear la candidatura de Domènech, Homs se presentó como aspirante a presidir la cámara legislativa con el peregrino argumento de ser un revulsivo, pues él representaba a una persona sobre la que pesaba un procedimiento penal por haber puesto las urnas el 9N.

La elección de Pastor, con los votos de PP y C’s, fue favorecida por el voto en blanco de CDC, ERC, PNV, Bildu y CC. Sin embargo, para evitar sorpresas desagradables, en la elección de los vicepresidentes de la cámara, que finalmente correspondieron a PP y C’s, cuatro diputados convergentes, los cinco del PNV y uno de CC votaron a favor de los candidatos de estas formaciones consideradas las más firmes defensoras de la unidad nacional y las más beligerantes contra los partidos nacionalistas/independentistas.

 Además, escudándose en el voto secreto, en un primer momento tanto los diputados de CDC como de PNV negaron haber votado a favor de los vicepresidentes de PP y C’s. Afortunadamente, las matemáticas son una ciencia exacta y finalmente Homs hubo de reconocer que sus diputados “habían votado de todo”.

 En fin, se ha demostrado que toda la retórica sobre la transparencia y la regeneración democrática es sólo eso, pura retórica. Meras frases huecas para contentar a amplios sectores de la ciudadanía hastiadas de las viejas prácticas parlamentarias, donde la opacidad y el obsceno reparto de cargos –el pasteleo– priman por encima de cualquier otra consideración ideológica o ética.

Por su parte, el PP realizó un alarde de la muy católica doble moral. En la fallida legislatura pasada pusieron el grito en el cielo, acusando poco menos al PSOE de “romper España” por haber facilitado dos senadores a Convergència para que pudiera formar grupo parlamentario en el Senado. Ahora, la previsible retorsión del reglamento para otorgar a CDC grupo parlamentario ha sido defendida como un acto de responsabilidad cara a la gobernabilidad del país.

Que gran parte de la responsabilidad de la presidencia del Congreso recaiga sobre el PP y que la mesa de la cámara cuente con una mayoría absoluta conservadora (tres PP, dos C’s, dos PSOE y dos Podemos) debe atribuirse al enfrentamiento cainita entre PSOE y Podemos. Aunque no en la misma medida, pues los socialistas bajo ninguna circunstancia hubieran votado a un candidato de Podemos, mientras que Podemos lo hizo en segunda vuelta por Patxi López.

 Ahora bien, la anómala votación permitió comprobar el grave error de cálculo de Podemos que, tanto en la legislatura pasada como en esta, se fiaba como hecho consumado de los apoyos de los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos cuando esta era una presunción, como se ha visto ahora, sin demasiado fundamento.

 Es más, como se comprobó en la pasada campaña electoral, para CDC y ERC el principal enemigo a batir fue En Comú Podem. Sin duda, los independentistas catalanes prefieren en Madrid un gobierno del PP, que favorece su argumentario secesionista, a un gobierno de izquierdas proclive a reformas estructurales que comprometerían sus tesis de que España es irreformable y que, por tanto, la única salida es la separación.

 También al PP le ha ido de maravilla la deriva independentista del nacionalismo catalán, que le permite presentarse como el garante de la unidad nacional. Una amarga lección, relativa a la retroalimentación de las máquinas nacionalitarias, de la que Podemos y En Comú Podem deberían tomar buena nota. 

Al fin y al cabo, PP, C’s, CDC, PNV y CC, más allá de sus conflictos en el eje nacional, están ubicados en el mismo espectro ideológico de centroderecha, en el eje social. No es la primera vez que PP y Convergència se han apoyado mutuamente en Madrid y Barcelona y han coincido en votaciones tan trascendentales como la reforma laboral o la amnistía fiscal.

Para decirlo en términos coloquiales, entre la cartera y la patria, la derecha catalana y vasca siempre se decantarán por la cartera.

La manera en cómo se ha resuelto la presidencia y la composición de la mesa de la cámara indica cuál será la correlación de fuerzas en la presente legislatura, donde Mariano Rajoy cuenta con todas las opciones para ser investido presidente en segunda votación.

Ciertamente para ello necesita, al menos, de la benévola abstención de C’s y PSOE. El partido de Albert Rivera –desmintiendo todas sus enfáticas afirmaciones en la campaña electoral, tanto sobre que el Congreso debería tener una presidencia que no fuera del PP, como su veto a Rajoy– parece dispuesto a ir hasta el final en su estrategia de colaboración con los populares. 

A fecha de hoy, y por resolución unánime de su ejecutiva, han decidido abstenerse en la segunda votación de la investidura. No obstante, al mismo tiempo, se han iniciado los contactos para pactar conjuntamente los Presupuestos del Estado, cuya fecha límite de tramitación es el 30 de septiembre. No es descartable que, si C’s arranca una serie de concesiones en este terreno, modifique la anunciada abstención por un voto favorable a Rajoy.  (...)

Por su parte Podemos debe realizar una profunda reflexión sobre su papel en las instituciones parlamentarias desde los comicios del 20D. El mal resultado en las elecciones repetidas del 26J han propiciado diversos análisis sobre el error estratégico cometido en la fallida pasada legislatura al no haber permitido, mediante la abstención, un gobierno de coalición PSOE/C’s. 

Una abstención que hubiera podido justificarse con el argumento de desalojar al PP del poder y que le hubiese dejado el campo libre como oposición de izquierdas a este ejecutivo de centroizquierda. 

Este fue el razonamiento de Carlos Jiménez Villarejo,  y al parecer también de Íñigo Errejón, quien manifestó su discrepancia con el pacto con IU, y que ahora verá fortalecida su posición dentro del partido. (...)"     (Antón Santamaría, El viejo topo, 21/07/)

El silencio tras el Brexit. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo.

"Los medios de comunicación norteamericanos han dado al voto británico contra la permanencia en la UE una cobertura cual si se tratara de populismo “trumpista”, un inarticulado sufragio derechista nacido de la ignorancia de quienes han sido dejados atrás por la política neoliberal de crecimiento económico.  (...)

Lo que queda fuera de esa narrativa es que hay una buena razón para oponerse a la pertenencia a la UE. (...)

La cuestión es: ¿a quién hay que arrebatarle el control para recuperarlo? No sólo a los “burócratas”, sino también a las normas pro-bancos y anti-trabajo incorporadas en los tratados de Lisboa y de Masstricht que configuran la Eurozona. Un alegato nacionalista, pues: “leyes británicas para ayudar al pueblo británico”.

El problema real no es sólo que los burócratas hagan las leyes, sino la clase de leyes que hacen: austeridad pro-banca y anti-trabajo. A los gobiernos nacionales se les ha arrebatado la política fiscal y de gasto público para dejarla en manos de las entidades bancarias. Que insisten en la austeridad y en el recorte de las pensiones y de los programas de gasto social.

Los tratados de Maastricht y de Lisboa –junto con la Constitución alemana— privan a la Eurozona de disponer de un banco central capaz de gastar dinero para revivir la economía europea. En vez de trabajar para sanar la economía y sacarla de la deflación por deuda en que ha caído desde 2008, el Banco Central Europeo (BCE) financia a los bancos y obliga a los gobiernos a salvar de pérdidas a los tenedores de bonos, en vez de condonar los fallidos amortizados. (...)

Lo que solía ser la izquierda socialista se ha mantenido en silencio ante el hecho de que hay muy buenas razones para que la gente diga que este no es el tipo de Europa de la que quieren formar parte. Se está convirtiendo en zona yerma. Y no puede ser “democratizada”, a menos que se cambien los tratados de Lisboa y de Maastricht en los que se funda y a menos que se elimine la oposición de Alemania a un gasto público que sería la única posibilidad de recuperación para España, Italia, Portugal o Grecia.

A la vista del creciente resentimiento experimentado por los “perdedores” del neoliberalismo –el 99%—, lo que resulta más notable es que sólo los partidos nacionalistas derechistas hayan criticado el neoliberalismo de los EEUU y el TTIP. Los otrora izquierdistas partidos socialistas de Francia y España, los socialdemócratas alemanes, los socialistas griegos, etc., han aceptado el programa neoliberal y pro-finanzas de austeridad y debilitamiento de sindicatos obreros, salarios y pensiones.

He aquí el enigma: ¿cómo es posible que partidos originariamente pro-trabajo se hayan convertido en partidos anti-trabajo?  (...)

los antiguos partidos de izquierda se han anquilosado y han renegado de sus orígenes pro-trabajo para pasar a apoyar el thatcherismo, la privatización, los presupuestos equilibrados y la austeridad pro-bancos. Rechazando a Marx, se han apuntado a la Nueva Guerra Fría.

Hay otra economía europea posible. Pero no puede construirse sobre sus actuales fundamentos. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo. "                    (Michael Hudson

El incómodo debate de la muerte digna: “Papá, ríndete”

"Papá está muy mal, es cuestión de horas. Si quieres despedirte de él, ven ya”. Alicia recibió la llamada que tanto temía. Era un día de mucho curro. Suelta los bártulos del trabajo y coge el coche volando. La separan de su padre seis horas. Granada-Plasencia. Es el viaje que Alicia sabía que haría pero que nunca quería haber hecho. Seis horas con la muerte al lado.

 La radio está en silencio. Sólo se oye el rugido monótono del motor. Aquel día Alicia no escuchó el Hora 25 de la noche anterior, como siempre solía hacer. Ni canturreó mientras aceleraba. Era un viaje extraño. “Ya estoy fuera del hospital. Ya me puedo ir a casa”, dice Manuel en la última nota de voz que Alicia conserva en su móvil, grabada apenas unos meses antes. 570 kilómetros.

 El viaje más largo del mundo. Alicia condujo seis horas sin saber si esa voz que desafiaba al cáncer, que conversaba casi a diario con ella, seguiría vibrando al aparcar, seis largas horas después, junto a la puerta de la casa. “Papá, estoy aquí. Has sido el mejor padre del mundo”, le dice agarrándole la mano. Alicia necesitaba que su padre la viera por última vez. 

Se sentía pletórica por una buena racha profesional y quería que él, orgulloso de su trabajo, se fuera tranquilo. Durante un rato, su padre sonrió. Alicia le acababa de poner el gol de Sergio Ramos en la final de la Champions de 2014 en Lisboa. Su padre ya no hablaba. Respiraba agitadamente. Y cada segundo, cada minuto… se hacía un siglo para la familia. “No podemos hacer nada más”, insistía al otro lado del teléfono el equipo de cuidados paliativos. Pasaron 24 horas.

 “Por favor, pónganle algo a mi padre para que no sufra más”. Pasaron 24 horas más. “¿Pero es que no lo ven? Esto es inhumano”, lloró Alicia. Manuel delira. Comienzan las convulsiones. “No podemos darte nada bajo cuerda. No se puede hacer nada más”, retumbaba en la habitación como un eco junto al ruido miserable de los estertores. Alicia busca su iPad y selecciona los tres tenores y Zubin Mehta. Manuel, amante de la música clásica, ya no era Manuel. Y Alicia lo sabía.

 Otras 24 horas alargaron la agonía. “Papá, ríndete. Has sido un guerrero toda tu vida. Por favor, ríndete. Descansa en paz”, suplicó su hija. Alicia no podía más, sobrepasada a su vez por lo mal que se sentía al desear que su padre dejara de respirar. Tres días después de aquel interminable inicio del final de su vida, Manuel comenzó a respirar despacito y se apagó. Por fin.

“Es increíble que en pleno siglo XXI, cuando nos hartamos de pastillas para los dolores, en este país no se hable de la muerte. Se oculta la muerte y hay que visibilizarla. Es increíble que mi padre tuviera que pasar 72 horas de agonía. Es increíble que exista un vacío legal en torno a este tema. Hay que paliar la última fase de la vida, pero también la muerte. 

Y nadie te ayuda a eso mientras tú, además, estás en mitad de una nebulosa. Nadie te explica que eso puede pasar. Nadie te da opciones. Yo no quiero acabar así. Es increíble”, reflexiona indignada Alicia al terminar de narrar, un mes después, la tortuosa despedida de su padre.

Uno de cada dos pacientes oncológicos no tiene acceso a cuidados paliativos en España, calcula un estudio de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Actualmente sólo existen 284 recursos asistenciales específicos y el 31% de ellos no cumple todos los requisitos exigidos, sostiene otro informe de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal). 

La mayoría de la población no sabe si en España existe algún registro público en el que poder dejar instrucciones sobre cómo ser atendido en caso de padecer una enfermedad irreversible, destaca una encuesta del CIS.  (...)

“Si yo hubiera sabido que esto existía, que no sé cómo se llama exactamente, lo hubiera hecho antes”, asegura Ana Robledo, 73 años, en la planta baja del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Con sus manos cruzadas sobre las piernas, escucha atentamente la explicación sobre la declaración de voluntad vital anticipada –nombre oficial– que se dispone a cumplimentar.

 “Ana, ¿qué valores son importantes para usted a la hora de aplicar este documento?”, pregunta la técnica Mercedes Gálvez. “Por ejemplo, que usted pueda asearse por sí misma, alimentarse sin necesidad de medidas artificiales. 

O que quiera vivir con el menor dolor físico posible, sin necesidad de estar conectada permanentemente a máquinas de soporte vital…”, continúa la técnica. Ana la mira y señala contundente: “Yo no quiero sufrir ni quiero que mis hijos sufran por mí. Mi padre se llevó muchos días con un tubo metido por las costillas y yo lo veía sufrir. 

La última frase que recuerdo de él en [el hospital] San Lázaro, en la UCI, fue: Llévame, llévame, llévame”, susurra. Entra una bocanada de luz por una ventana que da a la calle.“Y yo le dije a las monjas que había allí: ¿Me lo llevo a casa? Pero si es que se va a morir en el camino. ¿Cómo se lo va a llevar usted? Y llévame y llévame y llévame… Eso lo recuerdo yo como si fuera ahora mismo. Eso no se olvida en la vida. Fue en el 87”. Se emociona. No puede seguir hablando.

En el último informe elaborado por The Economist Intelligence Unit sobre la calidad de la muerte, España ocupa el puesto 23 de 80 países, sólo por delante de Portugal, Grecia, Polonia y Lituania de entre los miembros de la Unión Europea. El estudio mide el desarrollo de los cuidados paliativos, los recursos humanos, los cuidados económicamente asequibles, la calidad asistencial y la participación de los ciudadanos.

 Reino Unido lidera el ránking. De entre los países donde la eutanasia y el suicidio asistido están permitidos, Bélgica es el mejor situado, en el puesto número cinco. Holanda, que acaba de practicar la eutanasia a una chica de 20 años que había sufrido abusos sexuales durante una década, ocupa el puesto octavo.  (...)

Otro estudio publicado en 2002 por la Revista Española de Geriatría y Gerontología sobre el proceso de la muerte en 56 pacientes muestra que el 70% de ellos agonizaban sin ayuda suficiente debido al dolor no controlado, disnea, angustia vital, vómitos, miedo o agotamiento. El 30% no recibió sedación o analgesia alguna. Salvo un caso, todos tenían un catéter venoso. Aunque la disnea afectó a todos, prosigue el estudio, sólo se suplementó oxígeno en el 76,8%.

 En tres casos se llegó a la reanimación cardiopulmonar sin éxito. Y sólo cuatro pacientes conocían su situación. Este pacto de silencio no fue desvelado a la familia en el 42,9% de los casos. “La autonomía es usurpada por un paternalismo bien intencionado. La información proporcionada al paciente fue casi nula e imperó el secretismo. Los pacientes deseaban alivio y se les ofreció tecnología invasiva. 

Detectamos una actitud neutral, abandono o cierta indiferencia ante el último y mayor sufrimiento humano. Invocamos un cambio de actitud entre los clínicos”, solicita el documento. Una buena atención al final de la vida tendría, además, un impacto económico positivo sobre el sistema sanitario. Según la Fundación New Health, la implantación de un plan integral, además de eliminar las desigualdades entre comunidades, supondría un ahorro de entre 700 y 1.400 millones de euros a la sanidad pública.

Un minuto después, más tranquila, Ana continúa recordando casos similares a los de su padre. Nombra a un tío, a una vecina … “Pues ahora pasamos a las situaciones clínicas donde no hay esperanza de recuperación, Ana. Para nada. No estamos hablando de que usted se cae y va a urgencias o si se inicia un cáncer, que a usted la van a operar, le van a poner tratamiento…

 No. Estamos hablando ya de situaciones irreversibles, no donde un tratamiento puede salvarle la vida”, insiste la técnica. “Por ejemplo, un daño cerebral irreversible, como un coma irreversible, un estado vegetativo permanente, un estado de mínima conciencia…”. Ana selecciona el coma irreversible y el estado vegetativo, que, asegura, es lo que más miedo le da.

 “Ahora toca saber hasta dónde está dispuesta a llegar en esos casos”, añade la técnica. ¿Desea transfusión de sangre? No. ¿Desea alimentación por vía venosa? No. ¿Desea alimentación mediante gastrostomía, un tubo que se coloca directamente en el estómago? No. ¿Desea alimentación mediante sonda nasogástrica, un tubo que va de la nariz al estómago? No. ¿Hidratación por sueros por vía venosa? Al mismo tiempo que Ana niega con la cabeza, la técnica avisa de que para poder recibir sedación paliativa necesita estar hidratada. “Entonces sí”. 

 ¿Respirador artificial? No. ¿Reanimación cardiopulmonar? No. ¿Sedación paliativa? Sí. ¿Quiere donar sus órganos? “Eso no lo tengo claro, que lo decidan mis hijos”, duda. Del llanto pasa a la risa. “Anda, nos deja el marrón a nosotros”, replica su hija, que la acompaña en la sala. “¿Queda mucho? Me tengo que ir a recoger a mis nietas”, apremia Ana, como si quisiera dejarle claro a la muerte que en su tiempo manda ella.

A escasos metros, al final de la calle, en el hospital donde murió su padre de mala manera, se ubica ahora la planta de cuidados paliativos. El doctor Alegre, el jefe de la unidad, refuerza la paradoja que deja su apellido con una leve sonrisa. Empuja una puerta y se abre un mundo real que cuesta trabajo ver: una docena de personas reciben tratamientos enchufadas a máquinas de diversa naturaleza.

 Pocos se acostumbran a mirar la muerte de frente ni por muy cercana que ande. Ramón Bayés, referente de la psicología al final de la vida, lo explica así en primera persona: “Sé que me queda poco tiempo, tengo 85 años, pero no soy consciente de ello. Lo sé teóricamente, pero no en la práctica. Nadie se quiere morir. 

No aceptamos nuestro final ni el final de los nuestros. Esto no es morboso. Es un obstáculo social. Y como en una película, tenemos que admitir que la vida tiene su propio The End“.
En la unidad hay actualmente 14 pacientes ingresados, la mayoría oncológicos. Pueden durar días o meses. A la espalda del edificio se levanta un tanatorio. 

Al otro lado, el cementerio. “Para hablar de la muerte necesitamos tiempo, y a veces puede ocurrir que todos sepamos el diagnóstico y el pronóstico y no se hable de ello. Eso es una situación que tenemos que resolver”, admite el jefe de la unidad. “Si nos empeñamos en decirle bruscamente la información al paciente puede que la familia se enfade, que nos vea como enemigos y podemos hacer un daño innecesario. Por eso hablamos de la información dentro de un proceso de comunicación. 

Por eso es importante que haya distintas visitas. Los paliativos son la medicina de los detalles. Y en un pequeño detalle podemos darnos cuenta de que es momento de hablar o de callar. Podemos controlar el dolor, pero a lo mejor no la soledad y no podemos ser ajenos a esos elementos”, describe el doctor Alegre.  (...)

Hasta ahora, el tabú era completo y ha conducido, una década después de Leganés, a otra situación insólita. “Es increíble, es increíble”, repite Montes, casi parafraseando la reacción de Alicia ante la muerte agónica de su padre. Montes, ya jubilado, se quita las gafas y habla sobre el juicio previsto contra tres personas, dos de ellas socias de DMD, acusadas de un delito de cooperación al suicidio, de otro en grado de tentativa y de uno más contra la salud pública.

 La Fiscalía pidió para dos de ellos –un médico que atiende en domicilio a enfermos terminales y una voluntaria que hacía labores administrativas en la asociación– seis años y cinco meses de prisión; para el tercero, otro médico que pidió ayuda para sedar a su hermano, solicita un año y medio. 

 La historia, relatada por DMD, es rocambolesca: “María Luisa D. tenía 49 años cuando en diciembre de 2011 envió un correo a la asociación DMD Madrid en el que pedía la misma ayuda que tuvo Ramón Sampedro [el hombre con el que se empezó a hablar de eutanasia en España]. Su estado mental y los dolores que padecía le habían llevado a cometer al menos cinco intentos de suicidio, con gas butano y con pastillas. Así resumía su relación familiar: Cuando les digo a mis hermanos que quiero morir dicen que están hasta los cojones y que no quieren saber nada“.

 La asociación le respondió que ofrece asesoramiento, dentro de la legalidad, cuando se dan –además de ser socio– tres requisitos: deterioro irreversible de la salud, sufrimiento intolerable y libertad para tomar decisiones: “Hablas de Ramón Sampedro, pero tu situación es muy distinta a la de una persona tetrapléjica que depende para todo de los demás, también para morir. En caso de que tu situación fuera irreversible y tu voluntad de morir seria e inequívoca, la ayuda que solicitas depende de que tu familia respete tu decisión”.

María Luisa acabó contactando con un socio de Barcelona, José María. Éste, sin el conocimiento y, por tanto, sin el consentimiento de la asociación –según alega DMD– estableció una relación de confianza con ella al margen de la organización. “Tras unos meses, José María y María Luisa decidieron verse el 17 de mayo en Valladolid y viajar después a Avilés (Asturias). 

Según el escrito de la Fiscalía, el objetivo era enviarle un bote de pentobarbital sódico –una sustancia que causa la muerte sin dolor– a cambio de 6.000 euros”. Ella dejó una nota de suicidio y falleció ese mismo día en un hotel de Avilés. Su hermana denunció su desaparición y la Policía abrió una investigación. José María declaró el 29 de junio y se suicidó días después, el 10 de julio. 

La Fiscalía relaciona esos hechos con los dos socios de DMD acusados de la siguiente manera: “José María estaba en contacto con Fernando M., que se encargaba de suministrarle los medicamentos necesarios para ello, a sabiendas del destino que se les daba y con conocimiento del resultado que produciría. Junto con Mercedes C., procedían a conseguir el pentobarbital sódico por Internet en México y luego ambos indistintamente procedían a distribuirlo”.
 
El doctor Montes, que sigue sin salir de su asombro, explica a La Marea cómo llegó el pentobarbital hasta el entonces socio de Barcelona: “La DMD australiana empezó a relatar en sus páginas que la gente hacía viajes a EEUU y se acercaba en coche a Tijuana. Entrabas en cualquier farmacia y lo comprabas. En 2010, la asociación Exit lanzó un correo en el que advertía que se estaba vendiendo por Internet y daba dos correos seguros y un listado de más de 50 que eran un fraude.

 Nosotros tenemos una guía de muerte voluntaria en la que hemos ido incorporando todo lo que aprueban otros países y damos los métodos mejores para quien quiera autoliberarse. Teníamos, por tanto, la obligación de ponerlo en nuestra guía para el socio que quisiera adquirirlo y queríamos comprobar que no fuera un fraude. Pedimos cuatro y cuatro, uno de ellos se rompió y nos quedaron siete.

 Se envió el pentobarbital a este socio de Cataluña [que era enfermo de párkinson y lo había solicitado para cuando la dolencia evolucionara a una etapa más avanzada] y los que no habíamos distribuido los tiramos después dada la situación. Ahora los socios lo piden ellos directamente. Es de las drogas más baratas que existen. No cuesta más de 20 euros y, según el el distribuidor, entre 200 y 300 euros”.

Sedación paliativa y eutanasia

El tercer acusado también se llama Fernando y, como en aquella época no estaba ejerciendo como médico, pidió al otro médico acusado, Fernando M., los medicamentos para poner fin a la vida de su hermano Álvaro, que sufría VIH, hepatitis C crónica, con metástasis en varios órganos vitales, estado terminal y había expresado su voluntad de acabar con ese sufrimiento.

 “Quería ser el dueño de su vida hasta el final y peleó hasta lo indecible por ella. Se sometió incluso a un trasplante hepático. Eso no lo hace ninguna persona que quiera morirse. Pero hubo un momento en que ya no podía más”, rememora en conversación telefónica.

 Su hermano, que era un “cabezota”, quería decidir cuándo morir y esta circunstancia, según Fernando, había dinamitado su relación con el equipo de cuidados paliativos. “Lo que yo haría es un tratamiento convencional, una sedación paliativa profunda, aunque el proceso durará horas (8, 12, 24 horas…). 

A partir de la primera hora no sufriría, tarda más, pero es convencional, de protocolo, vía subcutánea con una palomilla”, le sugirió el otro médico acusado por el caso de Avilés. Ahí fue cuando la Policía, que tenía pinchado su teléfono, relacionó lo que según Fernando iba a ser una sedación paliativa con eutanasia.

 Los fármacos nunca llegaron porque fueron interceptados en Seur. “Álvaro falleció de forma natural unas 24 horas después, habiéndosele impedido descansar, que la agonía terminara. Lo único que se consiguió fue ayudar a un pobre moribundo a que sufriera más”, lamenta Fernando, algo consternado por la proximidad del juicio. Mientras el coche fúnebre trasladaba el cadáver de su hermano al tanatorio, lo llamaron para declarar. 

A veces siente frustración al no poder hacer comprender la diferencia entre sedación terminal y eutanasia: “Es difícil que alguien fuera de la profesión logre entender la diferencia desde el punto de vista médico. La Organización Médica Colegial hace hincapié en la intencionalidad. Y si yo lo que busco es acortar la agonía de un paciente, estoy acelerando su muerte. Pero no lo estoy matando, esa no es la intencionalidad. Es una diferencia muy sutil, pero entenderla nos daría idea del absurdo que es este caso”.  (...)

Según DMD, la Policía interpretó que todo lo que hacía esta asociación era presuntamente delictivo: “Llegaron a detener a una funcionaria de la Generalitat en su centro de trabajo acusada de inducción al suicidio de su madre, una anciana de 91 años, en pleno uso de sus facultades mentales, preocupada por que se respetara su testamento vital. Se la llevaron al calabozo, le tomaron declaración e interrogaron a su madre en la residencia donde vivía. No había nada, porque esa acusación, como el resto de las que se hacen en la instrucción, era absurda”. 

La Policía también registró la sede de DMD en Madrid e incluso interrogó a la madre de un joven paciente de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que había fallecido unos días antes, cuyo certificado había firmado el socio médico acusado: “Le comentaron que estaban investigando a un médico que iba matando a sus pacientes en sus domicilios, según comentó la madre a DMD con mucho pesar unas semanas después”. 

Fernando M. fue detenido en la puerta de su domicilio, ingresó en la cárcel durante 14 días y fue liberado tras pagar una fianza de 30.000 euros. “Lamentablemente, una década después de la infamia contra el Hospital Severo Ochoa de Leganés, nos encontramos con un nuevo ataque contra la libertad”, concluye la asociación, que llegó a un acuerdo con la Fiscalía para que ninguno de los acusados entrara en prisión.

La enfermera y teóloga Marta López Alonso incide en ese aspecto: “Hay un criterio con una lógica interna […] Es lo que los médicos llaman las dosis indicadas y forman parte de un protocolo claro sobre cómo actuar. Si al paciente no le hace efecto, lo subes, vas sedando y ajustando las dosis. Pero la gente habla con una alegría de ciertas cuestiones… 

¡Se piensan que las enfermeras vamos matando pacientes por los pasillos del hospital!“, exclama indignada en Morir nos sienta fatal (San Pablo, 2011), un libro escrito por la periodista María Ángeles López Romero en el que se plasma la muerte como algo natural.  (...)

En 2010, cuando Andalucía aprobó su ley de muerte digna, pionera en España, la Junta centró su objetivo en los pacientes, pero también en la desprotección de los profesionales que había quedado patente con la historia de Leganés. 

El caso de Inmaculada Echevarría, una mujer con distrofia muscular que tuvo que cambiar de un hospital privado a uno público para ser desconectada del respirador que la mantenía con vida, marcó el inicio de esta norma autonómica a la que siguieron otras comunidades: Aragón y Navarra en 2011, y Canarias, Baleares y Galicia en 2015.

 No obstante, esto no es Ramón Sampedro, esto no es eutanasia, ni suicidio asistido, se repetía por entonces desde todas las instancias de la Junta. Ahora, además de la referencia en sus programas, los partidos han comenzado a presentar proposiciones no de ley en los parlamentos para exigir al Gobierno que despenalice la eutanasia y el suicidio asistido.

 “El derecho es cauto. Pero yo creo que no nos equivocamos cuando afirmamos que existe una demanda social y un consenso ético a favor del reconocimiento de la disponibilidad sobre la propia vida”, explicó en la cámara vasca la diputada socialista Miren Gallastegui.


En ese nuevo clima del que hablaba el doctor Montes, el PSOE vuelve a mencionar la palabra eutanasia en su programa –aunque supeditándola aún al eterno argumento del consenso– y Podemos e IU piden directamente la derogación del artículo 143. “Derogar este precepto es una exigencia del respeto al principio de autodeterminación individual  y a la dignidad inherente a la persona a lo largo de toda su vida”, afirma Miguel Ángel Presno, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo. 

El cirujano Antonio González-Garzón conoció lo que significa dignidad con su propio padre, que entró en coma urémico tras una insuficiencia renal por una infección de orina: “Esperé un tiempo razonable, cuatro o cinco días, pero veía que le subía la urea y mi padre seguía funcionando. Precipité las cosas. Y lo saben mis hermanos, no lo oculto, porque le quedarían dos o tres días más con la urea subiendo, él en coma urémico… Es decir, insufrible.

 No había posibilidad de recuperarlo ni de nada, tenía 88 años… La situación no tenía sentido, mis hermanos no son médicos y sólo veían que el abuelo estaba allí respirando con dificultad. ¡Le quería muchísimo! Era médico y era mi modelo, pero había que hacerlo y lo volvería a hacer mañana”, afirma en Morir nos sienta fatal.

Adilia Aires lleva ocho años postrada en una silla de ruedas. Tiene ELA. No habla, no come, no respira por ella misma. Como algo inédito, esta mujer de 65 años ha acudido a una mesa sobre la enfermedad en un congreso sobre cuidados paliativos organizado por la Secpal. “Mi amiga Catherine, que falleció el pasado febrero, solía decir que la ELA nos hace perder la dignidad. Yo le decía cualquier tontería que la hiciera olvidar cualquier episodio causante de su vergüenza. La realidad es que la ELA no solamente nos quita la dignidad. 

Nos quita mucho más, por no decir todo. Cuando ya no se puede comer, ni beber, ni hablar ni hacer el más mínimo esfuerzo o movimiento, ni deglutir la propia saliva… Ni siquiera respirar sin ayuda de una máquina, cuando ya no te reconoces en el espejo…”, lee Jaime Boceta, médico y amigo de Adilia, que ha escrito el texto con sus ojos, a través de una máquina que percibe los movimientos de la mirada y selecciona las letras.  (...)

Según DMD, en los países donde existe un protocolo de muerte voluntaria, la tasa de eutanasias se sitúa entre el 3% y el 4% de los fallecimientos: “Eso es lo que se calcula que hay de eutanasias clandestinas en España”. Algunos estudios sostienen que su legalización, como ocurre con el derecho al aborto, no ha supuesto un aumento del número de casos.  (...)

Muchos deciden tirar la toalla ante un sufrimiento sin sentido. “Quiero morir porque amo la vida”, dijo José Luis Sagüés a El País antes de recibir la sedación que puso fin a su calvario. Otros prefieren seguir intentándolo.

“Nos asombra ver el deseo de muchos pacientes de seguir luchando. Con mucho tiempo por delante, no quieren nada más, pero cuando se acerca el momento optan por pelear. Nosotros tenemos que medir eso. Porque si los tratamientos no son útiles ni muestran beneficios, tenemos que echar mano de otras ayudas. Todo no lo cura la medicina, sobre todo en el final de la vida”, concluye Alegre.

María Martín-Pintado, defensora de la eutanasia, fue de esas personas que quisieron, que quieren vivir hasta el final. Con un cáncer terminal, falleció el pasado 4 de febrero sedada en su casa. “¡A por ello! 

Yo no trato de convencer a nadie de nada, que lo vean con sus propios ojos y, sobre todo, que asimilen su enfermedad con sentido común. Les diría que reflexionaran, que la muerte no es un tabú. Es parte del proceso de la naturaleza. Tampoco es un túnel blanco porque nadie ha venido a contarnos lo que es.   (...)

Ana, antes de finalizar su testamento vital, dejó claras sus preferencias: “Yo voy a misa cuando puedo y quiero que me asista un sacerdote, recibir el último sacramento, que me vaya bien parriba, si hay algo, que no lo sé”.

 En los últimos tiempos han acudido varias monjas hasta el registro de voluntades anticipadas en los hospitales de Sevilla, según la coordinadora, Carmen Martín, que afirma que se producen picos cuando se conocen historias mediáticas, como ocurrió con Andrea, la niña de Galicia con una enfermedad degenerativa cuyos médicos se negaban a retirarle el tratamiento en contra de la voluntad de sus padres.  (...)

Alicia sigue echando tremendamente de menos a su padre. “Despedirse con agonía es una despedida de mierda”. Turandot, de Puccini, interpretada por Pavarotti, la hizo llorar casi medio viaje de vuelta. Plasencia-Granada, 570 kilómetros, 15 días después."                (Olivia Carballar, La Marea, 19/07/16)